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domingo, 18 de agosto de 2013

GOLPE DE ESTADO EN LA URSS (19-21 de agosto de 1991)


El Intento de Golpe de Estado en la Unión Soviética, también conocido como el Golpe de Agosto, fue un período de tres días, entre el 19 y 21 de agosto de 1991, en el que un grupo de miembros del gobierno de la Unión Soviética depusieron al presidente Mijaíl Gorbachov e intentaron tomar el control del país.
Los líderes que encabezaron el golpe de estado eran miembros del Partido Comunista (PCUS) de la línea dura, que pensaron que el programa de reformas de Gorbachov había ido demasiado lejos, y que el Nuevo Tratado de la Unión que había negociado dispersaba el poder del gobierno central en favor de las distintas repúblicas. El objetivo era revertir el rumbo de las reformas políticas y económicas emprendidas en los años ochenta. 
El golpe fracasó en sólo tres días y Gorbachov volvió al poder. Sin embargo, los hechos ocurridos afectaron  PCUS, contribuyendo al colapso de la Unión Soviética.

El colapso de la URSS. El golpe de Estado.




Premisas
Para el 20 de agosto de 1991 había sido anunciada la firma del nuevo Tratado de la Unión. La URSS se convertiría en un Estado federativo compuesto por repúblicas soberanas con poderes mucho más amplios. Anteriormente, el 17 de marzo de 1991, en el país se había celebrado un plebiscito y el 76 % de los participantes se había pronunciado por la preservación de una Unión renovada.
Mientras tanto, ya el 3 de marzo la república de Lituania había declarado su independencia; también el 3 de marzo se habían pronunciado los habitantes de Letonia a favor de separarse de la URSS y el 9 de abril se celebró otra consulta popular en la república de Georgia. Los georgianos votaron a favor de separarse de la Unión Soviética. Las demás repúblicas de la URSS también estaban a punto de declararse independientes de las autoridades centrales de Moscú. 
La cúpula gobernante del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética y del Gobierno de la URSS continuaba manejando ideas conservadoras y sentía inseguridad personal ante el futuro. El ala conservadora con ayuda del KGB procedió a los preparativos de la destitución del presidente de la URSS. 
Crónicas de agosto
El intento de golpe de Estado fue emprendido a las seis de la mañana del 19 de agosto de 1991. Por la televisión y la radio soviéticas se leyó el mensaje de un nuevo organismo del poder nacional: el Comité Estatal de Situación de Emergencia. En el documento se declaraba el estado de excepción a partir de las 4 de la mañana del 19 de agosto de 1991 en varias provincias de la URSS y por un periodo de 6 meses. Se suspendieron las actividades de todos los partidos políticos y en Moscú y en otras ciudades importantes entraron las tropas. Se estableció la censura de los medios de comunicación y se limitaron los derechos y libertades constitucionales. En las grandes ciudades se estableció el toque de queda. “Tenemos que tomar medidas decisivas que eviten la deriva del país hacia la catástrofe”, decía el texto del documento.
Guennadi Yanáyev, vicepresidente de la URSS, se proclamó presidente en funciones del país en sustitución de Mijaíl Gorbachov, que, según el Comité de Emergencia, había enfermado gravemente.
En la noche del 19 de agosto los seis miembros del Comité aparecieron en una conferencia de prensa. Yanáyev aseguró que Mijaíl Gorbachov estaba vivo y regresaría a Moscú después de su recuperación.
El mismo día, a las 9 de la mañana, el presidente de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFSR por sus siglas en ruso), Borís Yeltsin, había transmitido un mensaje a los ciudadanos del país en el que calificaba la situación de golpe de Estado reaccionario. Yeltsin convocó una huelga general. Esta grabación fue emitida únicamente por una emisora liberal con cobertura en Moscú. En el resto de canales los presentadores continuaban leyendo comunicados del Comité de Emergencia.
Por las carreteras occidental y nororiental de Moscú entraron tanques, vehículos blindados y camiones con tropas de élite: las divisiones Tamánskaya, Kantemírovskaya y Dzherdzhínskaya, en total unos cuatro mil uniformados. Tropas territoriales fueron emplazadas asimismo a Leningrado y a los alrededores de las capitales de las “rebeldes” repúblicas de Lituania, Letonia y Georgia.
En el primer día del intento del golpe una compañía de tanques se negó a subordinarse a los golpistas. Al mediodía del 19 de agosto Borís Yeltsin salió a las puertas del edificio del Soviet Supremo de Rusia y trepó a uno de estos tanques. Yeltsin se dirigió a la muchedumbre que estaba en los alrededores desde las primeras horas de la mañana y repitió su mensaje con la denuncia del golpe de Estado.
Las tropas se veían extrañas entre los habitantes de la capital de Rusia que se acercaban a los militares y les regalaban flores, cigarrillos, brindaban con cerveza y vodka y les instigaban a no cumplir órdenes. A medida que transcurrían las horas Borís Yeltsin y su entorno se iban dando cuenta de que los organizadores del golpe no controlaban la situación y no podían decidirse a llevar a cabo acciones serias.
El 20 de agosto en las plazas y calles alrededor de la sede del Soviet Supremo de Rusia se reunieron unas doscientas mil personas. Tras escuchar el discurso de Yeltsin miles de personas se quedaron para formar un anillo humano alrededor del edificio. Entre ellos se encontraba el famoso violonchelista Mstislav Rostropóvich y otras personalidades culturales del país. Por la noche se esperaba el asalto.
El único incidente en el que se derramó sangre ocurrió cuando un pelotón de vehículos blindados transitaba, cambiando el lugar de emplazamiento, por un túnel bajo la calle Novy Arbat. Los defensores del Soviet Supremo creyeron que ya había comenzado el asalto. Los carros de combate fueron incendiados con cócteles molotov. Los conductores de los vehículos perdieron la orientación y atropellaron a tres atacantes: Vladímir Úsov, Dmitri Komar e Iliá Krichevski. Fueron enterrados con honores oficiales tres días después.
El 21 de agosto fue agónico para el Comité de Emergencia. La mayoría de las estructuras del Partido Comunista y de los gobiernos provinciales permanecían en la indiferencia o con leves signos de apoyo discreto al golpe. La población del país, excepto las capas más politizadas de la capital de la URSS, no participó en la resistencia frente a los golpistas ni los apoyó. Las repúblicas de la Unión emitieron declaraciones de condena y de la misma manera se pronunció Occidente. Finalmente, el comando Alfa del KGB desistió de tomar por asalto el edificio del Soviet Supremo.
El 21 de agosto los tres miembros más prominentes del Comité de Emergencia volaron a Crimea para entrevistarse con Mijaíl Gorbachov y nuevamente pedirle la renuncia pública. El presidente de la URSS se negó a negociar hasta que le restablecieran la comunicación con Moscú. Al obtenerla inmediatamente derogó todos los decretos del Comité de Emergencia y ordenó detener a los líderes del golpe. El 22 todos ellos fueron arrestados. En la manifestación cerca del Soviet Supremo se estrenó una nueva bandera tricolor de Rusia. En la noche del mismo 22 de agosto en la plaza frente a la sede del KGB se demolió la estatua de Félix Dzherdzhinski, fundador de la policía secreta soviética. Las tropas regresaron a sus cuarteles dejando dañadas las calles y plazas de Moscú por los tanques.
 
Gorbachov bajo arresto domiciliario

Durante los primeros días del intento de golpe de Estado nada se sabía con exactitud sobre lo que ocurría en la residencia presidencial de Crimea. Hasta 1995, cuando Mijaíl Gorbachov publicó sus memorias en la obra Vida y reformas, no se conocieron todos los detalles. En el libro fueron incluidos también fragmentos del diario personal de la esposa del presidente de la URSS, Raísa Gorbachova.
Según las memorias, a las cuatro y media de la mañana del 19 de agosto una docena de aparatos telefónicos en el despacho de la mansión veraniega de Gorbachov en Crimea dejaron de funcionar. Ni los televisores, ni la radio captaban señales. Más tarde en la residencia aparecieron los cabecillas del golpe e insistieron en que el presidente firmara su renuncia voluntaria.
En sus memorias Gorbachov recalca que se negó rotundamente y calificó a los golpistas de pandilla de criminales que respondería por la aventura emprendida.
En la noche del 19 de agosto, la hija de Gorbachov, Irina, y su marido, Anatoli, grabaron con una pequeña cámara de vídeo un mensaje en el que el presidente de la URSS, mostrando un certificado médico, se declaraba completamente sano, rechazaba cualquier vínculo con el golpe y demandaba el levantamiento del estado de excepción. Irina y Anatoli sacaron la cinta de vídeo, la cortaron en varias partes y la repartieron entre la gente de confianza.
La mansión en Forós estaba rodeada por dos anillos de guardias. Frente a las costas se ubicaron tres buques patrulleros. Para que nadie aterrizara, la pista de helicópteros había sido bloqueada con camiones pesados.
Raísa en su diario anotó que durante los tres días de arresto domiciliario, la familia (en la residencia se encontraban, además de la hija y del yerno, dos nietas, Anastasía y Ksenia) salía de la casa para dar paseos por la playa. Gorbachov quería que los guardias y todo el personal de Forós estuvieran al tanto de que el presidente de la URSS no estaba enfermo y no guardaba cama. La familia se negó a comer los productos que llegaban de fuera de la residencia, consumiendo solo lo que estaba en las despensas desde antes del 19 de agosto. Todos tenían miedo de ser envenenados.
El 21 de agosto llegó el momento de máxima tensión. Gorbachov por fin obtuvo un pequeño receptor de radio y escuchó el informe de una emisora extranjera en el que se anunciaba la próxima llegada a Crimea de la delegación del Comité de Emergencia. La familia pensó que, al verse frustrados sus planes, los golpistas querrían matar a Gorbachov. Raísa sufrió un ataque de hipertensión (víctima del estrés, estuvo enferma los dos años posteriores). La guardia personal de Gorbachov (unas 30 personas) se armó con ametralladoras.
A Crimea llegaron dos delegaciones. La segunda era la de los seguidores de Borís Yeltsin. Estos fueron recibidos inmediatamente mientras que los golpistas no fueron admitidos al despacho de Gorbachov. En total el presidente de la URSS permaneció aislado 73 horas. “Estas horas fueron vividas al borde de las posibilidades humanas”, escribió en su diario Raísa Gorbachova.
Malos y buenos

El Comité Estatal para Situaciones de Emergencia se componía de 8 personas:
  • Guennadi Yanáyev, vicepresidente de la URSS (presidente del Comité de Emergencia),
  • Dmitri Yázov, ministro de Defensa de la URSS,
  • Vladímir Kriuchkov, presidente del KGB (servicio secreto) de la URSS,
  • Valentín Pávlov, primer ministro de la URSS,
  • Borís Pugo, ministro del Interior de la URSS,
  • Oleg Baklánov, primer vicepresidente del Consejo de Defensa de la URSS,
  • Vasili Starodúbtsev, presidente del Consejo de Agricultores,
  • Alexandr Tiziakov, presidente de la Asociación de Empresas Estatales.
Todos ellos eran miembros del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. Hoy siguen vivos Baklánov, Tiziakov y Yázov. Vasili Starodúbtsev murió en 2011 y fue gobernador de la provincia rusa de Tula entre los años 1997-2005. El ministro del Interior Borís Pugo se suicidó el 22 de agosto de 1991, al día siguiente del fracaso del golpe. Se comenta que le pegó un tiro su esposa, que también se suicidó. Los golpistas permanecieron encarcelados hasta febrero de 1994, cuando la recién elegida Duma del Estado (Cámara Baja del Parlamento ruso) decretó la amnistía.
Entre los que se enfrentaron al golpe la figura más brillante fue Borís Yeltsin. A su lado se encontraba el primer ministro de la república, Iván Siláyev, el presidente del Soviet Supremo de Rusia, Ruslán Jazbulátov, y el vicepresidente de Rusia, Alexandr Rutskói. En octubre de 1993 estos dos últimos se atrincheraron en la sede del Soviet Supremo, rebelándose contra Yeltsin, y el mandatario ruso no dudó en ordenar el asalto, que dejó numerosas víctimas.
En el aplastamiento del golpe de agosto de 1991 también desempeñaron un papel clave el comandante y el subcomandante de las tropas aereotransportadas Pável Grachov y Alexandr Lébed. Ambos se negaron a derramar la sangre de civiles. Grachov en 1992 ocupó la jefatura del Ministerio de Defensa y Lébed fue rival de Yeltsin en los comicios presidenciales del año 1996, donde quedó en tercer lugar, y más tarde obtuvo el cargo de secretario del Consejo de Seguridad de Rusia.
Consecuencias

El 23 de agosto de 1991 durante la sesión plenaria del Soviet Supremo de Rusia y en presencia del presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, Borís Yeltsin firmó el decreto sobre la suspensión de las actividades del Partido Comunista de la Federación de Rusia. El 6 de noviembre, en vísperas de la máxima fiesta comunista (el septuagésimo cuarto aniversario de la revolución bolchevique), Yeltsin prohibió definitivamente el partido.
En el período del 24 de agosto al 16 de diciembre se declararon independientes casi todas las repúblicas de la Unión Soviética. El día 20 de diciembre la URSS dejó de existir.
Cada año el 22 de agosto se celebra el Día de la Bandera Nacional como recuerdo de aquella tricolor que se convirtió en la insignia del país tras la derrota de los golpistas.
FUENTE: 
http://rusopedia.rt.com/historia/issue_251.html

sábado, 17 de agosto de 2013

17 de agosto de 1930. PACTO DE SAN SEBASTIÁN


La situación política en España era crítica a mediados de 1930. La dimisión de Miguel Primo de Rivera y su recambio por Dámaso Berenguer, en nada soluconaron los problemas políticos y sociales del país, incrementados por la crisis económica de la Gran Depresión. Cada vez eran más los que pensaban que el problema radicaba en la propia monarquía. Ese era el ambiente en que se alcanzó, en agosto de 1930, el Pacto de San Sebastián, la alianza de los grupos republicanos españoles para derrocar a Alfonso XIII.

A las tres y media de la tarde del 17 de agosto de 1930, quince hombres de edades y aspectos muy dispares se reunieron en los locales del Casino Republicano de San Sebastián. Habían viajado desde diversos puntos de España hasta la ciudad cantábrica para negociar un pacto de acción de todos los republicanos contra la monarquía de Alfonso XIII. La razón por la que se eligió San Sebastián radicó en la importancia que esa ciudad tenía como residencia temporal de verano, no sólo para la realeza y la aristocracia, sino también para buena parte de la burguesía española de la época.
La reunión fue promovida por Niceto Alcalá-Zamora y Miguel Maura que tuvo lugar en la ciudad vasca de San Sebastián el 17 de agosto de 1930. A esta reunión enviaron representantes prácticamente todas las corrientes republicanas.
Presidida por Fernando Sasiaín (presidente del Circulo Republicano de San Sebastián), a ella asistieron:


En esta reunión se constituyó un comité revolucionario, presidido por Alcalá-Zamora, que llegaría a ser el Primer Gobierno Provisional de la Segunda República Española. Adoptó los siguientes acuerdos :
  • Organización autonómica del Estado.
  • Establecer una República.
  • Avalar la libertad religiosa y política.


El siguiente artículo apareció en La Vanguardia, Barcelona, el 19 de agosto de 1930.

“LAS IZQUIERDAS ESPAÑOLAS

San Sebastián, 18 [de agosto de 1930]

Todas las personalidades del republicanismo español citadas en la nota que más adelante reproducimos, celebraron el domingo al mediodía, en el Hotel de Londres, una reunión preliminar para cambiar impresiones brevemente y se convino reunirse a las tres de la tarde en el domicilio social de la Unión Republicana de San Sebastián.

La reunión de dichos elementos comenzó a las tres y media y terminó algo después de las seis. Al final se facilitó a los periodistas la siguiente nota oficiosa:

«En el domicilio social de la Unión Republicana, bajo la presidencia de don Fernando Sasiaín, se reunieron esta tarde don Alejandro Lerroux y don Manuel Azaña, por la Alianza Republicana; don Marcelino Domingo, don Álvaro Albornoz y don Ángel Galarza, por el Partido Republicano Radical-Socialista, y don Niceto Alcalá Zamora y don Miguel Maura por la Derecha Liberal Republicana; don Manuel Carrasco Formiguera, por Acció Catalana; don Matías Mallol Bosch, por la Acción Republicana de Catalunya; don Jaime Aiguadé, por “Estat Catalá”, y don Santiago Casares Quiroga, por la Federación Republicana Gallega, entidades que juntamente con el Partido Federal Español -el cual, en espera de acuerdo de su próximo Congreso, no puede enviar ninguna delegación- integran la totalidad de los elementos republicanos del país.

A esta reunión asistieron también, invitados con carácter personal, don Felipe Sánchez Román, don Eduardo Ortega y Gasset y don Indalecio Prieto, no habiendo podido concurrir don Gregorio Marañón por hallarse ausente en Francia, y de quien se leyó una entusiasta carta de adhesión [...].

Examinada la actual situación política, todos los representantes concurrentes llegaron, en la exposición de sus peculiares puntos de vista, a una perfecta coincidencia, la cual quedó inequívocamente confirmada en la unanimidad con que se tomaron las diversas resoluciones adoptadas.
La misma absoluta  unanimidad hubo al apreciar la conveniencia de gestionar rápidamente y con ahínco la adhesión de las demás organizaciones políticas y obreras, que en el acto previo de hoy no estuvieron representadas, para la finalidad concreta de sumar su poderoso auxilio a la acción que, sin desmayos, pretenden emprender conjuntamente las fuerzas adversas al actual régimen político».

Ampliando la nota anterior, podemos decir que la cuestión batallona de la reunión fue el criterio mantenido por la representación catalana, expuesto claramente por el señor Carrasco Formiguera en el sentido de que para tomar parte en el hecho revolucionario necesitan ellos el reconocimiento de la personalidad catalana, pues no pueden prescindir de ser catalanes, aunque sean republicanos.

Unánimemente se mantuvo entre los reunidos el criterio de que Cataluña redacte libremente el Estatuto Catalán, sometiéndolo en su día al refrendo de las Cortes Constituyentes.

En este espíritu federalista de la asamblea se dijo también que el mismo criterio habría de seguirse por lo que respecta a otras regiones con personalidad definida, como son las Vascongadas, Galicia, etc., dentro de la unión perfecta de todas ellas.

Se convino ampliar las gestiones de todos los elementos antidinásticos, como el Partido Socialista, la Unión General de Trabajadores, la Confederación General del Trabajo, etcétera [...]”





martes, 11 de junio de 2013

Acuerdo de Londres de 1953 o Acuerdo sobre la deuda externa alemana de 1953


          Se conoce con este nombre al tratado o acuerdo que consistió en la quita o anulación de parte de la deuda alemana en un 62%, tanto las deudas contraídas en el período de entreguerras, como las deudas resultantes de la posguerra, por parte de 25 países acreedores. Tras las negociaciones, celebradas en Londres, entre el 27 de febrero y el 8 de agosto de 1953, el acuerdo recogía una quita sobre las deudas privadas alemanas, contraídas tanto en el período anterior a la Segunda Guerra Mundial (22.600 millones de marcos), como la deuda de la posguerra estimada en 16.200 millones.


Los acreedores de Alemania, tanto los que poseían más deuda (Estados Unidos, Reino Unido y Francia) como otros muchos (Bélgica, Canadá, Ceilán, Dinamarca, Grecia, Irán, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Noruega, Pakistán, España, Suecia, Suiza, la Unión de Sudáfrica y Yugoslavia, entre otros) acordaron la anulación de la deuda en un 62,6% quedando pendiente de pago 14.500 millones de marcos (7.500 millones correspondientes a las deudas privadas contraídas antes de la guerra y 7.000 correspondientes a la posguerra).

         La Conferencia de Londres adoptó una solución comprensiva para abordar las deudas restantes de Alemania, relativas a dos partes constituyentes:

·          Préstamos que Alemania había tomado durante la República de Weimar para satisfacer los acuerdos de reparación del Tratado de Versalles de 1919, que ya habían sido aplazados dos veces y que posteriormente fueron en parte cancelados.
·     Préstamos que el gobierno federal había recibido de las potencias occidentales, especialmente de Estados Unidos, para financiar la reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial.

 Para garantizar que la economía de Alemania occidental realmente se relanzara y constituyera un elemento estable y central en el bloque atlántico frente al bloque del Este, los aliados acreedores hicieron grandes concesiones a las autoridades y empresas alemanas, que fueron mucho más allá de la reducción de la deuda. Se partía del principio de que Alemania debía estar en condiciones de reembolsar la deuda manteniendo un alto nivel de crecimiento y una mejora de las condiciones de vida de la población. Pagar sin empobrecerse. Con este fin, los acreedores acordaron: 
1.- Que Alemania reembolsara en su moneda nacional, el deutshe mark, lo esencial de la parte que se le reclamada. En forma marginal, reembolsara en divisas fuertes (dólares, francos suizos, libras esterlinas…).
2.- Que al comienzo de los años cincuenta, mientras el país todavía tenía una balanza comercial negativa (el valor de las importaciones es mayor que el de las exportaciones), las potencias acreedoras aceptaban que Alemania redujera sus importaciones puesto que podía producir muchos bienes que antes importaba. Al permitir que Alemania sustituyera importaciones por bienes de producción propia, los acreedores aceptaban reducir sus exportaciones hacia este país. En el período 1950-1951, el 41 % de las importaciones alemanas provenían del Reino Unido, de Francia y de Estados Unidos. Si se suma a esta cifra la parte de las importaciones provenientes de otros países acreedores participantes de la conferencia (Bélgica, Países Bajos, Suecia y Suiza), la suma total llegaba hasta el 66 %.
3.-que los acreedores autorizaban que Alemania vendiera sus productos en el extranjero, estimulando incluso sus exportaciones, con el fin de conseguir una balanza comercial positiva. Estos diferentes elementos estaban consignados en la declaración antes mencionada. «La capacidad de pago de Alemania, a sus deudores privados y públicos, no significa sólo la capacidad de efectuar los pagos regularmente en marcos alemanes sin consecuencias inflacionarias, sino también que la economía del país pueda cubrir sus deudas teniendo en cuenta su balanza de pagos actual. 
El establecimiento de la capacidad de pago de Alemania requería hacer frente a ciertos problemas que eran:
a) la futura capacidad productiva con una consideración particular sobre la capacida productiva de bienes exportables y la capacidad para la sustitución de importaciones;
b)   la posibilidad de vender mercaderías alemanas en el exterior;
c)   las probables condiciones de comercio en el futuro;
d)  las medidas fiscales y económicas internas necesarias para asegurar un superávit para exportar.
En caso de litigio con los acreedores, en general, los tribunales alemanes eran competentes. Se dice, explícitamente, que, en ciertos casos, «los tribunales alemanes podrán rechazar la ejecución […] la decisión de un tribunal extranjero o de una instancia arbitral.» Es el caso, cuando «la ejecución de la decisión sería contraria al orden público», (p.12 del Acuerdo de Londres).
Otro elemento muy importante, fue que el servicio de la deuda se fijaba en función de la capacidad de pago de la economía alemana, teniendo en cuenta los adelantos en la reconstrucción del país y los ingresos por exportación. Así, la relación entre servicio de la deuda e ingresos por exportación no debía superar el 5 %. Esto quiere decir que Alemania occidental no debía dedicar más de una vigésima parte de sus ingresos por exportación al pago de su deuda. En la práctica, Alemania no destinó jamás más del 4,2 % de estos ingresos al pago de la deuda (cifra alcanzada en 1959).
Y otra medida excepcional fue la aplicación de una reducción drástica del tipo de interés, que osciló entre 0 % y 5 %.
Las potencias occidentales le brindaron a Alemania del Oeste una ofrenda de un enorme valor económico: el artículo 5 del acuerdo firmado en Londres postergaba el pago de las reparaciones y de las deudas de guerra —tanto de la primera como de la segunda guerra mundial— que la República Federal Alemana debía a los países ocupados, anexados o agredidos, así como a sus poblaciones.
Finalmente, hay que tener en cuenta las donaciones en dólares de Estados Unidos a Alemania occidental: 1.173, 7 millones de dólares en el marco del Plan Marshall, entre el 3 de abril de 1948 y el 30 de junio de 1952 (o sea, cerca de 10.000 millones de dólares actuales). A los cuales se agregaban, por lo menos, 200 millones de dólares (cerca de 2.000 millones de dólares actuales), entre 1954 y 1961, principalmente a través de la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID).
Gracias a esas condiciones excepcionales, Alemania occidental se recuperó económicamente en forma muy rápida y terminó por absorber a Alemania del Este a comienzos de 1990. Y ahora, es por lejos, la economía más fuerte de Europa.

El Acuerdo fue tan definitivo que por muchas décadas prácticamente no hubo discusión alguna, ni interna ni externa, acerca de la cuestión de la deuda nacional alemana.


Consecuencias
- La reducción de la deuda de la República Federal Alemana (RFA) fue clave para su rápida reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial; el crecimiento supuso el resurgimiento de Alemania como potencia mundial. El cumplimiento de las condiciones impuestas permitió a Alemania entrar en las instituciones económicas internacionales, como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y Organización Mundial del Comercio. Gracias a las distintas garantías del acuerdo y al generoso nivel de reducción de deuda, Alemania tuvo muy bajos indicadores de deuda pública y externa hasta la  recesión de los años setenta. Solo de los ochenta en adelante, primero debido a los costes de la reunificación y luego a la crisis financiera global de 2008, la relación deuda/PIB de Alemania se elevó hasta alrededor del 80%, donde todavía se mantiene hoy.
- El acuerdo contribuyó de manera significativa al boom alemán de los cincuenta y los sesenta, así como a la rápida reconstrucción de un país tan devastado.

Finalización del pago de la deuda

El 3 de octubre de 2010 Alemania terminó de pagar la deuda pendiente según el acuerdo de Londres de 1953.


- Acuerdo de Londres de 27 de Febrero de 1953

- Paula Suárez Buitrón, Deuda externa, Juego de Intereses, Lecciones del acuerdo de Londres de 1953, Quito, Ecuador.

martes, 30 de abril de 2013

La bandera soviética corona el Reichstag: 30 de abril de 1945.



     El 30 de abril de 1945 un fotógrafo ucraniano captó una de las instantáneas más célebres de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de la foto que muestra a varios integrantes del Ejército Rojo, ondeando la bandera soviética en el Reichstag, en el espacio que dejó una brecha de un proyectil. La instantánea fue captada por el fotógrafo ucraniano Yevgeni Khaldei y en ella aparecían los sargentos Mijail Yegorov y Meliton Kantaria plantando la bandera roja en la cumbre del emblemático edificio, simbolizando el final de la guerra y la victoria de las tropas soviéticas sobre el ejército nazi, ante la imagen de un Berlín arrasado por las bombas.
     Al parecer la bandera, era la entregada al Tercer Batallón de la 150 División de Infantería, la unidad asignada para asaltar el Reichstag. 
     Se realizaron varias pruebas antes de hacer la foto final y los historiadores discrepan sobre cuántas versiones existen de ella y si fue trucada. Sea como fuere, está claro que la instantánea es de un enorme valor histórico y se ha convertido en una de las imágenes claves del final del conflicto bélico y de la derrota del nazismo. Sin duda merece la pena contemplarla. 

viernes, 26 de abril de 2013

Bombardeo de Guernica. 26 de abril de 1937: Símbolo de la barbarie en España.


La ciudad vasca, cuya destrucción inspiró el maravilloso cuadro de Pablo Picasso, hoy conmemora el 76 aniversario del feroz ataque de las tropas alemanas, aliadas del General Franco.

Eran las cuatro y media de la tarde. Aquel lunes 26 de abril de 1937, Guernica vivía el ajetreo de un día normal de mercado, mezclado con el trabajo cotidiano y, sobre todas las cosas, con la angustia de la guerra, cuyos estruendos llegaban cada vez que el viento soplaba del Este. Se luchaba en Marquina, a unos 15 kilómetros, y pocos tenían la esperanza de que los gudaris lograran frenar el ataque de las tropas de Mola.  Sin embargo, pensaban que Guernica sería respetada por las bombas.
Justo a esa hora, las campanas de la iglesia anuncian la inminencia de un ataque aéreo, entonces en el cielo apareció un avión, al que seguirían muchos otros, que al llegar al norte de la villa, a las afueras, comenzaron a soltar bombas. Se iniciaba así la destrucción de la localidad, a manos de la Legión Cóndor. La aviación soltaba las bombas sobre el mismo centro de la ciudad. La población vilmente bombardeada sucumbió a los efectos de la barbarie tras dos horas intensas de bombardeo. Los resultados fueron devastadores: más de 1600 civiles murieron y otros 800 quedaron salvajemente heridos.
Las bombas alemanas no alcanzaron el puente de la ciudad, la Casa de Juntas, el histórico roble, ni las fábricas de armas allí establecidas y, ni siquiera, la estación de ferrocarril, que era un claro objetivo militar. Por el contrario, el 70% de la villa fue destruido o dañado. Las fotografías de la catástrofe dieron la vuelta al mundo, pero ¿cuáles fueron las verdaderas causas de la destrucción de Guernica?
Herman Göring en el juicio de Nüremberg, destacó: “aprendimos mucho en Guernica sobre cómo destruir una ciudad por completo”. Guernica tenía que ser destruida no por su valor militar, como lo demostró el hecho de que el puente hacia Rentería y las tres fábricas de armas para los gudaris no fueron tocadas por las bombas. El valor de Guernica, como “Vaticano de los vascos” era espiritual. Bajo el tradicional Arbol de Guernica, los reyes españoles juraban los fueros como Señores de Vizcaya.



El bombardeo de Guernica provocó una inmensa indignación, pero las tropas sublevadas achacaron aquel ataque a los propios vascos. Así se convierte Guernica en símbolo de la barbarie de la guerra civil española.



 


lunes, 15 de abril de 2013

82 aniversario de la proclamación de la Segunda República Española: 14 de abril de 1931





A 82 años de la proclamación de la República Española recordamos este acontecimiento con un vídeo en el que podemos escuchar  las voces de Niceto Alcalá-Zamora e Indalecio Prieto o imágenes de lo que ocurrió en la Puerta del Sol ese 14 abril de 1931. Son sin duda joyas documentales recogidas en una película que ha estado perdida desde entonces y que rescata imagen y sonido inédito del Gobierno provisional de la II República. Es un pequeño tributo en el día en que se conmemora el aniversario de tan trascendental acontecimiento que inauguró una de las etapas históricas más dinámicas y trascendentales del siglo XX español.







14 de abril: Proclamación de la Segunda República Española (1931-1936)


El 14 de abril de 1931 comenzaba en España una nueva etapa política: La Segunda República, que iba a durar hasta julio de 1936, fecha del comienzo de la Guerra Civil. 

Las causas que motivaron la instauración del régimen republicano fueron principalmente el agotamiento del sistema político de la Restauración y la incapacidad de la monarquía de asumir sus errores durante la Dictadura. A partir de abril de 1931 quedó claro que el descontento popular iba orientado hacia una respuesta antimonárquica y pro republicana.
La II República española llegó al poder en abril de 1931. En ello tuvo mucho que ver la caída de la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera (29 de enero de 1930) que, apoyada por la monarquía, había tenido un triste final. El rey, Alfonso XIII, estaba más aislado que nunca, la clase obrera lo consideraba el símbolo de la opresión, la clase media no le perdonaba los siete años de dictadura, incluso para la clase dirigente la monarquía ya no representaba una solución de continuidad. El nuevo gobierno presidido por el general Dámaso Berenguer trataba inútilmente de volver a la situación anterior a la Dictadura, pero era imposible. El sistema político de la Restauración estaba agotado, gran parte de la opinión pública estaba ya resueltamente en contra de la monarquía. En el verano de 1930, con el gobierno en plena crisis, se produjo un pacto de unión entre diversos sectores del nuevo republicanismo. El así denominado “Pacto de San Sebastián”, clave en el tránsito de la monarquía a la república y firmado por representantes de las principales fuerzas sociales de izquierdas posibilitó una futura acción conjunta antimonárquica.

Sus principales integrantes fueron:
- El republicanismo “histórico”, encarnado en la figura de Alejandro Lerroux, fundador del Partido Radical en 1908.
- La nueva izquierda republicana de Manuel Azaña que junto a Marcelino Domingo y Alvaro Albornoz, representaba los elementos del radical-socialismo.
- Los socialistas, cuyas principales figuras eran Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos. Fue Prieto quien convenció a los socialistas de que se unieran a las posiciones pro republicanas.
- El catalanismo de izquierdas con figuras como Carrasco FormigueraMatías Malliol y Jaume Aiguader.- El regionalismo gallego, con Casares Quiroga al frente de la ORGA, partido republicano gallego.
- El republicanismo moderado con personajes como Niceto Alcalá Zamora o Miguel Maura. Alcalá Zamora sería elegido presidente del comité revolucionario creado con la firma del Pacto de San Sebastián.
Sin embargo, antes de que dicho pacto pudiera plantearse como una verdadera alternativa pacífica al cambio de sistema, los partidarios más acérrimos de la instauración de la República intentaron la vía golpista. Estimulada por diversos círculos militares (la U.M.R. Unión Militar Republicana) la guarnición de Jaca, con el capitán Fermín Galány el teniente García Hernández al frente se sublevaron contra la monarquía y proclamaron la República. Su principal error estribó en no romper las comunicaciones con Francia, por lo que el gobierno, enterado del levantamiento, pudo tomar las medidas necesarias para sofocarlo. Aislados los rebeldes, fueron hechos prisioneros y sus cabecillas, Galán y García Hernández fueron fusilados. La República había conseguido así a sus mártires.

La represión no acabó aquí pues todos los firmantes del Pacto de San Sebastián fueron encarcelados por lo que su reputación aumentó mucho desde sus celdas. El rey decidió poner a prueba a la opinión pública convocando elecciones municipales para el 12 de abril de 1931. la escasa popularidad de la monarquía quedó patente en la victoria de las candidaturas republicanas en todas las principales ciudades españolas. Los datos oficiales señalaron 29.953 concejales monárquicos frente a 8.855 republicanos pero en aquella época los votos de las ciudades eran los que decidían y éstas habían votado mayoritariamente por la República.

La proclamación de la República fue acogida con euforia por la mayoría de la población. Para estas multitudes la republica representaba la esperanza de una nueva España moderna y más justa. Mientras el país celebraba la proclamación de la República, Alfonso XIII abandonaba palacio rumbo a un exilio voluntario. Antes de marcharse dejó a los españoles esta proclama:
"Las elecciones celebradas el domingo, me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo [...]. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fraticida guerra civil [...]. Espero conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto de España, reconociéndola como única señora de sus destinos."
La república quedó instaurada inmediatamente y a ojos de la opinión mundial pudo considerarse como un maravilloso ejemplo de civismo y madurez política. Su primer jefe de gobierno fue Alcalá Zamora, pero en el nuevo gabinete ya podía identificarse un alto componente de miembros de corte anticlerical o que ejercían profesiones liberales, representantes de la Institución Libre de Enseñanza. Los más destacados ministros de ese primer gobierno republicano eran Miguel Maura (Gobernación), Fernando de los Ríos (Justicia), Casares Quiroga (Marina), Alvaro de Albornoz (Fomento), Marcelino Domingo (Educación) yManuel Azaña (Guerra).

Nada más formarse este nuevo gobierno la República tuvo su primer problema ante la reaparición del catalanismo político, que debía su fuerza a una combinación de la expansión económica catalana y su renacimiento literario (Jocs Florals). Desde el balcón de la Generalitat su líder, Francesc Macià, proclamó la Republica Catalana. Varios ministros viajaron rápidamente de Madrid a Barcelona para persuadir a Macià de que abandonara su idea y se mostrara favorable a la adopción de un estatuto de autonomía promulgado por las Cortes, a lo que accedió.

Sin embargo, menos de un mes después de la proclamación de la República (11 de mayo de 1931), el anticlericalismo que ésta había desatado se convirtió en violencia callejera. Después de un enfrentamiento entre monárquicos y republicanos el día anterior, los partidarios de la República prendieron fuego a seis iglesias en Madrid. La policía republicana no hizo nada para impedir la quema de los conventos. Manuel Azaña, futuro presidente de la República, dijo ese día: “Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano”. Los católicos practicantes no olvidaron ni perdonaron esta actitud de las autoridades, los republicanos por su parte, promulgaron una Ley de Defensa de la República.
El 28 de junio de 1931 se celebraron elecciones con un notable índice de participación que superaba el 70%. El sistema electoral, que primaba las mayorías otorgó un rotundo triunfo al Gobierno provisional formado tras las elecciones de abril y dio el siguiente resultado en escaños:
FORMACIONES CENTRO-IZQ.
ESC.
FORMACIONES CENTRO-DER.
ESC
PSOE
117
PARTIDO RADICAL
93
P. R. RADICAL-SOCIALISTA
59
PARTIDOS MONÁRQUICOS
36
ESQUERRA CATALANA
32
P. REPUBLICANO CONSERVADOR
27
ACCIÓN REPUBLICANA
27
PARTIDO AGRARIO
26
ORGA (Nacionalistas gallegos)
16
VASCONAVARROS
14
AGRUP. AL SERVICIO DE LA REP.
14
LLIGA REGIONALISTA
3
FEDERALES
14
OTROS PARTIDOS CENTRO-DER.
6

Las elecciones dieron la mayoría de los escaños a los socialistas y republicanos, los partidos que pertenecían a la izquierda y al centro. Manuel Azaña, fue elegido nuevo jefe de gobierno.



Artículo de http://www.guerracivil1936.galeon.com/proclamacion.htm







lunes, 25 de marzo de 2013

DICTADURA MILITAR ARGENTINA (24 de marzo de 1976- 10 de diciembre de 1983)



El 24 de marzo de 1976 se produjo un acontecimiento que marcará la historia reciente de Argentina. Ese día se produjo el golpe de estado que derrocó al gobierno democrático de Isabel Perón y una junta integrada por el teniente general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier Orlando Agosti se hizo con el control del país. 
Como presidente se designó a Jorge Rafael Videla; se dispuso que la Armada, el Ejército y las Fuerzas Armadas compondrían el futuro gobierno con participación igual. Comenzaba así el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”, lo que realmente acabó siendo una dictadura represiva. De este modo severo, los militares dieron paso a su plan de reorganización, algunas de sus acciones más severas fueron:
-         La disolución del Congreso y las legislaturas provinciales.
-          Destitución de la Corte Suprema de Justicia.
-     Supresión de la actividad política, de los partidos políticos y de los derechos de los trabajadores y la vigencia del Estatuto del Docente.
-          Prohibición de las huelgas.
-          Apropiación de numerosos organismos.
-          Censura de los medios de comunicación.
-         Clausura de los locales nocturnos.
-         Desaparición de miles de libros y documentos que se creían “peligrosos”.
-   Intervención a la Confederación General Económica (CGE) y a la Confederación General del Trabajo (CGT).
-         Imposición de un determinado corte de pelo para los hombres.


La reorganización del estado continuó con la llamada guerra sucia, es decir, el secuestro de personas, las cuales eran llevadas a centros de detención, por las Fuerzas Armadas, donde eran sometidas a interrogatorios que terminaban con la muerte de los detenidos. Toda persona quedaba incluida en la categoría de “enemigo de la nación”.
Los centros clandestinos de detención y torturas se levantaron por todas partes, existieron 340 repartidos por el territorio argentino, con nombres como ESMA, Vesubio, Garaje Olímpico, La Perla, etc.

De forma paralela se inició un plan sistemático de apropiación de niños. Los niños se separaban de las madres que parían en los centros de detención, con el objetivo de inscribirlos como propios y educarlos, venderlos e incluso abandonarlos en internados. Los militares pensaban que los niños de los desaparecidos debían perder su identidad, por eso los hacían desaparecer o los entregaban a familias de militares. Pensaban que la subversión era casi hereditaria o que se trasmitía a través del vínculo familiar. (Diario “Página 12”, 10 de diciembre de 1995).
Ante esta situación en 1977 nació el grupo Madres de la Plaza de Mayo, integrado por madres de desaparecidos, constituyendo el grupo más activo de oposición al gobierno.
El “Proceso de Reorganización Nacional” fue gobernado por diferentes juntas militares en distintas etapas:
-        1976-1980: Con Videla como presidente, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti
-       1980-1981: Con Roberto Eduardo Viola (presidente) Armando Lambruschini y Omar Domingo Rubens Graffigna.
-     1981-1982: Leopoldo Fortunato Galtieri ( como presidente) Jorge Isaac Anaya y Basilio Lami Dozo.
-      1982-1983: Cristino Nicolaides, Rubén Franco y Augusto Jorge Hughes. Reinaldo Benito Bignone fue el presidente de ésta última etapa, aunque no pertenecía a la Junta Militar.

En el aspecto económico se aplicaron recetas neoliberales que no resolvieron la problemática económica. Se inició un proceso de acelerada desindustrialización, ante la imposibilidad de competir con los productos extranjeros.
En 1977 se puso en práctica un sistema de devaluaciones preanunciadas (la “tablilla”), que unido a la Ley de Entidades Financieras, de ese mismo año, dio lugar a la especulación, también llamada bicicleta financiera.
La dictadura puso en práctica un plan basado en el liberalismo monetario, que se apoyaba en bancos extranjeros y ciertos organismos internacionales. Se puso fin al intervensionismo, a la protección del mercado interno y al subsidio a empresas. Se dejó actuar al mercado libremente y se bajaron los sueldos.
El resultado de esta política económica fue muy negativo: se produjo un gran endeudamiento externo, la quiebra de numerosas industrias y descendió el nivel de vida. Al concluir el régimen se desató, previsiblemente, la inflación.

El periodo transcurrido entre 1976 y 1983 dejó como marca el secuestro, la tortura, el robo de bebés y la muerte de argentinos, la quiebra económica...
Sin duda aquel 24 de marzo dio comienzo una de las página más oscura de Argentina, con 30 mil desaparecidos, miles de exiliados y un creciente terrorismo de estado que se infiltró hasta lo más recóndito de las vidas de millones de argentinos.
Por ello a este régimen autoritario se le considera el más sanguinario de la historia de Argentina.



Un breve recorrido por la Dictadur Militar Argentina (1976-1983) 



La película La Historia Oficial (1985) dirigida por Luis Puenzo refleja el tema de los niños robados, en los últimos años del Proceso. En el siguiente enlace:

 http://www.youtube.com/watch?v=zpnrlACx52I