En este espacio podrás encontrar reflexiones, acontecimientos o artículos sobre nuestro pasado y presente, por que un pueblo sin pasado y sin memoria, es un pueblo sin identidad.
Sólo por medio del estudio y del conocimiento lograremos conocernos a nosotros mismos.
El 30 de abril de 1945 un fotógrafo ucraniano captó una de las instantáneas más célebres de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de la foto que muestra a varios integrantes del Ejército Rojo, ondeando la bandera soviética en el Reichstag, en el espacio que dejó una brecha de un proyectil. La instantánea fue captada por el fotógrafo ucraniano Yevgeni Khaldei y en ella aparecían los sargentos Mijail Yegorov y Meliton Kantaria plantando la bandera roja en la cumbre del emblemático edificio, simbolizando el final de la guerra y la victoria de las tropas soviéticas sobre el ejército nazi, ante la imagen de un Berlín arrasado por las bombas.
Al parecer la bandera, era la entregada al Tercer Batallón de la 150 División de Infantería, la unidad asignada para asaltar el Reichstag.
Se realizaron varias pruebas antes de hacer la foto final y los historiadores discrepan sobre cuántas versiones existen de ella y si fue trucada. Sea como fuere, está claro que la instantánea es de un enorme valor histórico y se ha convertido en una de las imágenes claves del final del conflicto bélico y de la derrota del nazismo. Sin duda merece la pena contemplarla.
La ciudad vasca, cuya
destrucción inspiró el maravilloso cuadro de Pablo Picasso, hoy conmemora el 76
aniversario del feroz ataque de las tropas alemanas, aliadas del General
Franco.
Eran las
cuatro y media de la tarde. Aquel lunes 26 de abril de 1937, Guernica vivía el
ajetreo de un día normal de mercado, mezclado con el trabajo cotidiano y, sobre
todas las cosas, con la angustia de la guerra, cuyos estruendos llegaban cada
vez que el viento soplaba del Este. Se luchaba en Marquina, a unos 15
kilómetros, y pocos tenían la esperanza de que los gudaris lograran frenar el
ataque de las tropas de Mola. Sin
embargo, pensaban que Guernica sería respetada por las bombas.
Justo a esa hora, las
campanas de la iglesia anuncian la inminencia de un ataque aéreo, entonces en
el cielo apareció un avión, al que seguirían muchos otros, que al llegar al
norte de la villa, a las afueras, comenzaron a soltar bombas. Se iniciaba así
la destrucción de la localidad, a manos de la Legión Cóndor. La aviación
soltaba las bombas sobre el mismo centro de la ciudad. La población vilmente
bombardeada sucumbió a los efectos de la barbarie tras dos horas intensas de
bombardeo. Los resultados fueron devastadores: más de 1600 civiles murieron y
otros 800 quedaron salvajemente heridos.
Las bombas alemanas no
alcanzaron el puente de la ciudad, la Casa de Juntas, el histórico roble, ni
las fábricas de armas allí establecidas y, ni siquiera, la estación de
ferrocarril, que era un claro objetivo militar. Por el contrario, el 70% de la
villa fue destruido o dañado. Las fotografías de la catástrofe dieron la vuelta
al mundo, pero ¿cuáles fueron las verdaderas causas de la destrucción de
Guernica?
Herman
Göring en el juicio de Nüremberg, destacó: “aprendimos mucho en Guernica
sobre cómo destruir una ciudad por completo”. Guernica tenía que ser
destruida no por su valor militar, como lo demostró el hecho de que el puente
hacia Rentería y las tres fábricas de armas para losgudarisno fueron tocadas por las bombas. El
valor de Guernica, como “Vaticano de los vascos” era espiritual. Bajo el
tradicional Arbol de Guernica, los reyes españoles juraban los fueros como
Señores de Vizcaya.
El bombardeo de Guernica
provocó una inmensa indignación, pero las tropas sublevadas achacaron aquel
ataque a los propios vascos. Así se convierte Guernica en símbolo de la
barbarie de la guerra civil española.
A 82 años de la proclamación de la República Española recordamos este acontecimiento con un vídeo en el que podemos escuchar las voces de Niceto Alcalá-Zamora e Indalecio Prieto o imágenes de lo que ocurrió en la Puerta del Sol ese 14 abril de 1931. Son sin duda joyas documentales recogidas en una película que ha estado perdida desde entonces y que rescata imagen y sonido inédito del Gobierno provisional de la II República. Es un pequeño tributo en el día en que se conmemora el aniversario de tan trascendental acontecimiento que inauguró una de las etapas históricas más dinámicas y trascendentales del siglo XX español.
El 14 de abril de 1931 comenzaba en España una nueva etapa política: La Segunda República, que iba a durar hasta julio de 1936, fecha del comienzo de la Guerra Civil. Las causas que motivaron la instauración del régimen republicano fueron principalmente el agotamiento del sistema político de la Restauración y la incapacidad de la monarquía de asumir sus errores durante la Dictadura. A partir de abril de 1931 quedó claro que el descontento popular iba orientado hacia una respuesta antimonárquica y pro republicana. La II República española llegó al poder en abril de 1931. En ello tuvo mucho que ver la caída de la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera (29 de enero de 1930) que, apoyada por la monarquía, había tenido un triste final. El rey, Alfonso XIII, estaba más aislado que nunca, la clase obrera lo consideraba el símbolo de la opresión, la clase media no le perdonaba los siete años de dictadura, incluso para la clase dirigente la monarquía ya no representaba una solución de continuidad. El nuevo gobierno presidido por el general Dámaso Berenguer trataba inútilmente de volver a la situación anterior a la Dictadura, pero era imposible. El sistema político de la Restauración estaba agotado, gran parte de la opinión pública estaba ya resueltamente en contra de la monarquía. En el verano de 1930, con el gobierno en plena crisis, se produjo un pacto de unión entre diversos sectores del nuevo republicanismo. El así denominado “Pacto de San Sebastián”, clave en el tránsito de la monarquía a la república y firmado por representantes de las principales fuerzas sociales de izquierdas posibilitó una futura acción conjunta antimonárquica.
Sus principales integrantes fueron: - El republicanismo “histórico”, encarnado en la figura de Alejandro Lerroux, fundador del Partido Radical en 1908. - La nueva izquierda republicana de Manuel Azaña que junto a Marcelino Domingo y Alvaro Albornoz, representaba los elementos del radical-socialismo. - Los socialistas, cuyas principales figuras eran Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos. Fue Prieto quien convenció a los socialistas de que se unieran a las posiciones pro republicanas. - El catalanismo de izquierdas con figuras como Carrasco Formiguera, Matías Malliol y Jaume Aiguader.- El regionalismo gallego, con Casares Quiroga al frente de la ORGA, partido republicano gallego. - El republicanismo moderado con personajes como Niceto Alcalá Zamora o Miguel Maura. Alcalá Zamora sería elegido presidente del comité revolucionario creado con la firma del Pacto de San Sebastián.
Sin embargo, antes de que dicho pacto pudiera plantearse como una verdadera alternativa pacífica al cambio de sistema, los partidarios más acérrimos de la instauración de la República intentaron la vía golpista. Estimulada por diversos círculos militares (la U.M.R. Unión Militar Republicana) la guarnición de Jaca, con el capitán Fermín Galány el teniente García Hernández al frente se sublevaron contra la monarquía y proclamaron la República. Su principal error estribó en no romper las comunicaciones con Francia, por lo que el gobierno, enterado del levantamiento, pudo tomar las medidas necesarias para sofocarlo. Aislados los rebeldes, fueron hechos prisioneros y sus cabecillas, Galán y García Hernández fueron fusilados. La República había conseguido así a sus mártires.
La represión no acabó aquí pues todos los firmantes del Pacto de San Sebastián fueron encarcelados por lo que su reputación aumentó mucho desde sus celdas. El rey decidió poner a prueba a la opinión pública convocando elecciones municipales para el 12 de abril de 1931. la escasa popularidad de la monarquía quedó patente en la victoria de las candidaturas republicanas en todas las principales ciudades españolas. Los datos oficiales señalaron 29.953 concejales monárquicos frente a 8.855 republicanos pero en aquella época los votos de las ciudades eran los que decidían y éstas habían votado mayoritariamente por la República.
La proclamación de la República fue acogida con euforia por la mayoría de la población. Para estas multitudes la republica representaba la esperanza de una nueva España moderna y más justa. Mientras el país celebraba la proclamación de la República, Alfonso XIII abandonaba palacio rumbo a un exilio voluntario. Antes de marcharse dejó a los españoles esta proclama:
"Las elecciones celebradas el domingo, me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo [...]. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fraticida guerra civil [...]. Espero conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto de España, reconociéndola como única señora de sus destinos."
La república quedó instaurada inmediatamente y a ojos de la opinión mundial pudo considerarse como un maravilloso ejemplo de civismo y madurez política. Su primer jefe de gobierno fue Alcalá Zamora, pero en el nuevo gabinete ya podía identificarse un alto componente de miembros de corte anticlerical o que ejercían profesiones liberales, representantes de la Institución Libre de Enseñanza. Los más destacados ministros de ese primer gobierno republicano eran Miguel Maura (Gobernación), Fernando de los Ríos (Justicia), Casares Quiroga (Marina), Alvaro de Albornoz (Fomento), Marcelino Domingo (Educación) yManuel Azaña (Guerra).
Nada más formarse este nuevo gobierno la República tuvo su primer problema ante la reaparición del catalanismo político, que debía su fuerza a una combinación de la expansión económica catalana y su renacimiento literario (Jocs Florals). Desde el balcón de la Generalitat su líder, Francesc Macià, proclamó la Republica Catalana. Varios ministros viajaron rápidamente de Madrid a Barcelona para persuadir a Macià de que abandonara su idea y se mostrara favorable a la adopción de un estatuto de autonomía promulgado por las Cortes, a lo que accedió.
Sin embargo, menos de un mes después de la proclamación de la República (11 de mayo de 1931), el anticlericalismo que ésta había desatado se convirtió en violencia callejera. Después de un enfrentamiento entre monárquicos y republicanos el día anterior, los partidarios de la República prendieron fuego a seis iglesias en Madrid. La policía republicana no hizo nada para impedir la quema de los conventos. Manuel Azaña, futuro presidente de la República, dijo ese día: “Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano”. Los católicos practicantes no olvidaron ni perdonaron esta actitud de las autoridades, los republicanos por su parte, promulgaron una Ley de Defensa de la República.
El 28 de junio de 1931 se celebraron elecciones con un notable índice de participación que superaba el 70%. El sistema electoral, que primaba las mayorías otorgó un rotundo triunfo al Gobierno provisional formado tras las elecciones de abril y dio el siguiente resultado en escaños:
FORMACIONES CENTRO-IZQ.
ESC.
FORMACIONES CENTRO-DER.
ESC
PSOE
117
PARTIDO RADICAL
93
P. R. RADICAL-SOCIALISTA
59
PARTIDOS MONÁRQUICOS
36
ESQUERRA CATALANA
32
P. REPUBLICANO CONSERVADOR
27
ACCIÓN REPUBLICANA
27
PARTIDO AGRARIO
26
ORGA (Nacionalistas gallegos)
16
VASCONAVARROS
14
AGRUP. AL SERVICIO DE LA REP.
14
LLIGA REGIONALISTA
3
FEDERALES
14
OTROS PARTIDOS CENTRO-DER.
6
Las elecciones dieron la mayoría de los escaños a los socialistas y republicanos, los partidos que pertenecían a la izquierda y al centro. Manuel Azaña, fue elegido nuevo jefe de gobierno. Artículo de http://www.guerracivil1936.galeon.com/proclamacion.htm
El 24 de marzo de 1976 se produjo un acontecimiento
que marcará la historia reciente de Argentina. Ese día se produjo el golpe de
estado que derrocó al gobierno democrático de Isabel
Perón y una junta integrada por el teniente general Jorge Rafael Videla,
el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier Orlando Agosti se hizo con
el control del país.
Como presidente se designó a Jorge Rafael Videla; se dispuso que
la Armada, el Ejército y las Fuerzas Armadas compondrían el futuro gobierno con
participación igual. Comenzaba así el autodenominado “Proceso de Reorganización
Nacional”, lo que realmente acabó siendo una dictadura
represiva. De este modo severo, los militares dieron paso a su plan de
reorganización, algunas de sus acciones más severas fueron:
-La disolución del Congreso y las
legislaturas provinciales.
-Destitución de la Corte Suprema de
Justicia.
-Supresión de la actividad política, de los
partidos políticos y de los derechos de los trabajadores y la vigencia del
Estatuto del Docente.
-Prohibición de las huelgas.
-Apropiación de numerosos organismos.
-Censura de los medios de comunicación.
-Clausura de los locales nocturnos.
-Desaparición de miles de libros y
documentos que se creían “peligrosos”.
- Intervención a la Confederación General
Económica (CGE) y a la Confederación General del Trabajo (CGT).
-Imposición de un
determinado corte de pelo para los hombres.
La
reorganización del estado continuó con la llamada guerra sucia, es
decir, el secuestro de personas, las cuales eran llevadas a centros de
detención, por las Fuerzas Armadas, donde eran sometidas a interrogatorios que
terminaban con la muerte de los detenidos. Toda persona quedaba incluida en la
categoría de “enemigo de la nación”.
Los
centros clandestinos de detención y torturas se levantaron por todas partes,
existieron 340 repartidos por el territorio argentino, con nombres como ESMA,
Vesubio, Garaje Olímpico, La Perla, etc.
De
forma paralela se inició un plan sistemático de apropiación de niños. Los
niños se separaban de las madres que parían en los centros de detención, con el
objetivo de inscribirlos como propios y educarlos, venderlos e incluso
abandonarlos en internados. Los militares pensaban que los niños de los
desaparecidos debían perder su identidad, por eso los hacían desaparecer o los
entregaban a familias de militares. Pensaban que la subversión era casi
hereditaria o que se trasmitía a través del vínculo familiar. (Diario
“Página 12”, 10 de diciembre de 1995).
Ante
esta situación en 1977 nació el grupo Madres de la Plaza de Mayo, integrado por
madres de desaparecidos, constituyendo el grupo más activo de oposición al
gobierno.
El “Proceso de
Reorganización Nacional” fue gobernado por diferentes juntas militares
en distintas etapas:
-1976-1980: Con Videla
como presidente, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti
-1980-1981: Con Roberto
Eduardo Viola (presidente) Armando Lambruschini y Omar Domingo Rubens Graffigna.
-1981-1982: Leopoldo
Fortunato Galtieri ( como presidente) Jorge Isaac Anaya y Basilio Lami Dozo.
-1982-1983:
Cristino Nicolaides, Rubén Franco y Augusto Jorge Hughes. Reinaldo Benito
Bignone fue el presidente de ésta última etapa, aunque no pertenecía a la Junta
Militar.
En el aspecto económico
se aplicaron recetas neoliberales que no resolvieron la problemática económica.
Se inició un proceso de acelerada desindustrialización, ante la imposibilidad
de competir con los productos extranjeros.
En 1977 se puso en práctica
un sistema de devaluaciones preanunciadas (la “tablilla”), que unido a la Ley
de Entidades Financieras, de ese mismo año, dio lugar a la especulación,
también llamada bicicleta financiera.
La dictadura puso en práctica un plan basado en el
liberalismo monetario, que se apoyaba en bancos extranjeros y ciertos
organismos internacionales. Se puso fin al intervensionismo, a la protección
del mercado interno y al subsidio a empresas. Se dejó actuar al mercado
libremente y se bajaron los sueldos.
El resultado de esta
política económica fue muy negativo: se produjo un gran endeudamiento externo,
la quiebra de numerosas industrias y descendió el nivel de vida. Al concluir el
régimen se desató, previsiblemente, la inflación.
El periodo transcurrido
entre 1976 y 1983 dejó como marca el secuestro, la tortura, el robo de bebés y
la muerte de argentinos, la quiebra económica...
Sin duda aquel 24 de marzo
dio comienzo una de las página más oscura de Argentina, con 30 mil
desaparecidos, miles de exiliados y un creciente terrorismo de estado que se
infiltró hasta lo más recóndito de las vidas de millones de argentinos.
Por ello a este régimen autoritario se le considera el más sanguinario
de la historia de Argentina.
Un breve recorrido por la Dictadur Militar Argentina (1976-1983)
La película La Historia Oficial (1985) dirigida por Luis Puenzo refleja el tema de los niños robados, en los últimos años del Proceso. En el siguiente enlace: http://www.youtube.com/watch?v=zpnrlACx52I
Hace escasos días se cumplió el 140
aniversario de la proclamación de la Primera República Española (1873-74). En
la convulsión política y económica que actualmente vivimos, este acontecimiento
de primera plana ha pasado muy desapercibido, aún siendo uno de los
acontecimientos claves, por su desarrollo y evolución, de la historia reciente
de nuestro país.
La Primera República (Memoria de España)
La Primera República Española se
desarrolla dentro del periodo conocido como Sexenio Revolucionario (1868-73).
Fue proclamada tras la abdicación de Amadeo de Saboya y su duración fue de poco
más de diez meses. Fue un breve pero convulso periodo temporal en el que se
sucedieron: cuatro presidentes, numerosas sublevaciones, huelgas obreras, una
guerra en Cuba, el problema cantonal en Cartagena, la elaboración de una
Constitución Federal, no nata, así como diferentes concepciones sobre como se
debería desarrollar este proceso político novedoso en la historia de España.
El 11 de febrero de 1873 era
proclamada la Primera República por el Congreso de los Diputados y el Senado
reunidos en Asamblea General, por un total de doscientos cincuenta y ocho votos
a favor frente a treinta y dos en contra, eligiéndose a Estanislao Figueras
como presidente del Gobierno de la coalición radical-republicana, con minoría
federalista. Pero el pacto coyuntural enseguida comenzó a resquebrajarse.
Figueras, uno de los líderes más moderados del republicanismo, es nombrado
”jefe del poder ejecutivo” y forma un gobierno con ministros republicanos y del
partido radical. En estos momentos, los republicanos controlan el gobierno y
los radicales controlan las cortes y enseguida surgirá el enfrentamiento
interno. La nueva república apenas tiene apoyos sociales:
-
La burguesía intelectual sólo quiere una mayor democratización,
sin cambios radicales.
-
Los campesinos y obreros piden reparto de tierras,
reducción de la jornada laboral o eliminación del sistema de quintas, un
auténtico programa revolucionario desde el punto de vista social.
-
A nivel internacional, únicamente EEUU había reconocido al nuevo régimen.
-
En el interior, la mayor parte de los partidos se oponían
al nuevo régimen: carlistas, alfonsinos, el partido constitucional se pasa a la
abstención y el partido radical, a los pocos meses también abandona el sistema.
De este modo, la República estaba
condenada al fracaso prácticamente desde su aparición. En este contexto se
producen numeroso levantamientos campesinos en Andalucía, que fueron reprimidos
por el gobierno, así como los primeros focos federalistas, partidarios de
organizar un estado federal desde abajo.
En un primer momento, y ante la
agitación de los federalistas en algunas ciudades que proclamaron las Juntas
como centros de poder en lugar de los Ayuntamientos, ante el temor de que fuese
imposible restablecer el orden. Pi y Margall consiguió que las Juntas
revolucionarias que surgieron por todo el país se disolvieran y que se
respetasen los Ayuntamientos y Diputaciones existentes, al tiempo que él y
Figueras evitaban la proclamación del Estado catalán. Dos ocasiones intentó el
partido radical un golpe de estado: el primero encabezado por Martos,
presidente del congreso y líder del partido radical, que Fracasa, saliendo del
gobierno los ministros del partido radical; en marzo se disuelven las cortes y
se convocan elecciones. Entonces el
partido radical intenta un nuevo golpe de estado que es descubierto y detenido.
En mayo se organizan las elecciones a cortes constituyentes y el partido republicano federal obtiene mayoría,
pero con más de un 60% de abstención.
Las nuevas cortes proclaman la República Federal. Se empieza a debatir
un proyecto de constitución; Figueras dimite y es sustituido por Pi y Margall en el poder ejecutivo, un intelectual
brillante, de ideas libertarias y seguidor de Proudhon que había dedicado toda
su vida a teorizar sobre el Estado republicano federal, concebido como una suma
de pactos entre regiones y federalismo organizado desde la base.
En estos meses se redacta la llamada Constitución
de 1873, que finalmente no llegó a entrar en vigor. En ella se establecía
una república federal formada por 17
estados, incluidos Puerto Rico y Cuba, y los territorios de ultramar. Cada
estado podía tener su propia constitución e incluso dentro de cada estado, cada
municipio se convertía en un núcleo con su constitución y con división de
poderes entre:
-
El Alcalde (Poder Ejecutivo)
-
El Ayuntamiento (Poder Legislativo)
-
Los Tribunales Locales (Poder Judicial)
A
nivel nacional se repite la división de poderes, con un legislativo
bicameral, un Congreso elegido por
sufragio universal masculino de mayores de 21 años, y un Senado formado por cuatro senadores por provincia, cuya
misión era vigilar la constitucionalidad de las leyes. El presidente de la República tenía el “poder
de relación” entre los poderes del estado y entre los distintos estados.
Aparecía también una relación de los derechos del hombre, ampliándose así el de
asociación, la soberanía popular y la declaración del estado laico.
Pero la República se enfrenta a numerosos problemas:
- Había estallado la tercera Guerra Carlista (1872-76)
y no se conseguía controlar.
-
Se inicia una huelga general proclamada por la A.I.T. en
Alcoy, sofocada por el ejército.
-
Se había iniciado una guerra en Cuba. La burguesía
comercial española que residía en la isla se oponía a las medidas que anunciaba
el Sexenio, e incluso en la isla, al estallar la revolución, junto a la
aparición de juntas revolucionarias, se inicia una sublevación por la
independencia. La guerra comienza con el llamado Grito de Yara en 1868 y será
dirigido por Manuel de Céspedes. La revolución se extiende al contar con el
apoyo de los pequeños propietarios y sobre todo de los esclavos negros. La
junta revolucionaria solicita una abolición del sistema de esclavitud y
participación en el sistema político, pero la respuesta de la península
llegaría tarde. Esta es la llamada guerra de los Diez Años (1868-78).
-
El Movimiento Cantonal: que exige establecer desde
abajo y hacia arriba el estado federal, sin esperar a que se impusiera desde
las Cortes o desde el gobierno. El cantonalismo pretende dividir las diversas
zonas de la península en estados soberanos. A principios de julio estalla el
movimiento proclamándose el cantón de Cartagena que se extenderá por la zona
del levante y Andalucía y se formarán juntas revolucionarias. Se hace
irreconciliable la división entre la dirección del Partido Republicano Federal
y el grupo de los intransigentes. Esta minoría abandona las Cortes e incita la
formación de cantones, en el propio Madrid. En este movimiento participan
clases medias y populares urbanas (artesanos o tenderos y obreros). En la
mayoría de los sitios el gobierno, debido a la participación del ejército, irá
controlando la situación excepto en Cartagena, cantón que se mantiene independiente
hasta finales del verano. La principal consecuencia política será la sustitución de Pi y Margall por Salmerón.
Los inicios del cantonalismo supusieron
el final de Pi y Margall, que había tratado de llevar a cabo una política
conciliadora. Su sucesor, Nicolás Salmerón, endureció la postura del
Gobierno y los cantones remitieron ante la represión de los generales Martínez
Campos en Levante y Pavía en Andalucía. El gobierno de Salmerón supuso un giro
conservador; sus principales objetivos fueron, sofocar el cantonalismo y frenar
el avance carlista, así como reprimir a los internacionalistas por medio del
cierre de sus locales y la detención de sus militantes, objetivos que serán
cumplidos por la guardia civil. La actuación de este Gobierno suscitó en las
Cortes fuertes polémicas, lo que provocó su dimisión en septiembre de 1873.
Su sucesor, Castelar, intentó
obtener el apoyo de las clases conservadoras y sobre todo del ejército.
Estableció una política autoritaria, recortando libertades individuales,
disolviendo a los voluntarios de la república y suspendiendo las garantías
constitucionales. El rechazo del Parlamento a la política de Castelar,
protagonizado por la izquierda republicana, provocó la derrota de ésta,
haciendo viable la implantación de un régimen de federalistas puros, hecho que
sería impedido por el golpe de estado del 3 de enero de 1874 del general
Pavía, que realiza en nombre del ejército y no como hasta ahora. Este hecho
supondrá el fin del primer intento de establecer un republicanismo
institucional, y por ende supondrá en final del Sexenio.
De
inmediato, tras el golpe de Pavía, se estableció un gobierno provisional,
presidido por Serrano a lo largo de 1874, mientras que los monárquicos
concluían en Sandhurst, el 1 de diciembre de 1874, la cesión de los derechos
dinásticos de Isabel II en su hijo D. Alfonso de Borbón, el futuro Alfonso XII.
Hoy se cumple un triste
aniversario dentro de la historia reciente de nuestro país, exactamente hace 80
años se desencadenaron los dramáticos sucesos de Casas Viejas, de
enormes consecuencias políticas para la República.
El 8 de enero de 1933, se
iniciaron alzamientos anarquistas en Barcelona, Madrid y Valencia. La
insurrección fue sofocada rápidamente, pero, tres días después, el 11 de enero,
estalló inesperadamente la lucha en el pequeño pueblo gaditano de Casas Viejas.
En el lugar habían prendido las ideas anarquistas y revolucionarias contra el
poder establecido, que oprimía a los campesinos que vivían en pésimas
condiciones.
En la plaza del pueblo se concentraron un grupo de
anarquistas exigiendo la destitución del alcalde, intentaron quemar la Casa de
Arbitrios (registro de la propiedad) y asaltar el Cuartel de la Guardia Civil
(donde resultan mortalmente heridos dos guardias civiles). Ante esta situación
la Guardia Civil pidió refuerzos, que llegarían acompañados de Guardias de
Asalto (al mando del capitán Manuel Rojas).
Los refuerzos ocupan el pueblo y muchos campesinos, temerosos de las represalias, huyeron hacia los
campos. El resto se había encerrado en sus casas. Unas horas después, cuatro
guardias civiles más y doce de asalto, mandados por el teniente Fernández
Artal, se unieron. Con la ayuda de los dos guardias que habían resultado ilesos
del asalto al cuartel, y que conocían a los vecinos del pueblo, el teniente
comenzó la búsqueda de los rebeldes. Lograron capturar a dos de ellos y los
sometieron hasta que señalaron a la familia de Francisco Cruz Gutiérrez,
conocido como Seisdedos, un carbonero de setenta y dos años que
asistía a las reuniones convocadas por el sindicato CNT. Dos de sus hijos y su
yerno que se refugiaron en su casa, una choza de barro y piedra.
Las fuerzas
del orden rodean la casa y abren fuego para obligar a los refugiados a salir,
pero estos se niegan. Se intentan llevar a cabo unas conversaciones con los
rebeldes y la situación parece calmada hasta las 10 de la noche. Pasada la
medianoche llegan nuevos refuerzos al mando del capitán Rojas, que toma el
control de la operación y ordenó volver al ataque. Vuelven los disparos, y ante
la resistencia de los que se encontraban en la choza, dio la orden de que se
incendiara la casa para obligarles a salir.
En ese momento, algunos de sus
ocupantes ya estaban muertos por las balas de los rifles y las ametralladoras.
Dos fueron acribillados cuando salían huyendo del fuego. María Silva Cruz,La Libertaria, nieta deSeisdedos, salvó la vida al
llevar un niño en brazos. Ocho muertos fue el saldo; seis de ellos
quedaron calcinados dentro de la choza, entre quienes se encontrabanSeisdedos, dos de sus hijos,
su yerno y su nuera. Amanecía un nuevo día, 12 de enero de 1933.
Rojas envió un
telegrama al director general de Seguridad: "Dos muertos. El resto de
los revolucionarios atrapados en las llamas". Le informaba también que
continuaría con la búsqueda de los dirigentes del movimiento. Envió varias
patrullas a registrar las casas. Durante el registro, un anciano de 65 años, al
negarse a identificarse, es asesinado; para dar una lección a los vecinos se
apresó a doce jóvenes, al azar, y fueron fusilados, de los cuales solo uno
había participado en el levantamiento. Esposados, los arrastraron hasta la
choza deSeisdedos y el capitán Rojas
empezó el tiroteo seguido por otros guardias, asesinando a los doce. Poco
después, abandonaron el pueblo. La masacre había concluido.
Diecinueve
hombres, dos mujeres y un niño murieron (22 aldeanos) y 3 guardias corrieron la
misma suerte. En total la sublevación de Casas Viejas se saldó con la muerte de
25 personas.
La verdad de
los hechos tardó en conocerse, porque las primeras versiones situaban a todos
los campesinos muertos en el asalto a la choza deSeisdedos, pero la Segunda
República ya tenía su tragedia.
La sociedad española quedó conmocionada, no sólo
por la magnitud de la tragedia, sino por que se trataba, sin duda, de un abuso
de la autoridad contra una población que vivía en la miseria. A ello se une la
implicación directa de la Guardia de Asalto, un cuerpo de seguridad creado por
la República para mantener el orden público en el ámbito urbano y que utilizaba
métodos menos represivos que los empleados por la Guardia Civil.
La
repercusión del suceso de Casas Viejas es tal que llega al Parlamento, donde
los distintos grupos políticos piden responsabilidades a Azaña y a Casares
Quiroga (Ministro de la Gobernación). El
Gobierno, dispuesto a sobrevivir al acoso que desde la izquierda y la derecha
emprendieron contra él por la excesiva crueldad con la que se había reprimido
el levantamiento, eludió responsabilidades. "No se encontrará un atisbo
de responsabilidad para el Gobierno", declaró su presidente, Manuel
Azaña, en el discurso a las Cortes del 2 de febrero de ese año. "En
Casas Viejas no ha ocurrido, que sepamos, sino lo que tenía que ocurrir”.
Frente a "un conflicto de rebeldía a mano armada contra la sociedad y
el Estado", él no tenía otra receta, les repitió varias veces a los
diputados, aunque se corriera el riesgo de que algún agente del orden pudiera
excederse "en el cometido de sus funciones".
Manuel Rojas, Capitán de la Guardia de Asalto
Azaña desmiente las
acusaciones que pesan sobre él y crea una Comisión para aclarar lo sucedido.
Comparecen varios capitanes de la Guardia de Asalto, e involucran al Director
General de Seguridad, que es cesado de su cargo. También comparece el Capitán Rojas quién afirma que solo cumplía
órdenes, que le habían instado a que no hubiera heridos ni prisioneros y que el
propio Azaña le había ordenado “Ni heridos, ni prisioneros, los tiros, a la barriga”.
Finalmente el gobierno
logra salvar la situación tras ganar una moción de confianza a la que es
sometido el 16 de marzo de 1933, y gracias al informe positivo de la Comisión
investigadora, que había concluido que no existía responsabilidad directa por
parte de ningún ministro. Sin embargo, y a pesar de ello, el gobierno queda
seriamente tocado en su prestigio y credibilidad.
El Pronunciamiento de Riego, fue un “golpe de
estado” militar, llevado a cabo por el comandante Rafael de Riego el1 de enero de
1820en Cabezas de San
Juan (Sevilla), El pronunciamiento surgió entre los oficiales de
las tropas destinadas a luchar contra la sublevación americana, debido a la
existencia de un gran malestar en el ejército a finales de 1819, por la
exclusión de los liberales del gobierno, unido a la filiación de Riego a la
masonería, que contribuyó a su posterior éxito. Tras la emisión de una proclama se produjo el restablecimiento de las
autoridades constitucionales.
"
Las órdenes de un rey ingrato que asfixiaba a su pueblo con onerosos
impuestos , intentaba además llevar a miles de jóvenes a una guerra
estéril , sumiendo en la miseria y en el luto a sus familias. Ante esta
situación he resuelto negar obediencia a esa inicua orden y declarar la
constitución de 1812 como válida para salvar la Patria y para apaciguar a
nuestros hermanos de América y hacer felices a nuestros compatriotas. ¡Viva la
Constitución!"
Con este levantamiento,
termina la primera etapa del reinado de Fernando VII, el Sexenio
Absolutista: 1814-1820, y se establece un gobierno de carácter liberal, el
denominado Trienio Liberal: 1820-1823.
Este pronunciamiento supuso
la imposición del liberalismo español al régimen absolutista impuesto por
Fernando VII, el rey felón . Los liberales ejercieron el poder según
lo establecido en las Cortes de Cádiz, desarrollando mediante leyes y
decretos la constitución liberal de 1812, aplicando por primera vez en la
práctica las ideas de los liberales de Cádiz y adquiriendo la Constitución, por
primera vez, significado práctico en el Estado Español.
El generalizado malestar
social y económico por el mal gobierno de Fernando VII alcanzaba también
al ejército. Los liberales, no eran partidarios de una revolución, pero se
mostraban en desacuerdo con la política llevada a cabo por el monarca.
El ejército expedicionario
se hallaba reunido en Cádiz con objeto de combatir el levantamiento
independentista de Ultramar. La moral de la tropa era baja , tanto por la
forma de reclutamiento , como por las noticias que llegaban de las colonias;
además este ambiente era fomentado por la masonería que veía en el ejército
expedicionario el instrumento ideal para protagonizar un levantamiento con
probabilidades de éxito .
El 3 de enero elcoronel Antonio
Quiroga, superior de
Riego, designado para encabezar el movimiento, tomaba San Fernando y se
disponía a entrar en Cádiz, el objetivo más importante. El retraso en hacerlo y
la resistencia encontrada en la Cortadura bastaron para estropear los planes
e impedir que pudiesen entrar en la ciudad hasta el 15 de marzo en que se
proclamó la Constitución.
El gobierno publicó el
4 de marzo el decreto del día 3, reconociendo el malestar y las
dificultades económicas y sociales del país, justificando el que no se hubieran
llevado a cabo las reformas previstas y se proclamaba la
intención de realizarlas. El 6 de marzo se publicó otro decreto, mandando
celebrar Cortes y a éste seguía otro más el del día 7 de
marzo, en el que el Rey se decidía a jurar la Constitución de 1812 y convocar
cortes con arreglo a ella.
El 8 de marzo se
conoció en Madrid el decreto, el júbilo y la fiesta se apoderaron de la calle .
El 9, los manifestantes se dirigieron al Palacio con la intención de exigir al
Rey el cumplimiento del decreto. Fernando VII, temeroso tal vez de ver en
peligro la Corona y su vida, juró la Constitución y creó una Junta Provisional.
El 9 de marzo de 1820 Fernando VII fue obligado a aceptar oficialmente el
triunfo de la revolución al tener que jurar la Constitución y a nombrar una
Junta.
En el verano de 1820, Riego
viaja a Madrid como caudillo popular, agasajado por todas partes y apoyado por
las Sociedades Patrióticas, como el Café Lorenzini, la Cruz de Malta o La
Fontana de Oro, auténticos círculos de poder político paralelos e
incontrolados.
Emocionado llega a cantar
durante un homenaje en el teatro Príncipe de Madrid el “Trágala” versión
política de la zafia y feroz copla gaditada.”...Trágala,
trágala, la Constitución...”.
A partir de entonces se produce la división del liberalismo
español: exaltados y moderados se enfrentan entre sí, mientras los
absolutistas conspiran. La necesidad de encauzar una revolución ordenada
produjo un ensayo político llevado a cabo entre diciembre de 1821 a julio de
1822; se pretendía gobernar, con un moderantismo que conjugue lo liberal con el
sustrato socioeconómico de la nación. Este intento caerá victima de las
tensiones externas, condenando al fracaso al liberalismo por romper las
posibilidades de armonizar una expansión política práctica.
Una fecha clave
en el Trienio Liberal es la contrarrevolución del 7 de julio de 1822, en la que
la guardia real se rebela desde el Pardo realizando un asalto contra la corte,
siendo rechazada por la milicia nacional. Esta fecha separa los gobiernos moderados
de los exaltados, ya que provocó la caída de los primeros, dando paso el 6 de
agosto de 1822 al gabinete de Evaristo San Miguel. Los exaltados se encargaron
de atacar a las partidas realistas, no vacilando en utilizar todos los medios
para liquidar la resistencia armada; para los absolutistas, el fracaso del 7 de
julio les obligó a recurrir a la invasión extranjera. El 15 de agosto de 1822,
el absolutismo forma la llamada Regencia de Urgel, con el marqués de
Mataflorida y el barón de Eroles. La política tributaria, agravada con los
problemas agrarios del Trienio, empujaron a amplios sectores campesinos hacia
la actividad contrarrevolucionaria.
En 1823, Fernando VII, en sus aspiraciones de monarca
absolutista y ante los acontecimientos, recurre a la Santa Alianza y los
Cien Hijos De San Luis, que atraviesan la frontera al mando del duque de Angulema el 7 de abril de 1823, produciéndose una invasión del país y la posterior derrota de los
liberales.
Riego es capturado y apresado y tras un simulacro de
proceso es condenado a morir en la horca en Madrid. La sentencia ordenaba que
Riego fuese conducido hasta el lugar de su ejecución (Plaza de la Cebada)
arrastrado en un serón por un burro por las calles de Madrid. Así, el 7 de
noviembre de 1823, entre gritos e insultos fue colgado y posteriormente
descuartizado por orden del rey, el mismo que de forma inmediata derogó la
Constitución de Cádiz y retornó al absolutismo (1823-1833).
La
historia del constitucionalismo español tiene exactamente 200 años. Nace en
Cádiz en 1812 con la primera Constitución de la Historia de España, la llamada
Pepa, de un claro carácter liberal. Tras ella llegaron otros textos jurídicos:
Carta otorgada de 1834, constitución de 1837, de 1845, de 1869, de 1876 o la
republicana de 1931, cada una de ellas
muy dispares entre sí y que son producto del contexto político, económico y
social del momento. El último texto legal español se promulgó en el año 1978
hace exactamente 34 años, cuando fue ratificada en referéndum y constituyendo
la actual norma de ordenamiento jurídico de nuestro país.
La vigente constitución fija los límites y
define las relaciones entre los poderes del Estado (legislativo, ejecutivo y judicial)
y de éstos con sus ciudadanos, estableciendo las bases para su gobierno y
organización de las instituciones en que tales poderes se asientan. También
garantiza al pueblo derechos y libertades.
La
Constitución de 1978 nace en un contexto atípico, en la llamada Transición
democrática, en la que se pasa de la dictadura franquista a la puesta en
práctica de un proceso constituyente. Esto pudo ser posible por medio de la
llamada Ley para la Reforma Política (1976), que modifica la estructura de las
Cortes, que a partir de entonces serán elegidas por sufragio universal.
El
proceso constituyente se desarrollará a lo largo de año y medio, y tras dos
anteproyectos (que serán modificados por medio de numerosas enmiendas), el
texto recibe la aprobación de las cámaras el día 31 de octubre de 1978, gracias
al “consenso pactado” con los líderes de los distintos partidos políticos.
El
proceso continuó con la ratificación mediante el referéndum celebrado el 6 de
diciembre, y cuyo resultado fe de una amplia mayoría favorable a la norma
jurídica.
Cabe destacar que dos de los
temas más discutidos en el proyecto, son los relacionados a las nacionalidades
y a la libertad de enseñanza.
Finalmente
se lleva a cabo el denominado “acto de sanción real”, por el cual el Rey, en
una sesión conjunta de ambas cámaras, se adhirió al nuevo documento
constitucional, promulgándola el 27 de diciembre del mismo año. Su publicación
en el BOE se produjo el 29 de diciembre.
Las
principales características del presente texto constitucional podemos
resumirlas en los siguientes aspectos:
-Es muy extensa, con 169 artículos es la segunda en extensión,
tras la Constitución de Cádiz (1812)
-Es monárquica, estableciendo la Monarquía Parlamentaria como
forma política del Estado Español.
-Consensuada: es fruto del consenso de las diferentes fuerzas
políticas.
-Muy rígida: requiere un procedimiento específico de reforma.
-Esencialmente democrática: debido al reconocimiento de
derechos y libertades públicas y el establecimiento de que la soberanía nacional
reside en el pueblo.
En cuanto a su
estructura, consta de:
-un Preámbulo,
-un Título Preliminar,
-diez Títulos numerados
-cuatro Disposiciones adicionales,
nueve
transitorias, una derogatoria y una final
En la
actualidad no son pocas las voces que se alzan a favor de una reforma o
modificación de la misma que la adapte a las nuevas circunstancias económicas,
políticas y sociales. Lo que únicamente puede lograrse si las fuerzas políticas
representadas en las Cámaras son proclives a dar un paso a favor de los tiempos
actuales.
Os invito a que os acerquéis a los distintos textos
constitucionales de nuestro país en el
siguiente enlace:
José Canalejas nació el 31 de
julio de 1854 y murió el 12 de noviembre de 1912. Fue abogado,
filósofo, político, regeneracionista y liberal.
Procedente del Partido
Demócrata Progresista, al producirse la Restauración borbónica se incorporó al Partido
Liberal de Sagasta. Fue ocupando cargos políticos de importancia creciente:
diputado desde 1881, subsecretario de la Presidencia (1883), ministro de
Fomento (1888), de Gracia y Justicia (1888-90), de Hacienda (1894-95) y de
Agricultura, Industria y Comercio (1902); desde ese último departamento impulsó
la creación del Instituto del Trabajo. Fue elegido Presidente del Congreso
de los Diputados en la legislatura de 1906-07.
Canalejas emprendió el mayor
intentó de regeneración del sistema político para lograr una mayor
democratización. Trató de desarrollar un sistema basado en la mejora del
sistema parlamentario, la secularización del Estado y la intervención estatal
en materia social. Sus principales medidas fueron las que siguen:
-
En materia social,
reguló las relaciones laborales y
aprobó medidas de protección social para la clase trabajadora (reducción de
jornada laboral, ley de accidentes de trabajo, se regula el derecho a la
huelga, etc); abolió la Contribución de Consumos; estableció el servicio
militar obligatorio por medio de la ley de reclutamiento, etc.
-
En materia religiosa, aún
siendo un ferviente católico, trató de negociar con el Vaticano una nueva Ley
de Asociaciones Religiosas y aprobó la llamada Ley del Candado (1910),
que limitaba el establecimiento de nuevas órdenes religiosas en España, lo que
le supuso una dura crítica de la oposición de los sectores católicos.
-
En política exterior
destaca su papel en Marruecos, donde adoptó una posición militar y
diplomática firme; ocupó varios territorios (Arcila, Larache, Alcazarquivir) en
respuesta a la ocupación francesa de Fez y firmó con Francia un nuevo tratado
en 1912, que constituyó la base del Protectorado franco-español sobre
Marruecos.
Sin embargo, no
pudieron verse las consecuencias de la aplicación de sus reformas. Todo
cambiaría una ajetreada mañana del doce de noviembre de 1912, cuando Canalejas,
acompañado de tres policías, se dirigió desde su casa al Ministerio de la
Gobernación, como cualquier otro día.
Canalejas, de
58 años, fue asesinado en la misma Puerta del Sol, siguiendo así la
estela de Juan Prim (1970) y de Canovas del Castillo (1897).
Su asesino fue elanarquistaManuel
Pardiñas Serrano, de 26 años de edad, le asestó dos disparos en la cabeza a
escasos centímetros de distancia, en el momento que
miraba el escaparate de la desaparecida librería San Martín en laPuerta del Sol(actual número 6), a escasos metros de la esquina con lacalle de Carretas. Varias
personas socorrieron al presidente, mientras tanto otras intentaron perseguir
al agresor. Este
no se detuvo, dio un salto, rodeó la caja de un carruaje aparcado y, sin que
nadie pudiera impedirlo, se descerrajó un tiro en la sien derecha. Acto seguido
dio unos pasos y se derrumbó, a unos cuatro metros de la acera.
De modo inmediato Canalejas fue trasladado al Ministerio de la Gobernación,
donde falleció minutos después. Su asesino, igualmente expiró esa misma mañana
en la Casa de Socorro de la Plaza Mayor.
El
entierro de Canalejas, en el Pabellón de Hombres Ilustres, dio lugar a una de
las mayores manifestaciones de duelo del pueblo español. A partir del asesinato
de Canalejas se abrió una larga pugna por el liderazgo del Partido Liberal, que
desencadenaría su fin.
El mismo
año de su asesinato se realizó un cortometraje semi-documental sobre su asesinato y entierro
titulado "Asesinato
y entierro de don José Canalejas”.
"Asesinato y entierro de don José Canalejas”.
Noticia aparecida en el Heraldo de Madrid el 12 de noviembre de 1912: