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jueves, 6 de diciembre de 2012

LA CONSTITUCIÓN DE 1978


            La historia del constitucionalismo español tiene exactamente 200 años. Nace en Cádiz en 1812 con la primera Constitución de la Historia de España, la llamada Pepa, de un claro carácter liberal. Tras ella llegaron otros textos jurídicos: Carta otorgada de 1834, constitución de 1837, de 1845, de 1869, de 1876 o la republicana de 1931,  cada una de ellas muy dispares entre sí y que son producto del contexto político, económico y social del momento. El último texto legal español se promulgó en el año 1978 hace exactamente 34 años, cuando fue ratificada en referéndum y constituyendo la actual norma de ordenamiento jurídico de nuestro país.
La vigente constitución fija los límites y define las relaciones entre los poderes del Estado (legislativo, ejecutivo y judicial) y de éstos con sus ciudadanos, estableciendo las bases para su gobierno y organización de las instituciones en que tales poderes se asientan. También garantiza al pueblo derechos y libertades.
La Constitución de 1978 nace en un contexto atípico, en la llamada Transición democrática, en la que se pasa de la dictadura franquista a la puesta en práctica de un proceso constituyente. Esto pudo ser posible por medio de la llamada Ley para la Reforma Política (1976), que modifica la estructura de las Cortes, que a partir de entonces serán elegidas por sufragio universal.
            El proceso constituyente se desarrollará a lo largo de año y medio, y tras dos anteproyectos (que serán modificados por medio de numerosas enmiendas), el texto recibe la aprobación de las cámaras el día 31 de octubre de 1978, gracias al “consenso pactado” con los líderes de los distintos partidos políticos.
            El proceso continuó con la ratificación mediante el referéndum celebrado el 6 de diciembre, y cuyo resultado fe de una amplia mayoría favorable a la norma jurídica.
Cabe destacar que dos de los temas más discutidos en el proyecto, son los relacionados a las nacionalidades y a la libertad de enseñanza.
            Finalmente se lleva a cabo el denominado “acto de sanción real”, por el cual el Rey, en una sesión conjunta de ambas cámaras, se adhirió al nuevo documento constitucional, promulgándola el 27 de diciembre del mismo año. Su publicación en el BOE se produjo el 29 de diciembre.
            Las principales características del presente texto constitucional podemos resumirlas en los siguientes aspectos:
-         Es muy extensa, con 169 artículos es la segunda en extensión, tras la Constitución de Cádiz (1812)
-         Es monárquica, estableciendo la Monarquía Parlamentaria como forma política del Estado Español.
-         Consensuada: es fruto del consenso de las diferentes fuerzas políticas.
-         Muy rígida: requiere un procedimiento específico de reforma.
-         Esencialmente democrática: debido al reconocimiento de derechos y libertades públicas y el establecimiento de que la soberanía nacional reside en el pueblo.

En cuanto a su estructura, consta de:
-         un Preámbulo,
-         un Título Preliminar,
-         diez Títulos numerados
-         cuatro Disposiciones  adicionales, nueve transitorias, una derogatoria y una final

En la actualidad no son pocas las voces que se alzan a favor de una reforma o modificación de la misma que la adapte a las nuevas circunstancias económicas, políticas y sociales. Lo que únicamente puede lograrse si las fuerzas políticas representadas en las Cámaras son proclives a dar un paso a favor de los tiempos actuales.


Os invito a que os acerquéis a los distintos textos constitucionales  de nuestro país en el siguiente enlace:
http://www.tusconstituciones.com/

lunes, 12 de noviembre de 2012

100 AÑOS DEL ASESINATO DE JOSÉ CANALEJAS


     
José Canalejas nació el 31 de julio de 1854 y murió el 12 de noviembre de 1912. Fue abogado, filósofo, político, regeneracionista y liberal.
Procedente del Partido Demócrata Progresista, al producirse la Restauración borbónica se incorporó al Partido Liberal de Sagasta. Fue ocupando cargos políticos de importancia creciente: diputado desde 1881, subsecretario de la Presidencia (1883), ministro de Fomento (1888), de Gracia y Justicia (1888-90), de Hacienda (1894-95) y de Agricultura, Industria y Comercio (1902); desde ese último departamento impulsó la creación del Instituto del Trabajo. Fue elegido Presidente del Congreso de los Diputados en la legislatura de 1906-07.
           
Canalejas emprendió el mayor intentó de regeneración del sistema político para lograr una mayor democratización. Trató de desarrollar un sistema basado en la mejora del sistema parlamentario, la secularización del Estado y la intervención estatal en materia social. Sus principales medidas fueron las que siguen:
-         En materia social, reguló las  relaciones laborales y aprobó medidas de protección social para la clase trabajadora (reducción de jornada laboral, ley de accidentes de trabajo, se regula el derecho a la huelga, etc); abolió la Contribución de Consumos; estableció el servicio militar obligatorio por medio de la ley de reclutamiento, etc.
-         En materia religiosa, aún siendo un ferviente católico, trató de negociar con el Vaticano una nueva Ley de Asociaciones Religiosas y aprobó la llamada Ley del Candado (1910), que limitaba el establecimiento de nuevas órdenes religiosas en España, lo que le supuso una dura crítica de la oposición de los sectores católicos.
-         En política exterior destaca su papel en Marruecos, donde adoptó una posición militar y diplomática firme; ocupó varios territorios (Arcila, Larache, Alcazarquivir) en respuesta a la ocupación francesa de Fez y firmó con Francia un nuevo tratado en 1912, que constituyó la base del Protectorado franco-español sobre Marruecos.

Sin embargo, no pudieron verse las consecuencias de la aplicación de sus reformas. Todo cambiaría una ajetreada mañana del doce de noviembre de 1912, cuando Canalejas, acompañado de tres policías, se dirigió desde su casa al Ministerio de la Gobernación, como cualquier otro día.
Canalejas, de 58 años, fue asesinado en la misma Puerta del Sol, siguiendo así la estela de Juan Prim (1970) y de Canovas del Castillo (1897). Su asesino fue el anarquista Manuel Pardiñas Serrano, de 26 años de edad, le asestó dos disparos en la cabeza a escasos centímetros de distancia, en el momento que miraba el escaparate de la desaparecida librería San Martín en la Puerta del Sol (actual número 6), a escasos metros de la esquina con la calle de Carretas. Varias personas socorrieron al presidente, mientras tanto otras intentaron perseguir al agresor. Este no se detuvo, dio un salto, rodeó la caja de un carruaje aparcado y, sin que nadie pudiera impedirlo, se descerrajó un tiro en la sien derecha. Acto seguido dio unos pasos y se derrumbó, a unos cuatro metros de la acera. De modo inmediato Canalejas fue trasladado al Ministerio de la Gobernación, donde falleció minutos después. Su asesino, igualmente expiró esa misma mañana en la Casa de Socorro de la Plaza Mayor.
El entierro de Canalejas, en el Pabellón de Hombres Ilustres, dio lugar a una de las mayores manifestaciones de duelo del pueblo español. A partir del asesinato de Canalejas se abrió una larga pugna por el liderazgo del Partido Liberal, que desencadenaría su fin.

El mismo año de su asesinato se realizó un cortometraje semi-documental sobre su asesinato y entierro titulado "Asesinato y entierro de don José Canalejas”.

 "Asesinato y entierro de don José Canalejas”.


Noticia aparecida en el Heraldo de Madrid el 12 de noviembre de 1912:
http://hemerotecadigital.bne.es/issue.vm?id=0000633864&page=1&search=canalejas&lang=es







jueves, 4 de octubre de 2012

22 ANIVERSARIO DE LA REUNIFICACIÓN DE ALEMANIA



El 3 de octubre de 1990, la República Democrática Alemana se disolvía para pasar a formar parte de la República Federal Alemana, por lo que el país volvía a ser una nación unida. La bandera tricolor de la República Federal de Alemania (RFA) empezó a ondear frente al Reichstag. La reunificación hizo posible que Alemania participase en operaciones de la ONU para la imposición de la paz y volviese a instaurar el sufragio universal o la estructura parlamentaria. Se estableció que la retirada de las tropas soviéticas de Alemania Oriental se realizaría de forma gradual y la OTAN garantizó que no iba a situar fuerzas al este de la Alemania unificada.

Sin embargo, el camino ha sido largo. Casi un año hacía ya de la caída del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989. Un momento histórico que, más allá de lo que significó mundialmente, ya empezó a unir a los alemanes. Nada más caer la valla, el canciller Kohl se apresuró a anunciar elecciones libres y democráticas. Cuatro meses después, el 18 de marzo de 1990, el triunfo de los conservadores en la RDA no haría más que acelerar el anhelado proceso de reunificación.

En septiembre de 1990 la firma del tratado “2+4″,  con el que la URSS, Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña renunciaban a sus derechos de ocupación, adquiridos tras la Segunda Guerra Mundial, devolvía a Alemania su plena soberanía. Con la rúbrica, el proceso de unificación alemana entraba en su recta final. El 3 de octubre era el día fijado para que Alemania volviera a ser una.

Sin embargo el coste de la reunificación ha sido una carga pesada para la economía alemana y ha contribuido al retardo del crecimiento económico en años recientes. Los costes de la reunificación han sido estimados en 1,5 billones de euros, lo cual es mayor que la deuda nacional del estado. La primera causa fue la debilidad de la economía de Alemania Oriental y las tasas modificadas de conversión del marco alemán oriental y el marco alemán occidental que provocarían una carencia de competitividad de las industrias orientales.


Escenas de júbilo tras la reunificación



lunes, 1 de octubre de 2012

Ha muerto ERIC HOBSBAWM ( Alejandría, 1917- Londres, 2012)


            Eric Hobsbawm ha fallecido a primera hora de la mañana de hoy,1 de octubre, en el hospital Royal Free de Londres, donde se encontraba ingresado aquejado de una neumonía.
Nacido en el seno de una familia judía en Alejandría en 1917, creció entre las ciudades de Viena y Berlín, hasta que en 1933, se trasladó a Londres. Estudió en la Escuela de Gramática de Marylebone y en Cambridge, en la Kings College. Obtuvo una plaza de profesor de Historia en el año 1947 en la Universidad de Birkbeck, de la que acabó siendo rector. Posteriormente en 1978 ingresó en la British Academy, hasta que se retiró en 1982, aunque continuó como profesor visitante en The New School for Social Research en Manhattan hasta 1997.
         Ideológicamente fue marxista durante toda su vida y considerado uno de los pensadores más influyentes de Europa, su trabajo ha servido de inspiración a multitud de historiadores y políticos.
            Hobsbawm entró en el Partido Comunista Británico en 1936, donde permaneció hasta su disolución en 1991. Se mantuvo firme aun durante la crisis de 1956, cuando se revelaron los crímenes de Stalin y se aplastó la revuelta en Hungría. Fue muy crítico con el Partido Laborista británico, al que acusó de no saber adaptarse a los nuevos tiempos.
           Como historiador marxista se ha centrado en el análisis de la "revolución dual" (la Revolución Francesa y la Revolución industrial Británica). En ellas ve la fuerza impulsora de la tendencia predominante hacia el capitalismo liberal de hoy en día. Además presenta otros temas recurrentes en sus numerosos estudios: los bandidos sociales, el desarrollo de las tradiciones o el estado-nación. Entre sus obras más importantes podemos citar las siguientes: La era de la revolución, 1789 - 1848; La era del capitalismo; La era del imperio, 1875 - 1914 e Historia del siglo XX, obra considerada por una gran parte de los historiadores de obligada lectura.
           Sin duda, Hobsbawm ha sido uno de los historiadores más influyentes del siglo XX, a la vez que una figura clave de la historiografía contemporánea.



Declaraciones de Eric Hobsbawm en 2009

miércoles, 15 de agosto de 2012

65 años de la independencia y partición de la India



     En el día de hoy se cumple el 65 aniversario de la independencia de India y su posterior partición que separó a las comunidades hindú y musulmana. Desde ese momento no han cesado los momentos de lucha y tensiones entre ambas comunidades en lo que continúa siendo uno de los numerosos problemas derivados de la descolonización.

         Comencemos por el principio: la India fue la principal colonia inglesa en el siglo XIX. Tras la 1ª Guerra Mundial,  aparecieron fuertes movimientos nacionalistas, muchos de ellos dirigidos por el Partido del Congreso, liderado por Mahatma Gandhi. Éste inició una campaña de desobediencia civil que consistía en la no colaboración con el gobierno, el no  pagar impuestos y el boicot de los productos ingleses; lo que intentaba conseguir era una independencia de forma pacífica y sin enfrentamientos violentos. Pero la existencia de una mayoría hindú y una minoría musulmana, hizo que apareciera un nacionalismo musulmán dirigido por la Liga Musulmana de Ali Jinnah que pedía la independencia de la India y su división en dos partes. Tras la 2ª  Guerra Mundial, el 23 de Mayo de 1947 se alcanzó la independencia  y se fijó la división de la India para 1948, pero la fecha se adelantó.

En 1947, el territorio que hoy ocupan India, Pakistán y Bangladesh, se encontraba bajo dominio británico, en lo que se conocía como el Raj. En este contexto,  Mohandas Gandhi luchó durante décadas de resistencia pacífica ante Gran Bretaña que finalmente aceptó la independencia india y en agosto de ese año, la colonia británica se independizó. De inmediato se produjo la partición en dos: Dominio de Pakistán (posteriormente República Islámica de Pakistán y República Popular de Bangladesh) y Unión India (posteriormente República de India), de acuerdo a las dos religiones mayoritarias en la zona: hinduismo e islam.
De ese modo, comenzaron una serie de cruentas luchas religiosas entre las dos comunidades. Más de medio millón de musulmanes, sikhs e hindúes murieron durante los disturbios y masacres que se produjeron: unos 10 millones de personas abandonaron sus lugares de origen, desplazándose la población hindú hacia India y la musulmana hacia Pakistán y perecieron más de 100.000 personas. Los hindúes, que representaban las tres cuartas partes de los refugiados y la mayoría de los muertos, soportaron el peso de la presión militar musulmana. Cientos de miles de personas, entre los que se incluía  Gandhi, murieron antes de que acabara la lucha en 1949.

En 1971, tuvo lugar un nuevo episodio en este conflicto, Pakistán Este (Bangladesh) se separa de la República Islámica de Pakistán, tras una sangrienta guerra que se cebó en la población civil de Bangladesh, siendo asesinados cerca de tres millones de civiles, niños, mujeres, ancianos, principalmente hindúes, a manos del ejercito musulmán de Pakistán.  

            En la actualidad, más de sesenta años después, el estatus de la provincia de Cachemira aún sigue siendo un punto contencioso. Y la violencia religiosa y sectaria es un problema pendiente para cada nuevo gobierno.



Más información en la siguiente página: http://www.bbc.co.uk.es.mk.gd/history/british/modern/partition1947_01.shtml






La región de Cachemira en la actualidad. 




jueves, 9 de agosto de 2012

9 de agosto: 67 años del lanzamiento de la bomba atómica sobre Nagasaki


 En el día de hoy se conmemora el 67 aniversario del lanzamiento de la bomba atómica que devastó la ciudad nipona de Nagasaki. El lanzamiento de la bomba "Fat Man", que estalló a algo más de 400 metros sobre Nagasaki, fue el segundo ataque nuclear de la historia después de que Estados Unidos lanzase tres días antes otro artefacto atómico sobre la ciudad de Hiroshima que acabó con las vidas de decenas de miles de personas.
El bombardero estadounidense "Bockscar", en busca de astilleros, encontró la fábrica de armas Mitsubishi. Sobre este objetivo dejó caer la bomba Fat Man, la segunda bomba atómica en ser detonada sobre Japón y más poderosa que la de Hiroshima. Inicialmente el blanco era Niigata, pero estaba lloviendo; se cambió a Kokura, pero había niebla espesa y no se pudo ubicar, y a falta de combustible y con la misión en peligro Sweeney se decidió finalmente, el último blanco alternativo: Nagasaki; el Great Artist, actuando como avión meteorológico informó que existía un claro visible entre las nubes, el Bockscar solo tenía combustible para una sola pasada. Al llegar el avión encontró un cerrado techo de nubes, tenía que tomar una decisión: o la arrojaba o volvía; se decidió el bombardeo por radar. 
            Los resultados, como no podían ser de otro modo, fueron desoladores: 75.000 de los 240.000 habitantes de Nagasaki, perecieron instantáneamente, a lo que le siguió la muerte de una suma equivalente debido a enfermedades y heridas producidas por los efectos nucleares de la bomba. Se estima que la suma total de muertos ascendió a más de 140.000 personas, entre civiles y militares. Algunas personas tuvieron quemaduras en todo el cuerpo, otros perdieron la vista, pero lo que causo mayor impacto, fueron las progresivas deformaciones que afectaron a la población, pues estas no se manifestaban en el acto, sino que podían presentarse años, meses o semanas después. En la zona se incendiaron las estructuras de acero de los edificios, los árboles fueron arrancados desde la raíz y quemados por el calor, etc. Japón se rindió cinco días después de la destrucción de Nagasaki.
Según datos de la ciudad de Nagasaki, en marzo de este año quedaban vivos 39.324 "hibakusha", es decir supervivientes del ataque, cuya edad media es de 77,5 años.
Tras el bombardeo la ciudad de Nagasaki, la ciudad fue reconstruida, aunque ampliamente muy modificada. Algunos restos han permanecido intactos, como un homenaje a la memoria, que jamás ha de olvidar este episodio de barbarie.




miércoles, 18 de julio de 2012

18 DE JULIO DE 1936. EL ALZAMIENTO MILITAR



            Aquel 18 de julio de 1936, un sábado caluroso de hace exactamente 76 años, tuvo lugar uno de los acontecimientos más relevantes, trascendentes y estudiados de nuestra historia reciente: el levantamiento militar contra el gobierno del Frente Popular de la Segunda República.
Desde que se proclamase la Segunda República en 1931, los militares africanistas aceptaron el nuevo régimen, aunque con algunas reservas. Sin embargo, las medidas que en materia militar tomó Azaña provocaron una total animadversión hacia la República. Entre estas medidas destacaba la reforma del estamento militar, que amenazaba con anular muchos de los ascensos logrados por esta generación en el campo de batalla, por medio de  méritos de guerra logrados en las campañas del Rif, o el cierre de la Academia de Infantería de Toledo, donde todos ellos se habían forjado, y que significaba para ellos un símbolo.
Todo ello se acrecentó debido al clima de tensión social y política que iba en aumento: como la sublevación de Sanjurjo de 1932, la Revolución de octubre de 1934, contra el Gobierno de centroderecha de Alejandro Lerroux, las numerosas acciones reivindicativas de carácter violento, los continuos enfrentamientos entre falangistas y republicanos de izquierdas, etc. En este contexto de enfrentamientos callejeros y de continuos ajustes de cuentas, en los días previos al golpe, tuvieron lugar una serie de sucesos claves para el desenlace: el 12 de julio fue asesinado el Teniente de la Guardia de Asalto, José Castillo, a manos de pistoleros falangistas. Este asesinato fue contestado, en la madrugada del 13 de julio, con el secuestro y asesinato de Calvo Sotelo (político de la derecha conservadora y líder de Bloque Nacional), a manos de varios miembros de la Guardia de Asalto. Este hecho, forzó el compromiso de muchos vacilantes, incluido Franco, e hizo que quedaran disimulados los largos preparativos que habían precedido al golpe militar.
El pronunciamiento se llevaría a cabo bajo las directrices marcadas por el General Mola, que procuró atraerse el apoyo de los sectores políticos de la derecha (monárquicos, falangistas y requetés). En la sublevación se encontraban generales como Sanjurjo, Franco, Yagüe, Fanjul, Orgaz o Varela. Después se sumaron Queipo de Llano, López Ochoa o Cabanellas. Inicialmente Mola fijó como fecha para la sublevación el 10 de julio, pero el alzamiento militar comenzó en Melilla el 17 de julio, dónde el General Yagüe, jefe militar de la Legión, se alzó en armas. El Alzamiento se extendió rápidamente al resto del protectorado marroquí.
         Desde Marruecos, el día 18, el General Franco, que ya había asegurado el triunfo de la sublevación en Canarias se dirigió hacia la Península al frente del ejercito de África. El  Jefe de Gobierno, Casares Quiroga, quizá sin darle la importancia necesaria a la rebelión, se negó a entregar armas a la población civil, lo que supuso la pérdida de un tiempo vital para impedir el progreso del alzamiento. Otros estudiosos del tema, han afirmado que Casares Quiroga temía que la entrega de armas a las organizaciones obreras supusiera revolución social armada. Una vez convencido de su error, Casares Quiroga dimitió. Azaña quiso parar la guerra intentando formar Gobierno  con Martínez Barrio, político centrista, pero esta proposición fue rechazada tanto por Mola como por Largo Caballero, quienes pensaban que la guerra era ya un hecho inevitable. El Gobierno Giral, nombrado de modo inmediato, inició el reparto de armas a los civiles, sin otro control que la comprobación de su identidad.
La misma mañana del día 18 de julio Queipo de Llano se incorporó al golpe en Sevilla y consiguió dominar todos los centros neurálgicos de la ciudad. Entre el 18 y el 19 de julio se  unieron al golpe  parte de las guarniciones de diversas capitales de la Península, pero con resultado muy diverso.
La actuación de los civiles armados fue decisiva para el  fracaso de la rebelión en dos ciudades claves del Estado: Madrid y Barcelona,  con lo que se decidió la suerte de los territorios circundantes: Castilla la Nueva y Cataluña.
En Madrid la sublevación no tuvo la suficiente coordinación. Los sublevados, dirigidos por el general Fanjul, permanecieron en los cuarteles, quedando bloqueados por las fuerzas leales al Gobierno y por las milicias armadas. Los socialistas y comunistas utilizaron las milicias que habían formado para asaltar el Cuartel de la Montaña, donde murieron todos los soldados, librándose a duras penas el propio general Fanjul, aunque poco después sería fusilado.
En Barcelona, la resistencia a la rebelión corrió a cargo de las milicias anarquistas de la CNT. Las fuerzas sublevadas salieron a la calle, pero fueron contenidas por los milicianos, por la Guardia Civil, que había permanecido leal al Gobierno de la Generalitat, y por la Guardia de Asalto.
El alzamiento triunfó en media España, y fracasó en la otra mitad, pero la situación estratégica de la República era notablemente superior. Se mantuvieron fieles a la República: el Norte peninsular (las regiones industriales y mineras), la fachada cantábrica que garantizaba buenas comunicaciones marítimas, la mitad de la zona pirenaica, que aseguraba las terrestres con el extranjero, la región catalana, las comarcas trigueras de Castilla la Nueva, la zona del Valle del Guadalquivir, las tierras de Valencia y Murcia y toda la fachada mediterránea hasta Gibraltar.
            De este modo y tras el fracaso parcial del golpe militar, el territorio español quedó dividido en dos zonas y comenzó uno de los episodios más oscuros de la historia de España, una guerra Civil que enfrentaría entre sí a los españoles durante casi tres cruentos y largos años.


Documental: Ocurría en julio de 1936

Documental: El asalto al Cuartel de la Montaña



Franco con el general Balmes (primer plano-derecha), comandante de Las Palmas que murió el 16 de julio de 1936 en extrañas circunstancias. El viaje de Franco al funeral de Balmes en Las Palmas fue la coartada perfecta para poder salir así de Tenerife, dónde se encontraba vigilado por varios oficiales leales al Frente Popular. Fue en Las Palmas donde Franco recibió la noticia de la sublevación en el norte de África. 


Llegada de Franco a Ceuta, procedente de Canarias.

El General Mola, el verdadero conspirador del alzamiento.

Queipo de Llano y sus colegas del alzamiento. 

Cuartel de La Montaña (del Príncipe Pío)

Cadáveres de oficiales y soldados en el patio del Cuartel de La Montaña, tras el asalto republicano. 

Fotos del Teniente Castillo de la Guardia de Asalto y de José Calvo Sotelo.

Entierro del Teniente Castillo, asesinado por pistoleros falangistas

Entierro de Calvo Sotelo, asesinado por miembros de la Guardia de Asalto



lunes, 16 de julio de 2012

LAS NAVAS DE TOLOSA (1212), EL DÍA D DE LA RECONQUISTA.

800 AÑOS DESPUÉS 


En el presente año 2012 se conmemora uno de los acontecimientos históricos claves para la configuración de nuestro país: la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), lo que supondrá el inicio del declive definitivo del dominio musulmán sobre la Península Ibérica.
La batalla comenzó el 16 de julio de 1212, hace exactamente 800 años, cuando dos ejércitos de dimensiones desconocidas en el contexto de la Reconquista, se enfrentaron en las Navas de Tolosa. Las cifras son dispares y las crónicas antiguas han exagerado el numero de efectivos, se habla de 100.000 musulmanes, frente a unos 70.000 cristianos, aunque lo que parece claro es que los combatientes musulmanes superaban en número a los cristianos.
El contexto de la Batalla estuvo marcado por la derrota sufrida en 1195 en Alarcos (Ciudad Real) por las fuerzas cristianas de Alfonso VIII de Castilla, y el consiguiente deseo de recuperar el territorio perdido. Con este objetivo, los reinos de Navarra y Aragón se unieron al esfuerzo de Alfonso VIII de Castilla por convertir la Batalla en una auténtica cruzada que supusiera el retroceso definitivo de la presencia musulmana en la Península.
En cuanto a los efectivos, por una parte, el ejército cristiano estaba integrado por contendientes de los Reinos de Castilla (con Alfonso VIII a la cabeza), Navarra (con Sancho  VII) y Aragón (con Pedro II), a los que se unirían caballeros leoneses, tropas de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, San Lázaro, Temple y San Juan (Malta), y un gran número de guerreros franceses (atraídos por la llamada del Papa Inocencio III). Por otra parte, se encontraban las fuerzas almohades encabezadas por el Califa Muhammad An-Nasir, conocido como Miramamolín por los cristianos, integradas por elementos muy diversos: la infantería bereber del Alto Atlas, infantes voluntarios de Al-Andalus, mercenarios turcos, la llamada Guardia Negra (integrada por soldados-esclavos procedentes del Senegal)
La batalla se desarrolló en un espacio cercano a la actual localidad de Santa Elena (Jaén). A pesar de la inferioridad numérica de la formación cristiana, la excelente estrategia de posicionamiento y el empuje durante la contienda de las tropas comandadas por los reyes españoles condujeron a una contundente victoria de los ejércitos cristianos. Los prisioneros árabes reclutados fueron llevados a construir la fortaleza de Calatrava la Nueva.
Tras la victoria en las Navas, la Reconquista tomó un nuevo impulso y Alfonso VIII conquistó Navas, Vilches y Baño, Baeza y Úbeda... El empuje cristiano fue ya imparable. Se un significativo avance significativo de los reinos cristianos, que conquistaron numerosos territorios del sur bajo poder musulmán. En concreto, Jaime I reconquista Valencia y Baleares; el infante Alfonso (X), Murcia; y el Rey de Castilla, Fernando III, pudo poco después reconquistar Jaén, Sevilla y Córdoba.
Así pues, con el resultado de las Navas de Tolosa, continuado en 1340 con la victoria de Castilla en la Batalla del Salado (con Alfonso XI), se puso fin a la hegemonía musulmana en la Península Ibérica, que entra en su declive definitivo, concluyendo con la toma de Granada en 1492, a manos de los Reyes Católicos.


Pendón arrebatado a los árabes en la batalla de las Navas de Tolosa y custodiado en el Monasterio de las Huelgas Reales. Es el mejor tapiz almohade que se conserva.

miércoles, 11 de julio de 2012

JOSEPH STALIN: EL TIRANO ROJO



(Gori, Georgia, 1879 - Moscú, 1953).

           Hijo de un zapatero pobre y alcohólico de Georgia, región sometida a la Rusia de los zares. Quedó huérfano a muy temprana edad y estudió en un seminario eclesiástico, de donde fue expulsado por sus ideas revolucionarias (1899), entonces se unió a la lucha clandestina de los socialistas rusos contra el régimen zarista. En 1903 siguió a la facción bolchevique, escisión del Partido Socialdemócrata,  que encabezaba Lenin. Tras el fracaso de la revolución de febrero y la marcha de Lenin a Finlandia, Stalin pasó a dirigir la Pravda (publicación oficial del Partido Comunista), al tiempo que formaba parte de la preparación de una nueva revuelta; al estallar la Revolución de octubre Stalin formó parte del gobierno revolucionario como Comisario de Nacionalidades, hasta 1922. Fue un militante perseguido hasta el triunfo de la Revolución bolchevique de 1917, época de la que procede su sobrenombre de Stalin («hombre de acero»). La lealtad a Lenin y la falta de ideas propias le permitieron ascender en la burocracia del partido (rebautizado como Partido Comunista), hasta llegar a secretario general del Comité Central en 1922.
Encabezó una pugna personal con Trotski por la sucesión de Lenin que, moriría en 1924. Aunque el líder de la Revolución había indicado su preferencia por Trotski, Stalin maniobró aprovechando su control sobre la información y sobre el aparato del Partido, aliándose con Zinoviev y Kamenev hasta imponerse a Trotski. La lucha por el poder se disfrazó de argumentos ideológicos, defendiendo cada uno de los bando una estrategia para consolidar el régimen comunista: la construcción del socialismo en un solo país (Stalin) contra la revolución permanente a escala mundial (Trotski). Stalin poseía una interminable ambición de poder; apartó del Partido a Trotski (al que mandó al exilio en México) y posteriormente mandó asesinar en 1940 (cuyo encargo lo llevó a cabo el español Ramón Mercader). Inició una serie de campañas de represión y persecución contra el ala “izquierdista” del Partido (con Zinovief y Kamevev a la cabeza, ejecutados en 1936), así como del ala “derecha” (Bujarin y Rikov, en 1938); estos acontecimientos y otros menores han sido conocidos como las purgas o Procesos de Moscú.
            Stalin instauró una sangrienta dictadura personal y acabó eliminando del proyecto marxista-lenninista todo rastro de ideas democráticas: anuló las libertades, acabó con el pluralismo político e instauró un régimen policial (llevando a cabo numerosas purgas contra la plana mayor de la revolución), condenó a un alto número de ciudadanos (se calcula que entre cinco y diez millones de rusos) a trabajos forzados o fueron encerrados en los “gulags” de Siberia.
            Desde el punto de vista económico y con la misma violencia impuso la colectivización forzosa de la agricultura, hizo exterminar o trasladar a pueblos enteros como castigo o para solucionar problemas de minorías nacionales, y sometió todo el sistema productivo a la estricta disciplina de una planificación central obligatoria. Con inmensas pérdidas humanas consiguió, sin embargo, un crecimiento económico espectacular, mediante los planes quinquenales: en ellos se daba prioridad a una industrialización acelerada, basada en el desarrollo de los sectores energéticos y la industria pesada, a costa de sacrificar el bienestar de la población (sometida a durísimas condiciones de trabajo y a grandes privaciones en materia de consumo).
            En política exterior temeroso de las ansias expansivas de Hitler en el este europeo, Stalin el tratado de paz germano-soviético, que implicaba dejar las manos libre a Hitler para iniciar su expansión, siempre y cuando no entrase en suelo soviético. El tratado, considerado ominoso por el resto de potencias europeas, es uno de los capítulos más controvertidos de la historia de la URSS puesto que tras la invasión de Polonia por Alemania y la declaración de guerra de Francia y Gran Bretaña, la Unión Soviética permaneció inalterable. La invasión de Rusia iniciada por Hitler en 1940 significó la entrada en guerra de la URSS al lado de una Francia derrotada y una Inglaterra en muy mala situación. Stalin llevaba ya dos años preparando la posible invasión alemana, incrementando hasta el límite la fabricación de armamento y la preparación del Ejército Rojo. Las consignas dadas desde el Estado, en forma de resistir al enemigo a cualquier precio, la política de tierra quemada propugnada por Stalin y la capacidad de aguante del pueblo ruso, provocó que el avance alemán fuera lento y penoso. Kiev retardó el avance nazi seis semanas; Odessa lo hizo en ocho y Moscú rechazó en dos ocasiones la toma alemana. La llegada del invierno fue un factor clave para la derrota alemana. El encuentro decisivo en la guerra se produjo en Stalingrado, punto estratégico e importante enclave industrial y que había sido preparado por Stalin para una defensa a ultranza. Las luchas se desarrollaron cruelmente hasta los rusos lanzaron un ataque en pinza que cercó a los alemanes y les causó miles de bajas. La victoria de Stalingrado (febrero de 1943) dio fin al avance nazi y significó una referencia en el curso de la Guerra.          
Tras la rendición alemana en mayo de 1945, Stalin se aseguró su control sobre la mayor parte del este de Europa, donde Stalin estableció un cordón de «Repúblicas populares» satélites de la URSS, participando en las conferencias de Yalta y Postdam celebradas con los aliados. El "nuevo orden mundial" supuso un nuevo desafío para la Unión Soviética que se situaba frente al sistema capitalista de los Estados Unidos. La resistencia estadounidense a los planes de Stalin dio lugar a la «guerra fría», clima de tensión bipolar a escala mundial entre un bloque comunista y un bloque occidental capitalista, que perduraría hasta la desaparición de la URSS.

Durante el conocido stalinismo, la represión impedía que se expresara el malestar de la población, apenas compensada con la mejora de los servicios estatales de transporte, sanidad y educación. A este precio consiguió Stalin convertir a la Unión Soviética en una gran potencia mundial, capaz de ganar la Segunda Guerra Mundial (1939-45) y de compartir la hegemonía con los Estados Unidos en el orden bipolar posterior.
Stalin murió el 5 de marzo de 1953, no estando aún claras las causas de su muerte; la versión oficial afirma que Stalin sufrió un derrame cerebral a causa de la hipertensión, mientras que sus seguidores afirmaron que fue víctima de un complot. Tras su muerte, él y su régimen han sido condenados en numerosas ocasiones. La más significativa de estas se dio durante el XX Congreso del PCUS en 1956, cuando su sucesor Nikita Jrushchov denunció su legado y condujo el llamado proceso de desestalinización de la URSS.

Documental: Stalin: el tirano rojo. Dónde se analizan los hecho más significativos de su mandato. 
























                                Prisioneros trabajando en un gulag en 1932

                                Localización de los gulags en la URSS

                               Los llamados "héroes de Stalingrado"

La Luftwaffe intentando abastecer a los soldados alemanes por medio de un puente aéreo que resultó un fracaso. 

Conferencia de Yalta, febrero de 1945