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jueves, 9 de agosto de 2012

9 de agosto: 67 años del lanzamiento de la bomba atómica sobre Nagasaki


 En el día de hoy se conmemora el 67 aniversario del lanzamiento de la bomba atómica que devastó la ciudad nipona de Nagasaki. El lanzamiento de la bomba "Fat Man", que estalló a algo más de 400 metros sobre Nagasaki, fue el segundo ataque nuclear de la historia después de que Estados Unidos lanzase tres días antes otro artefacto atómico sobre la ciudad de Hiroshima que acabó con las vidas de decenas de miles de personas.
El bombardero estadounidense "Bockscar", en busca de astilleros, encontró la fábrica de armas Mitsubishi. Sobre este objetivo dejó caer la bomba Fat Man, la segunda bomba atómica en ser detonada sobre Japón y más poderosa que la de Hiroshima. Inicialmente el blanco era Niigata, pero estaba lloviendo; se cambió a Kokura, pero había niebla espesa y no se pudo ubicar, y a falta de combustible y con la misión en peligro Sweeney se decidió finalmente, el último blanco alternativo: Nagasaki; el Great Artist, actuando como avión meteorológico informó que existía un claro visible entre las nubes, el Bockscar solo tenía combustible para una sola pasada. Al llegar el avión encontró un cerrado techo de nubes, tenía que tomar una decisión: o la arrojaba o volvía; se decidió el bombardeo por radar. 
            Los resultados, como no podían ser de otro modo, fueron desoladores: 75.000 de los 240.000 habitantes de Nagasaki, perecieron instantáneamente, a lo que le siguió la muerte de una suma equivalente debido a enfermedades y heridas producidas por los efectos nucleares de la bomba. Se estima que la suma total de muertos ascendió a más de 140.000 personas, entre civiles y militares. Algunas personas tuvieron quemaduras en todo el cuerpo, otros perdieron la vista, pero lo que causo mayor impacto, fueron las progresivas deformaciones que afectaron a la población, pues estas no se manifestaban en el acto, sino que podían presentarse años, meses o semanas después. En la zona se incendiaron las estructuras de acero de los edificios, los árboles fueron arrancados desde la raíz y quemados por el calor, etc. Japón se rindió cinco días después de la destrucción de Nagasaki.
Según datos de la ciudad de Nagasaki, en marzo de este año quedaban vivos 39.324 "hibakusha", es decir supervivientes del ataque, cuya edad media es de 77,5 años.
Tras el bombardeo la ciudad de Nagasaki, la ciudad fue reconstruida, aunque ampliamente muy modificada. Algunos restos han permanecido intactos, como un homenaje a la memoria, que jamás ha de olvidar este episodio de barbarie.




miércoles, 18 de julio de 2012

18 DE JULIO DE 1936. EL ALZAMIENTO MILITAR



            Aquel 18 de julio de 1936, un sábado caluroso de hace exactamente 76 años, tuvo lugar uno de los acontecimientos más relevantes, trascendentes y estudiados de nuestra historia reciente: el levantamiento militar contra el gobierno del Frente Popular de la Segunda República.
Desde que se proclamase la Segunda República en 1931, los militares africanistas aceptaron el nuevo régimen, aunque con algunas reservas. Sin embargo, las medidas que en materia militar tomó Azaña provocaron una total animadversión hacia la República. Entre estas medidas destacaba la reforma del estamento militar, que amenazaba con anular muchos de los ascensos logrados por esta generación en el campo de batalla, por medio de  méritos de guerra logrados en las campañas del Rif, o el cierre de la Academia de Infantería de Toledo, donde todos ellos se habían forjado, y que significaba para ellos un símbolo.
Todo ello se acrecentó debido al clima de tensión social y política que iba en aumento: como la sublevación de Sanjurjo de 1932, la Revolución de octubre de 1934, contra el Gobierno de centroderecha de Alejandro Lerroux, las numerosas acciones reivindicativas de carácter violento, los continuos enfrentamientos entre falangistas y republicanos de izquierdas, etc. En este contexto de enfrentamientos callejeros y de continuos ajustes de cuentas, en los días previos al golpe, tuvieron lugar una serie de sucesos claves para el desenlace: el 12 de julio fue asesinado el Teniente de la Guardia de Asalto, José Castillo, a manos de pistoleros falangistas. Este asesinato fue contestado, en la madrugada del 13 de julio, con el secuestro y asesinato de Calvo Sotelo (político de la derecha conservadora y líder de Bloque Nacional), a manos de varios miembros de la Guardia de Asalto. Este hecho, forzó el compromiso de muchos vacilantes, incluido Franco, e hizo que quedaran disimulados los largos preparativos que habían precedido al golpe militar.
El pronunciamiento se llevaría a cabo bajo las directrices marcadas por el General Mola, que procuró atraerse el apoyo de los sectores políticos de la derecha (monárquicos, falangistas y requetés). En la sublevación se encontraban generales como Sanjurjo, Franco, Yagüe, Fanjul, Orgaz o Varela. Después se sumaron Queipo de Llano, López Ochoa o Cabanellas. Inicialmente Mola fijó como fecha para la sublevación el 10 de julio, pero el alzamiento militar comenzó en Melilla el 17 de julio, dónde el General Yagüe, jefe militar de la Legión, se alzó en armas. El Alzamiento se extendió rápidamente al resto del protectorado marroquí.
         Desde Marruecos, el día 18, el General Franco, que ya había asegurado el triunfo de la sublevación en Canarias se dirigió hacia la Península al frente del ejercito de África. El  Jefe de Gobierno, Casares Quiroga, quizá sin darle la importancia necesaria a la rebelión, se negó a entregar armas a la población civil, lo que supuso la pérdida de un tiempo vital para impedir el progreso del alzamiento. Otros estudiosos del tema, han afirmado que Casares Quiroga temía que la entrega de armas a las organizaciones obreras supusiera revolución social armada. Una vez convencido de su error, Casares Quiroga dimitió. Azaña quiso parar la guerra intentando formar Gobierno  con Martínez Barrio, político centrista, pero esta proposición fue rechazada tanto por Mola como por Largo Caballero, quienes pensaban que la guerra era ya un hecho inevitable. El Gobierno Giral, nombrado de modo inmediato, inició el reparto de armas a los civiles, sin otro control que la comprobación de su identidad.
La misma mañana del día 18 de julio Queipo de Llano se incorporó al golpe en Sevilla y consiguió dominar todos los centros neurálgicos de la ciudad. Entre el 18 y el 19 de julio se  unieron al golpe  parte de las guarniciones de diversas capitales de la Península, pero con resultado muy diverso.
La actuación de los civiles armados fue decisiva para el  fracaso de la rebelión en dos ciudades claves del Estado: Madrid y Barcelona,  con lo que se decidió la suerte de los territorios circundantes: Castilla la Nueva y Cataluña.
En Madrid la sublevación no tuvo la suficiente coordinación. Los sublevados, dirigidos por el general Fanjul, permanecieron en los cuarteles, quedando bloqueados por las fuerzas leales al Gobierno y por las milicias armadas. Los socialistas y comunistas utilizaron las milicias que habían formado para asaltar el Cuartel de la Montaña, donde murieron todos los soldados, librándose a duras penas el propio general Fanjul, aunque poco después sería fusilado.
En Barcelona, la resistencia a la rebelión corrió a cargo de las milicias anarquistas de la CNT. Las fuerzas sublevadas salieron a la calle, pero fueron contenidas por los milicianos, por la Guardia Civil, que había permanecido leal al Gobierno de la Generalitat, y por la Guardia de Asalto.
El alzamiento triunfó en media España, y fracasó en la otra mitad, pero la situación estratégica de la República era notablemente superior. Se mantuvieron fieles a la República: el Norte peninsular (las regiones industriales y mineras), la fachada cantábrica que garantizaba buenas comunicaciones marítimas, la mitad de la zona pirenaica, que aseguraba las terrestres con el extranjero, la región catalana, las comarcas trigueras de Castilla la Nueva, la zona del Valle del Guadalquivir, las tierras de Valencia y Murcia y toda la fachada mediterránea hasta Gibraltar.
            De este modo y tras el fracaso parcial del golpe militar, el territorio español quedó dividido en dos zonas y comenzó uno de los episodios más oscuros de la historia de España, una guerra Civil que enfrentaría entre sí a los españoles durante casi tres cruentos y largos años.


Documental: Ocurría en julio de 1936

Documental: El asalto al Cuartel de la Montaña



Franco con el general Balmes (primer plano-derecha), comandante de Las Palmas que murió el 16 de julio de 1936 en extrañas circunstancias. El viaje de Franco al funeral de Balmes en Las Palmas fue la coartada perfecta para poder salir así de Tenerife, dónde se encontraba vigilado por varios oficiales leales al Frente Popular. Fue en Las Palmas donde Franco recibió la noticia de la sublevación en el norte de África. 


Llegada de Franco a Ceuta, procedente de Canarias.

El General Mola, el verdadero conspirador del alzamiento.

Queipo de Llano y sus colegas del alzamiento. 

Cuartel de La Montaña (del Príncipe Pío)

Cadáveres de oficiales y soldados en el patio del Cuartel de La Montaña, tras el asalto republicano. 

Fotos del Teniente Castillo de la Guardia de Asalto y de José Calvo Sotelo.

Entierro del Teniente Castillo, asesinado por pistoleros falangistas

Entierro de Calvo Sotelo, asesinado por miembros de la Guardia de Asalto



lunes, 16 de julio de 2012

LAS NAVAS DE TOLOSA (1212), EL DÍA D DE LA RECONQUISTA.

800 AÑOS DESPUÉS 


En el presente año 2012 se conmemora uno de los acontecimientos históricos claves para la configuración de nuestro país: la Batalla de las Navas de Tolosa (1212), lo que supondrá el inicio del declive definitivo del dominio musulmán sobre la Península Ibérica.
La batalla comenzó el 16 de julio de 1212, hace exactamente 800 años, cuando dos ejércitos de dimensiones desconocidas en el contexto de la Reconquista, se enfrentaron en las Navas de Tolosa. Las cifras son dispares y las crónicas antiguas han exagerado el numero de efectivos, se habla de 100.000 musulmanes, frente a unos 70.000 cristianos, aunque lo que parece claro es que los combatientes musulmanes superaban en número a los cristianos.
El contexto de la Batalla estuvo marcado por la derrota sufrida en 1195 en Alarcos (Ciudad Real) por las fuerzas cristianas de Alfonso VIII de Castilla, y el consiguiente deseo de recuperar el territorio perdido. Con este objetivo, los reinos de Navarra y Aragón se unieron al esfuerzo de Alfonso VIII de Castilla por convertir la Batalla en una auténtica cruzada que supusiera el retroceso definitivo de la presencia musulmana en la Península.
En cuanto a los efectivos, por una parte, el ejército cristiano estaba integrado por contendientes de los Reinos de Castilla (con Alfonso VIII a la cabeza), Navarra (con Sancho  VII) y Aragón (con Pedro II), a los que se unirían caballeros leoneses, tropas de las Órdenes Militares de Santiago, Calatrava, San Lázaro, Temple y San Juan (Malta), y un gran número de guerreros franceses (atraídos por la llamada del Papa Inocencio III). Por otra parte, se encontraban las fuerzas almohades encabezadas por el Califa Muhammad An-Nasir, conocido como Miramamolín por los cristianos, integradas por elementos muy diversos: la infantería bereber del Alto Atlas, infantes voluntarios de Al-Andalus, mercenarios turcos, la llamada Guardia Negra (integrada por soldados-esclavos procedentes del Senegal)
La batalla se desarrolló en un espacio cercano a la actual localidad de Santa Elena (Jaén). A pesar de la inferioridad numérica de la formación cristiana, la excelente estrategia de posicionamiento y el empuje durante la contienda de las tropas comandadas por los reyes españoles condujeron a una contundente victoria de los ejércitos cristianos. Los prisioneros árabes reclutados fueron llevados a construir la fortaleza de Calatrava la Nueva.
Tras la victoria en las Navas, la Reconquista tomó un nuevo impulso y Alfonso VIII conquistó Navas, Vilches y Baño, Baeza y Úbeda... El empuje cristiano fue ya imparable. Se un significativo avance significativo de los reinos cristianos, que conquistaron numerosos territorios del sur bajo poder musulmán. En concreto, Jaime I reconquista Valencia y Baleares; el infante Alfonso (X), Murcia; y el Rey de Castilla, Fernando III, pudo poco después reconquistar Jaén, Sevilla y Córdoba.
Así pues, con el resultado de las Navas de Tolosa, continuado en 1340 con la victoria de Castilla en la Batalla del Salado (con Alfonso XI), se puso fin a la hegemonía musulmana en la Península Ibérica, que entra en su declive definitivo, concluyendo con la toma de Granada en 1492, a manos de los Reyes Católicos.


Pendón arrebatado a los árabes en la batalla de las Navas de Tolosa y custodiado en el Monasterio de las Huelgas Reales. Es el mejor tapiz almohade que se conserva.

miércoles, 11 de julio de 2012

JOSEPH STALIN: EL TIRANO ROJO



(Gori, Georgia, 1879 - Moscú, 1953).

           Hijo de un zapatero pobre y alcohólico de Georgia, región sometida a la Rusia de los zares. Quedó huérfano a muy temprana edad y estudió en un seminario eclesiástico, de donde fue expulsado por sus ideas revolucionarias (1899), entonces se unió a la lucha clandestina de los socialistas rusos contra el régimen zarista. En 1903 siguió a la facción bolchevique, escisión del Partido Socialdemócrata,  que encabezaba Lenin. Tras el fracaso de la revolución de febrero y la marcha de Lenin a Finlandia, Stalin pasó a dirigir la Pravda (publicación oficial del Partido Comunista), al tiempo que formaba parte de la preparación de una nueva revuelta; al estallar la Revolución de octubre Stalin formó parte del gobierno revolucionario como Comisario de Nacionalidades, hasta 1922. Fue un militante perseguido hasta el triunfo de la Revolución bolchevique de 1917, época de la que procede su sobrenombre de Stalin («hombre de acero»). La lealtad a Lenin y la falta de ideas propias le permitieron ascender en la burocracia del partido (rebautizado como Partido Comunista), hasta llegar a secretario general del Comité Central en 1922.
Encabezó una pugna personal con Trotski por la sucesión de Lenin que, moriría en 1924. Aunque el líder de la Revolución había indicado su preferencia por Trotski, Stalin maniobró aprovechando su control sobre la información y sobre el aparato del Partido, aliándose con Zinoviev y Kamenev hasta imponerse a Trotski. La lucha por el poder se disfrazó de argumentos ideológicos, defendiendo cada uno de los bando una estrategia para consolidar el régimen comunista: la construcción del socialismo en un solo país (Stalin) contra la revolución permanente a escala mundial (Trotski). Stalin poseía una interminable ambición de poder; apartó del Partido a Trotski (al que mandó al exilio en México) y posteriormente mandó asesinar en 1940 (cuyo encargo lo llevó a cabo el español Ramón Mercader). Inició una serie de campañas de represión y persecución contra el ala “izquierdista” del Partido (con Zinovief y Kamevev a la cabeza, ejecutados en 1936), así como del ala “derecha” (Bujarin y Rikov, en 1938); estos acontecimientos y otros menores han sido conocidos como las purgas o Procesos de Moscú.
            Stalin instauró una sangrienta dictadura personal y acabó eliminando del proyecto marxista-lenninista todo rastro de ideas democráticas: anuló las libertades, acabó con el pluralismo político e instauró un régimen policial (llevando a cabo numerosas purgas contra la plana mayor de la revolución), condenó a un alto número de ciudadanos (se calcula que entre cinco y diez millones de rusos) a trabajos forzados o fueron encerrados en los “gulags” de Siberia.
            Desde el punto de vista económico y con la misma violencia impuso la colectivización forzosa de la agricultura, hizo exterminar o trasladar a pueblos enteros como castigo o para solucionar problemas de minorías nacionales, y sometió todo el sistema productivo a la estricta disciplina de una planificación central obligatoria. Con inmensas pérdidas humanas consiguió, sin embargo, un crecimiento económico espectacular, mediante los planes quinquenales: en ellos se daba prioridad a una industrialización acelerada, basada en el desarrollo de los sectores energéticos y la industria pesada, a costa de sacrificar el bienestar de la población (sometida a durísimas condiciones de trabajo y a grandes privaciones en materia de consumo).
            En política exterior temeroso de las ansias expansivas de Hitler en el este europeo, Stalin el tratado de paz germano-soviético, que implicaba dejar las manos libre a Hitler para iniciar su expansión, siempre y cuando no entrase en suelo soviético. El tratado, considerado ominoso por el resto de potencias europeas, es uno de los capítulos más controvertidos de la historia de la URSS puesto que tras la invasión de Polonia por Alemania y la declaración de guerra de Francia y Gran Bretaña, la Unión Soviética permaneció inalterable. La invasión de Rusia iniciada por Hitler en 1940 significó la entrada en guerra de la URSS al lado de una Francia derrotada y una Inglaterra en muy mala situación. Stalin llevaba ya dos años preparando la posible invasión alemana, incrementando hasta el límite la fabricación de armamento y la preparación del Ejército Rojo. Las consignas dadas desde el Estado, en forma de resistir al enemigo a cualquier precio, la política de tierra quemada propugnada por Stalin y la capacidad de aguante del pueblo ruso, provocó que el avance alemán fuera lento y penoso. Kiev retardó el avance nazi seis semanas; Odessa lo hizo en ocho y Moscú rechazó en dos ocasiones la toma alemana. La llegada del invierno fue un factor clave para la derrota alemana. El encuentro decisivo en la guerra se produjo en Stalingrado, punto estratégico e importante enclave industrial y que había sido preparado por Stalin para una defensa a ultranza. Las luchas se desarrollaron cruelmente hasta los rusos lanzaron un ataque en pinza que cercó a los alemanes y les causó miles de bajas. La victoria de Stalingrado (febrero de 1943) dio fin al avance nazi y significó una referencia en el curso de la Guerra.          
Tras la rendición alemana en mayo de 1945, Stalin se aseguró su control sobre la mayor parte del este de Europa, donde Stalin estableció un cordón de «Repúblicas populares» satélites de la URSS, participando en las conferencias de Yalta y Postdam celebradas con los aliados. El "nuevo orden mundial" supuso un nuevo desafío para la Unión Soviética que se situaba frente al sistema capitalista de los Estados Unidos. La resistencia estadounidense a los planes de Stalin dio lugar a la «guerra fría», clima de tensión bipolar a escala mundial entre un bloque comunista y un bloque occidental capitalista, que perduraría hasta la desaparición de la URSS.

Durante el conocido stalinismo, la represión impedía que se expresara el malestar de la población, apenas compensada con la mejora de los servicios estatales de transporte, sanidad y educación. A este precio consiguió Stalin convertir a la Unión Soviética en una gran potencia mundial, capaz de ganar la Segunda Guerra Mundial (1939-45) y de compartir la hegemonía con los Estados Unidos en el orden bipolar posterior.
Stalin murió el 5 de marzo de 1953, no estando aún claras las causas de su muerte; la versión oficial afirma que Stalin sufrió un derrame cerebral a causa de la hipertensión, mientras que sus seguidores afirmaron que fue víctima de un complot. Tras su muerte, él y su régimen han sido condenados en numerosas ocasiones. La más significativa de estas se dio durante el XX Congreso del PCUS en 1956, cuando su sucesor Nikita Jrushchov denunció su legado y condujo el llamado proceso de desestalinización de la URSS.

Documental: Stalin: el tirano rojo. Dónde se analizan los hecho más significativos de su mandato. 
























                                Prisioneros trabajando en un gulag en 1932

                                Localización de los gulags en la URSS

                               Los llamados "héroes de Stalingrado"

La Luftwaffe intentando abastecer a los soldados alemanes por medio de un puente aéreo que resultó un fracaso. 

Conferencia de Yalta, febrero de 1945

domingo, 8 de julio de 2012

FRANCIA Y ALEMANIA: 50 AÑOS DE RECONCILIACIÓN


En el día de hoy se cumplen cincuenta años del acto de reconciliación entre Francia y Alemania que derivaría en un acuerdo de amistad franco-germánico que sentó las basas de una cooperación entre ambos países, insólita hasta el momento.
El 8 de julio de 1962, Charles de Gaulle y Konrad Adenauer celebraron una misa de reconciliación juntos, en la catedral de Reims,17 años después de la Segunda Guerra Mundial. El lugar del encuentro estaba cargado de simbolismo para ambas naciones: la ciudad fue ocupada por los prusianos en 1870, el Ejército alemán destruyó considerablemente la catedral de Reims durante la Primera Guerra Mundial y fue también fue en esta ciudad francesa donde el 7 de mayo de 1945 Alemania firmó la capitulación sin condiciones que ponía fin a la Segunda Guerra. Durante el encuentro en Reims, De Gaulle afirmó que Francia y Alemania se unían para bien al servicio de la libertad y la confraternización. Adenauer, por su parte, explicitó: "Esta estrecha amistad, esta estrecha unión del pueblo francés y alemán, que no va dirigida contra nadie, que busca la paz y sólo paz, es, como usted ha dicho señor presidente, un regalo del cielo".

El canciller alemán Helmut Kohl dijo en 1987, cuando se cumplían 25 años de aquel acuerdo, que en Reims se podía sentir lo que significa "el aliento de la Historia". Reunido con Jacques Chirac recordaron el histórico día.

Durante siglos, ambos territorios han sido enemigos irreconciliable; franceses y alemanes han tenido que librar numerosos conflictos y combates, entre los más destacados se encuentran: la guerra franco prusiana (1870-71), la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial.

Hoy 8 de julio de 2012, tras cincuenta años de aquel histórico acuerdo, en la ceremonia celebrada en la catedral de Reims, la canciller alemana Angela Merkel  y el presidente francés François Hollande, rememoran el acto en el que hace 50 años se selló la amistad franco-germana. Este domingo marca el comienzo de una serie de manifestaciones organizadas por el cincuenta aniversario de la firma del Tratado del Elíseo, el 22 de enero de 1963, entre el general de Gaulle y Konrad Adenauer. El tratado fijaba los objetivos de la cooperación bilateral y marcaba la reconciliación entre Francia y Alemania luego de la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo el acto de hoy se ha visto ensombrecido por un acontecimiento tremendamente luctuoso: la profanación de 40 tumbas de soldados alemanes de la Primera Guerra Mundial en un cementerio militar del este de Francia. Al parecer el peso de la historia sigue primando entre algunos colectivos.


De Gaulle y Adenauer en la catedral de Reims 

Merkel y Hollande en la conmemoración del 50 aniversario del acuerdo


miércoles, 4 de julio de 2012

EEUU CUMPLE HOY 4 DE JULIO 236 AÑOS


Un día como hoy de hace 236 años tuvo lugar un acontecimiento histórico trascendental para el desarrollo de la evolución de la historia contemporánea: la aprobación de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América.
El 4 de julio de 1776 los delegados de las Trece Colonias Británicas, reunidos en Filadelphia en el Congreso Continental, aprueban la Declaración de Independencia, dando lugar al nacimiento de los Estados Unidos. Con la firma de este Acta, se anuncia la separación formal de las Trece Colonias de Gran Bretaña. Su contenido fue redactado por Thomas Jefferson y editado por Benjamín Franklin, John Adams y Jefferson.
La Declaración de Independencia, constituye todavía hoy uno de los textos más innovadores y trascendentes de la historia. En él quedaron proclamados los tres principios básicos que constituirían el lema de la Revolución Francesa: “libertad, igualdad y fraternidad”. Se instituyó una república, regida por un presidente y una asamblea o congreso, elegidos por los habitantes mayores de edad. Se había instituido un régimen democrático fundamentado en una Constitución.
La andadura de la nueva nación, se inició con una guerra contra Gran Bretaña, que fue muy complicada y dura para la nueva nación durante los primeros años. Contaron, posteriormente con el apoyo de Francia y España, y liderados por George Washington, obtuvieron finalmente la victoria sobre su antigua metrópoli. El 3 de septiembre 1783 se firmaba el Tratado de París, por el cuál Gran Bretaña reconocía la independencia de los Estados Unidos de América.

 John Adams. La Declaración de Independencia de los Estados Unidos. 

viernes, 1 de junio de 2012

Atentado contra Alfonso XIII, 1906.


Este 31 de mayo se han cumplido 106 años del atentado contra Alfonso XIII y María Eugenia de Battemberg en el día de su boda, en Madrid. El anarquista catalán Mateo Morral (Sabadell, 1880- Torrejón de Ardoz, 1906) lanzó al carruaje, desde la pensión dónde se alojaba, un ramo de flores que contenía un bomba tipo Orsini. El artefacto cayó cerca de la carroza de los novios. La confusión fue enorme, las gentes corrian sin rumbo y Mateo Morral salió de la pensión perdiéndose entre la muchedumbre. Con la ayuda de José Naskens, director de “El Motín” (periódico muy crítico con la monarquía y la Iglesia), se trasladó a Torrejón de Ardoz, desde dónde pensaba viajar a Barcelona.
Los planes de Morral, se truncaron cuando fue reconocido por varias personas, que alentaron al guarda jurado particular de campo, Fructuoso Vega. Mateo Morral se entregó pacíficamente, pero cuando era conducido por el guardia al cuartelillo de Torrejón de Ardoz, Morral le mató de un tiro y se suicidó a continuación de un tiro en el pecho.

La pareja real salió ilesa, pero como consecuencia de la explosión perdieron la vida 28 personas y más de cien resultaron heridas. Lo que iba a ser una jornada festiva, se convirtió para los madrileños en un día trágico.

Actualmente, en la calle Mayor, podemos ver un monumento (que no corresponde al original, que fue derribado durante la Segunda República) que conmemora tal acontecimiento.


Monumento original que conmemoraba el atentado. Fue derribado en la Segunda República.




miércoles, 18 de abril de 2012

LA PAZ DE PARÍS: La Paz de los vencedores. EL TRATADO DE VERSALLES (1919-2010)

El 18 de enero de 1919, los representantes de los países vencedores de la Primera Guerra Mundial se reunieron en la Conferencia de París, bajo la dirección del Comité de los Cuatro: el presidente estadounidense Wilson,  el premier británico Lloyd George, el primer ministro francés Clemenceau y Orlando, el jefe del ejecutivo italiano. Son los tres primeros, sin embargo, los que realmente dirigieron las negociaciones a las que los países derrotados no pudieron asistir.

Las deliberaciones giraron en gran medida en torno al Programa de 14 puntos que el presidente Wilson había presentado en el Congreso en enero de 1918 cuando la contienda aún no había finalizado. Tenían por objeto lograr una paz mundial duradera. El 4 de octubre de 1918, los alemanes habían pedido un armisticio basado en las propuestas recogidas en los "Catorce puntos" de Wilson. La realidad de la derrota fue mucho más dura. Los países vencedores llegaron a París con ideas diferentes y compromisos, a veces secretos, adquiridos durante la guerra.



Los vencidos no fueron escuchados y simplemente se les presentó los tratados para firmarlos. Tras largos debates entre los vencedores, finalmente se firmaron los cinco tratados que conforman la Paz de París: 


El tratado de mayor trascendencia de todos fue el de Versalles, el ministro del exterior alemán, Hermann Müller, lo firmó el 28 de junio del año 1919 fue ratificado por la Liga de Naciones (o Sociedad de Naciones) el 10 de enero de 1920. En Alemania el Tratado de Versalles causó una enorme humillación entre la población.

 
Salón de los Espejos. Palacio de Versalles


El tratado de Versalles de 1919. El Porque de los Nazis


El Tratado de Versalles imponía a Alemania las siguientes disposiciones:

- Reparaciones:

- Alemania fue obligada a reconocer su culpabilidad en la guerra. Como responsable de una guerra iniciada por su agresión, Alemania quedó obligada a pagar reparaciones o indemnizaciones de guerra a los vencedores.

- En  la Conferencia de Spa (1920) se fija el porcentaje que recibiría cada país del total: Francia 52%, Gran Bretaña 22%, Italia 10%, Bélgica 8%.

- En la Conferencia de Londres (1920) se fija el monto total de las reparaciones: 140.000 millones de marcos-oro, una enorme cantidad.

- Cláusulas territoriales:

- Alsacia y Lorena retornan Francia, tras haber pertenecido a Alemania desde 1871.

- Eupen y Malmedy pasan a manos de Bélgica.

- El pasillo polaco (Posnania y otras regiones) y el sur de la Alta Silesia se anexionan a la recién nacida Polonia. Esto significaba el aislamiento territorial del resto de Prusia Oriental.

- Danzig y Memel, poblaciones germanas del Báltico, fueron declaradas ciudades libres

- Dinamarca se anexiona el norte de Schleswig-Holstein.

- El conjunto de las pérdidas territoriales de Alemania ascendió a 76.000 kilómetros cuadrados (13% de su territorio), donde vivían 6.5 millones de habitantes (10% de su población).

- La cuenca carbonífera del Sarre pasa a ser administrada por la Sociedad de Naciones y explotada económicamente por Francia durante 15 años.

- Alemania pierde todas sus colonias, que son repartidas como mandatos de la Sociedad de Naciones entre el Imperio Británico y Francia. Bélgica y Japón se anexionaron territorios muy pequeños.



 


- Militares:

- Drástica limitación de la Armada (el grueso de la Armada de guerra fue confiscado y confinado en la base británica de Scapa Flow), el ejército quedó reducido a 100.000 efectivos, y se prohibió la fabricación de tanques, aviones, artillería pesada....

- Desmilitarización de Renania (zona occidental y franja de 50 km. al este del Rin).

- Ocupación temporal de la orilla occidental del Rin. Las tropas aliadas se retirarían escalonadamente en plazos que concluirían en 1935.


- Otras:

- Alemania reconoce su responsabilidad por la guerra y todos los daños que trajo consigo. Fue la agresión alemana la que desencadenó el conflicto.

- Prohibición de ingreso en la Sociedad de Naciones.

- Prohibición del Anschluss (unión de Alemania y Austria).

-  Establecimiento del Pacto de la Sociedad de Naciones, como un anexo al Tratado.  


“Artículo 231.
Los gobiernos aliados y asociados declaran y Alemania reconoce, que Alemania y sus aliados son responsables, por haberlos causado, de todos los daños sufridos por los gobiernos aliados y asociados y sus habitantes a consecuencia de la guerra, a la que les ha conducido la agresión de Alemania y sus aliados.
Artículo 232.
Los gobiernos aliados y asociados exigen, y Alemania se compromete, que sean reparados todos los daños causados a la población civil de las potencias aliadas y asociadas y sus bienes.
Artículo 233.
La cuantía de estos daños, por cuya reparación debe pagar Alemania, será fijada por una comisión interaliada, que tomará el título de Comisión de Reparaciones.”

 La Paz de París no contribuyó en absoluto a estabilizar la situación europea y mundial. Al analizar las causas de la Segunda Guerra Mundial, rápidamente nos encontramos con que los errores cometidos en los tratados que pusieron fin a la Gran Guerra fueron claves a la hora de desencadenar de nuevo el horror y la barbarie en un conflicto mundial apenas veinte años después.
Alemania, continúo pagando las indemnizaciones de guerra fijadas en Versalles. Los pagos fueron reestructurados en la Conferencia de Londres de 1953, que debía realizar la entonces República Federal de Alemania (RFA), considerada heredera legal del Reich hitleriano.
Los pagos quedaban perfectamente estructurados, pero, en la Conferencia de Londres se establecía que algunas deudas de la Primera Guerra Mundial y de la República de Weimar (unos 3.076 millones de euros de hoy correspondientes a intereses) quedaban en suspenso hasta que Alemania volviera a estar reunificada; algo casi imposible en aquellos momentos. Sin embargo, esa posibilidad tan poco probable, llegó el 9 de noviembre de 1989, con la caída del muro de Berlín y la reunificación de Alemania. Así pues, el Gobierno alemán comenzaba a pagar de nuevo esta parte de la deuda allá por el 3 de octubre de 1990. El último pago de las indemnizaciones de guerra del Tratado de Versalles fue realizado el 3 de octubre de 2010, noventa y dos años después del final de la guerra.




martes, 10 de abril de 2012

LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL II



Segundo capítulo de la extraordinaria serie documental Apocalipsis: La Segunda Guerra Mundial. En él quedan reflejados, de un modo excepcional, los aspectos más destacados de la llamada “falsa guerra”,la caída de Dunkerque y el la campaña en territorio Francés.

La falsa guerra fue un apelativo otorgado por los franceses al periodo de la Segunda Guerra Mundial comprendido entre la declaración de guerra que Francia y Reino Unido dirigieron a Alemania (3 de septiembre de 1939), y la invasión alemana de Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y Francia, el 10 de mayo de 1940. Durante este periodo las tropas francesas y británicas apenas se movilizaron, a pesar de la alianza anglo-polaca y franco polaca por las que ambos países estaban obligados a asistir militarmente a Polonia.
La caída de Dunkerque (Operación Dinamo) consistió en una operación de evacuación de las tropas aliadas, a finales de mayo de 1940 en Dunkerque. Tras el empuje alemán en Bélgica y un posible repliegue hacia Francia, el gobierno británico preparó un plan de evacuación de la Fuerza Expedicionaria Británica. La operación se autorizó el día 24 de mayo, mismo día en que Hitler confirmó una orden de detener los carros alemanes (panzer) a las puertas de Dunkerque, decisión que repercutiría en el éxito de la evacuación de los aliados. El 26 de mayo comienzó oficialmente la Operación Dinamo, bajo un intenso fuego de artillería de las baterías alemanas y bombardeos de la Luftwaffe. Gran Bretaña preparó una flota con 40 destructores y 130 barcos mercantes y de pasajeros, a los que se añadieron todo tipo de barcos pesqueros y de recreo que se encontraban disponibles en las costas inglesas. La operación permitió el rescate de más de 200.000 soldados británicos y más de 100.000 franceses y belgas, lo que constituía el grueso del ejército aliado por entonces.

 

La batalla de Francia: Comenzó tras el ataque de la Wehrmacht (Fuerzas armadas alemanas) sobre el territorio francés y los Países Bajos el 10 de mayo de 1940 y acabó con la capitulación del gobierno francés el 25 de junio del mismo año.
Francia había perdido ya para el mes de mayo de 1940  así como sus mejores divisiones, además sus fuerzas acorazadas eran nulas. La situación de Francia empeoró cuando el 10 de junio, Italia le declaró la guerra, sin embargo más de unos kilómetros en un país ya derrotado. El 5 de junio se reinició el ataque sobre el río Somme y el 10 de junio el gobierno francés, decidió abandonar París a la que declaró ciudad abierta, para evitar los bombardeos, y decidió instalarse en Burdeos. Los alemanes corrieron libres por el norte y centro del país. El Segundo Grupo de Ejércitos Francés, la única fuerza combatiente aliada en Europa, se rindió el 22 de junio.

Campaña de los Países Bajos

 


El 25 de junio Hitler se reunió con varios altos oficiales de Francia, quienes solicitaron un armisticio. Hitler seleccionó el lugar de reunión, cerca de Compiègne, el mismo lugar donde se había firmado el Tratado de Versalles en 1919. Además, para mayor humillación de Francia, llevó el mismo vagón de ferrocarril donde se había firmado el primer armisticio y se colocó en el mismo lugar donde se habían sentado los representantes aliados de la Primera Guerra Mundial. El acuerdo estipulaba que Alemania ocuparía 2/3 partes de Francia y establecía dimensiones ridículas para el ejército, cuando los franceses se quejaron ante la dureza de las condiciones, los alemanes dejaron claro que no cederían en ningún punto. El armisticio fue firmado.



 



La porción no ocupada fue controlada por un gobierno colaboracionista conocido como la Francia de Vichy, cuyo Primer Ministro fue el Mariscal Philippe Pétain. El general Charles de Gaulle inmediatamente se declaró en contra del gobierno de Vichy, y proclamó la Francia Libre, así como llamó a la Resistencia francesa.