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sábado, 17 de agosto de 2013

17 de agosto de 1930. PACTO DE SAN SEBASTIÁN


La situación política en España era crítica a mediados de 1930. La dimisión de Miguel Primo de Rivera y su recambio por Dámaso Berenguer, en nada soluconaron los problemas políticos y sociales del país, incrementados por la crisis económica de la Gran Depresión. Cada vez eran más los que pensaban que el problema radicaba en la propia monarquía. Ese era el ambiente en que se alcanzó, en agosto de 1930, el Pacto de San Sebastián, la alianza de los grupos republicanos españoles para derrocar a Alfonso XIII.

A las tres y media de la tarde del 17 de agosto de 1930, quince hombres de edades y aspectos muy dispares se reunieron en los locales del Casino Republicano de San Sebastián. Habían viajado desde diversos puntos de España hasta la ciudad cantábrica para negociar un pacto de acción de todos los republicanos contra la monarquía de Alfonso XIII. La razón por la que se eligió San Sebastián radicó en la importancia que esa ciudad tenía como residencia temporal de verano, no sólo para la realeza y la aristocracia, sino también para buena parte de la burguesía española de la época.
La reunión fue promovida por Niceto Alcalá-Zamora y Miguel Maura que tuvo lugar en la ciudad vasca de San Sebastián el 17 de agosto de 1930. A esta reunión enviaron representantes prácticamente todas las corrientes republicanas.
Presidida por Fernando Sasiaín (presidente del Circulo Republicano de San Sebastián), a ella asistieron:


En esta reunión se constituyó un comité revolucionario, presidido por Alcalá-Zamora, que llegaría a ser el Primer Gobierno Provisional de la Segunda República Española. Adoptó los siguientes acuerdos :
  • Organización autonómica del Estado.
  • Establecer una República.
  • Avalar la libertad religiosa y política.


El siguiente artículo apareció en La Vanguardia, Barcelona, el 19 de agosto de 1930.

“LAS IZQUIERDAS ESPAÑOLAS

San Sebastián, 18 [de agosto de 1930]

Todas las personalidades del republicanismo español citadas en la nota que más adelante reproducimos, celebraron el domingo al mediodía, en el Hotel de Londres, una reunión preliminar para cambiar impresiones brevemente y se convino reunirse a las tres de la tarde en el domicilio social de la Unión Republicana de San Sebastián.

La reunión de dichos elementos comenzó a las tres y media y terminó algo después de las seis. Al final se facilitó a los periodistas la siguiente nota oficiosa:

«En el domicilio social de la Unión Republicana, bajo la presidencia de don Fernando Sasiaín, se reunieron esta tarde don Alejandro Lerroux y don Manuel Azaña, por la Alianza Republicana; don Marcelino Domingo, don Álvaro Albornoz y don Ángel Galarza, por el Partido Republicano Radical-Socialista, y don Niceto Alcalá Zamora y don Miguel Maura por la Derecha Liberal Republicana; don Manuel Carrasco Formiguera, por Acció Catalana; don Matías Mallol Bosch, por la Acción Republicana de Catalunya; don Jaime Aiguadé, por “Estat Catalá”, y don Santiago Casares Quiroga, por la Federación Republicana Gallega, entidades que juntamente con el Partido Federal Español -el cual, en espera de acuerdo de su próximo Congreso, no puede enviar ninguna delegación- integran la totalidad de los elementos republicanos del país.

A esta reunión asistieron también, invitados con carácter personal, don Felipe Sánchez Román, don Eduardo Ortega y Gasset y don Indalecio Prieto, no habiendo podido concurrir don Gregorio Marañón por hallarse ausente en Francia, y de quien se leyó una entusiasta carta de adhesión [...].

Examinada la actual situación política, todos los representantes concurrentes llegaron, en la exposición de sus peculiares puntos de vista, a una perfecta coincidencia, la cual quedó inequívocamente confirmada en la unanimidad con que se tomaron las diversas resoluciones adoptadas.
La misma absoluta  unanimidad hubo al apreciar la conveniencia de gestionar rápidamente y con ahínco la adhesión de las demás organizaciones políticas y obreras, que en el acto previo de hoy no estuvieron representadas, para la finalidad concreta de sumar su poderoso auxilio a la acción que, sin desmayos, pretenden emprender conjuntamente las fuerzas adversas al actual régimen político».

Ampliando la nota anterior, podemos decir que la cuestión batallona de la reunión fue el criterio mantenido por la representación catalana, expuesto claramente por el señor Carrasco Formiguera en el sentido de que para tomar parte en el hecho revolucionario necesitan ellos el reconocimiento de la personalidad catalana, pues no pueden prescindir de ser catalanes, aunque sean republicanos.

Unánimemente se mantuvo entre los reunidos el criterio de que Cataluña redacte libremente el Estatuto Catalán, sometiéndolo en su día al refrendo de las Cortes Constituyentes.

En este espíritu federalista de la asamblea se dijo también que el mismo criterio habría de seguirse por lo que respecta a otras regiones con personalidad definida, como son las Vascongadas, Galicia, etc., dentro de la unión perfecta de todas ellas.

Se convino ampliar las gestiones de todos los elementos antidinásticos, como el Partido Socialista, la Unión General de Trabajadores, la Confederación General del Trabajo, etcétera [...]”





martes, 11 de junio de 2013

Acuerdo de Londres de 1953 o Acuerdo sobre la deuda externa alemana de 1953


          Se conoce con este nombre al tratado o acuerdo que consistió en la quita o anulación de parte de la deuda alemana en un 62%, tanto las deudas contraídas en el período de entreguerras, como las deudas resultantes de la posguerra, por parte de 25 países acreedores. Tras las negociaciones, celebradas en Londres, entre el 27 de febrero y el 8 de agosto de 1953, el acuerdo recogía una quita sobre las deudas privadas alemanas, contraídas tanto en el período anterior a la Segunda Guerra Mundial (22.600 millones de marcos), como la deuda de la posguerra estimada en 16.200 millones.


Los acreedores de Alemania, tanto los que poseían más deuda (Estados Unidos, Reino Unido y Francia) como otros muchos (Bélgica, Canadá, Ceilán, Dinamarca, Grecia, Irán, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Noruega, Pakistán, España, Suecia, Suiza, la Unión de Sudáfrica y Yugoslavia, entre otros) acordaron la anulación de la deuda en un 62,6% quedando pendiente de pago 14.500 millones de marcos (7.500 millones correspondientes a las deudas privadas contraídas antes de la guerra y 7.000 correspondientes a la posguerra).

         La Conferencia de Londres adoptó una solución comprensiva para abordar las deudas restantes de Alemania, relativas a dos partes constituyentes:

·          Préstamos que Alemania había tomado durante la República de Weimar para satisfacer los acuerdos de reparación del Tratado de Versalles de 1919, que ya habían sido aplazados dos veces y que posteriormente fueron en parte cancelados.
·     Préstamos que el gobierno federal había recibido de las potencias occidentales, especialmente de Estados Unidos, para financiar la reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial.

 Para garantizar que la economía de Alemania occidental realmente se relanzara y constituyera un elemento estable y central en el bloque atlántico frente al bloque del Este, los aliados acreedores hicieron grandes concesiones a las autoridades y empresas alemanas, que fueron mucho más allá de la reducción de la deuda. Se partía del principio de que Alemania debía estar en condiciones de reembolsar la deuda manteniendo un alto nivel de crecimiento y una mejora de las condiciones de vida de la población. Pagar sin empobrecerse. Con este fin, los acreedores acordaron: 
1.- Que Alemania reembolsara en su moneda nacional, el deutshe mark, lo esencial de la parte que se le reclamada. En forma marginal, reembolsara en divisas fuertes (dólares, francos suizos, libras esterlinas…).
2.- Que al comienzo de los años cincuenta, mientras el país todavía tenía una balanza comercial negativa (el valor de las importaciones es mayor que el de las exportaciones), las potencias acreedoras aceptaban que Alemania redujera sus importaciones puesto que podía producir muchos bienes que antes importaba. Al permitir que Alemania sustituyera importaciones por bienes de producción propia, los acreedores aceptaban reducir sus exportaciones hacia este país. En el período 1950-1951, el 41 % de las importaciones alemanas provenían del Reino Unido, de Francia y de Estados Unidos. Si se suma a esta cifra la parte de las importaciones provenientes de otros países acreedores participantes de la conferencia (Bélgica, Países Bajos, Suecia y Suiza), la suma total llegaba hasta el 66 %.
3.-que los acreedores autorizaban que Alemania vendiera sus productos en el extranjero, estimulando incluso sus exportaciones, con el fin de conseguir una balanza comercial positiva. Estos diferentes elementos estaban consignados en la declaración antes mencionada. «La capacidad de pago de Alemania, a sus deudores privados y públicos, no significa sólo la capacidad de efectuar los pagos regularmente en marcos alemanes sin consecuencias inflacionarias, sino también que la economía del país pueda cubrir sus deudas teniendo en cuenta su balanza de pagos actual. 
El establecimiento de la capacidad de pago de Alemania requería hacer frente a ciertos problemas que eran:
a) la futura capacidad productiva con una consideración particular sobre la capacida productiva de bienes exportables y la capacidad para la sustitución de importaciones;
b)   la posibilidad de vender mercaderías alemanas en el exterior;
c)   las probables condiciones de comercio en el futuro;
d)  las medidas fiscales y económicas internas necesarias para asegurar un superávit para exportar.
En caso de litigio con los acreedores, en general, los tribunales alemanes eran competentes. Se dice, explícitamente, que, en ciertos casos, «los tribunales alemanes podrán rechazar la ejecución […] la decisión de un tribunal extranjero o de una instancia arbitral.» Es el caso, cuando «la ejecución de la decisión sería contraria al orden público», (p.12 del Acuerdo de Londres).
Otro elemento muy importante, fue que el servicio de la deuda se fijaba en función de la capacidad de pago de la economía alemana, teniendo en cuenta los adelantos en la reconstrucción del país y los ingresos por exportación. Así, la relación entre servicio de la deuda e ingresos por exportación no debía superar el 5 %. Esto quiere decir que Alemania occidental no debía dedicar más de una vigésima parte de sus ingresos por exportación al pago de su deuda. En la práctica, Alemania no destinó jamás más del 4,2 % de estos ingresos al pago de la deuda (cifra alcanzada en 1959).
Y otra medida excepcional fue la aplicación de una reducción drástica del tipo de interés, que osciló entre 0 % y 5 %.
Las potencias occidentales le brindaron a Alemania del Oeste una ofrenda de un enorme valor económico: el artículo 5 del acuerdo firmado en Londres postergaba el pago de las reparaciones y de las deudas de guerra —tanto de la primera como de la segunda guerra mundial— que la República Federal Alemana debía a los países ocupados, anexados o agredidos, así como a sus poblaciones.
Finalmente, hay que tener en cuenta las donaciones en dólares de Estados Unidos a Alemania occidental: 1.173, 7 millones de dólares en el marco del Plan Marshall, entre el 3 de abril de 1948 y el 30 de junio de 1952 (o sea, cerca de 10.000 millones de dólares actuales). A los cuales se agregaban, por lo menos, 200 millones de dólares (cerca de 2.000 millones de dólares actuales), entre 1954 y 1961, principalmente a través de la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados Unidos (USAID).
Gracias a esas condiciones excepcionales, Alemania occidental se recuperó económicamente en forma muy rápida y terminó por absorber a Alemania del Este a comienzos de 1990. Y ahora, es por lejos, la economía más fuerte de Europa.

El Acuerdo fue tan definitivo que por muchas décadas prácticamente no hubo discusión alguna, ni interna ni externa, acerca de la cuestión de la deuda nacional alemana.


Consecuencias
- La reducción de la deuda de la República Federal Alemana (RFA) fue clave para su rápida reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial; el crecimiento supuso el resurgimiento de Alemania como potencia mundial. El cumplimiento de las condiciones impuestas permitió a Alemania entrar en las instituciones económicas internacionales, como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y Organización Mundial del Comercio. Gracias a las distintas garantías del acuerdo y al generoso nivel de reducción de deuda, Alemania tuvo muy bajos indicadores de deuda pública y externa hasta la  recesión de los años setenta. Solo de los ochenta en adelante, primero debido a los costes de la reunificación y luego a la crisis financiera global de 2008, la relación deuda/PIB de Alemania se elevó hasta alrededor del 80%, donde todavía se mantiene hoy.
- El acuerdo contribuyó de manera significativa al boom alemán de los cincuenta y los sesenta, así como a la rápida reconstrucción de un país tan devastado.

Finalización del pago de la deuda

El 3 de octubre de 2010 Alemania terminó de pagar la deuda pendiente según el acuerdo de Londres de 1953.


- Acuerdo de Londres de 27 de Febrero de 1953

- Paula Suárez Buitrón, Deuda externa, Juego de Intereses, Lecciones del acuerdo de Londres de 1953, Quito, Ecuador.

martes, 30 de abril de 2013

La bandera soviética corona el Reichstag: 30 de abril de 1945.



     El 30 de abril de 1945 un fotógrafo ucraniano captó una de las instantáneas más célebres de la Segunda Guerra Mundial. Se trata de la foto que muestra a varios integrantes del Ejército Rojo, ondeando la bandera soviética en el Reichstag, en el espacio que dejó una brecha de un proyectil. La instantánea fue captada por el fotógrafo ucraniano Yevgeni Khaldei y en ella aparecían los sargentos Mijail Yegorov y Meliton Kantaria plantando la bandera roja en la cumbre del emblemático edificio, simbolizando el final de la guerra y la victoria de las tropas soviéticas sobre el ejército nazi, ante la imagen de un Berlín arrasado por las bombas.
     Al parecer la bandera, era la entregada al Tercer Batallón de la 150 División de Infantería, la unidad asignada para asaltar el Reichstag. 
     Se realizaron varias pruebas antes de hacer la foto final y los historiadores discrepan sobre cuántas versiones existen de ella y si fue trucada. Sea como fuere, está claro que la instantánea es de un enorme valor histórico y se ha convertido en una de las imágenes claves del final del conflicto bélico y de la derrota del nazismo. Sin duda merece la pena contemplarla. 

viernes, 26 de abril de 2013

Bombardeo de Guernica. 26 de abril de 1937: Símbolo de la barbarie en España.


La ciudad vasca, cuya destrucción inspiró el maravilloso cuadro de Pablo Picasso, hoy conmemora el 76 aniversario del feroz ataque de las tropas alemanas, aliadas del General Franco.

Eran las cuatro y media de la tarde. Aquel lunes 26 de abril de 1937, Guernica vivía el ajetreo de un día normal de mercado, mezclado con el trabajo cotidiano y, sobre todas las cosas, con la angustia de la guerra, cuyos estruendos llegaban cada vez que el viento soplaba del Este. Se luchaba en Marquina, a unos 15 kilómetros, y pocos tenían la esperanza de que los gudaris lograran frenar el ataque de las tropas de Mola.  Sin embargo, pensaban que Guernica sería respetada por las bombas.
Justo a esa hora, las campanas de la iglesia anuncian la inminencia de un ataque aéreo, entonces en el cielo apareció un avión, al que seguirían muchos otros, que al llegar al norte de la villa, a las afueras, comenzaron a soltar bombas. Se iniciaba así la destrucción de la localidad, a manos de la Legión Cóndor. La aviación soltaba las bombas sobre el mismo centro de la ciudad. La población vilmente bombardeada sucumbió a los efectos de la barbarie tras dos horas intensas de bombardeo. Los resultados fueron devastadores: más de 1600 civiles murieron y otros 800 quedaron salvajemente heridos.
Las bombas alemanas no alcanzaron el puente de la ciudad, la Casa de Juntas, el histórico roble, ni las fábricas de armas allí establecidas y, ni siquiera, la estación de ferrocarril, que era un claro objetivo militar. Por el contrario, el 70% de la villa fue destruido o dañado. Las fotografías de la catástrofe dieron la vuelta al mundo, pero ¿cuáles fueron las verdaderas causas de la destrucción de Guernica?
Herman Göring en el juicio de Nüremberg, destacó: “aprendimos mucho en Guernica sobre cómo destruir una ciudad por completo”. Guernica tenía que ser destruida no por su valor militar, como lo demostró el hecho de que el puente hacia Rentería y las tres fábricas de armas para los gudaris no fueron tocadas por las bombas. El valor de Guernica, como “Vaticano de los vascos” era espiritual. Bajo el tradicional Arbol de Guernica, los reyes españoles juraban los fueros como Señores de Vizcaya.



El bombardeo de Guernica provocó una inmensa indignación, pero las tropas sublevadas achacaron aquel ataque a los propios vascos. Así se convierte Guernica en símbolo de la barbarie de la guerra civil española.



 


lunes, 15 de abril de 2013

82 aniversario de la proclamación de la Segunda República Española: 14 de abril de 1931





A 82 años de la proclamación de la República Española recordamos este acontecimiento con un vídeo en el que podemos escuchar  las voces de Niceto Alcalá-Zamora e Indalecio Prieto o imágenes de lo que ocurrió en la Puerta del Sol ese 14 abril de 1931. Son sin duda joyas documentales recogidas en una película que ha estado perdida desde entonces y que rescata imagen y sonido inédito del Gobierno provisional de la II República. Es un pequeño tributo en el día en que se conmemora el aniversario de tan trascendental acontecimiento que inauguró una de las etapas históricas más dinámicas y trascendentales del siglo XX español.







14 de abril: Proclamación de la Segunda República Española (1931-1936)


El 14 de abril de 1931 comenzaba en España una nueva etapa política: La Segunda República, que iba a durar hasta julio de 1936, fecha del comienzo de la Guerra Civil. 

Las causas que motivaron la instauración del régimen republicano fueron principalmente el agotamiento del sistema político de la Restauración y la incapacidad de la monarquía de asumir sus errores durante la Dictadura. A partir de abril de 1931 quedó claro que el descontento popular iba orientado hacia una respuesta antimonárquica y pro republicana.
La II República española llegó al poder en abril de 1931. En ello tuvo mucho que ver la caída de la Dictadura del general Miguel Primo de Rivera (29 de enero de 1930) que, apoyada por la monarquía, había tenido un triste final. El rey, Alfonso XIII, estaba más aislado que nunca, la clase obrera lo consideraba el símbolo de la opresión, la clase media no le perdonaba los siete años de dictadura, incluso para la clase dirigente la monarquía ya no representaba una solución de continuidad. El nuevo gobierno presidido por el general Dámaso Berenguer trataba inútilmente de volver a la situación anterior a la Dictadura, pero era imposible. El sistema político de la Restauración estaba agotado, gran parte de la opinión pública estaba ya resueltamente en contra de la monarquía. En el verano de 1930, con el gobierno en plena crisis, se produjo un pacto de unión entre diversos sectores del nuevo republicanismo. El así denominado “Pacto de San Sebastián”, clave en el tránsito de la monarquía a la república y firmado por representantes de las principales fuerzas sociales de izquierdas posibilitó una futura acción conjunta antimonárquica.

Sus principales integrantes fueron:
- El republicanismo “histórico”, encarnado en la figura de Alejandro Lerroux, fundador del Partido Radical en 1908.
- La nueva izquierda republicana de Manuel Azaña que junto a Marcelino Domingo y Alvaro Albornoz, representaba los elementos del radical-socialismo.
- Los socialistas, cuyas principales figuras eran Indalecio Prieto y Fernando de los Ríos. Fue Prieto quien convenció a los socialistas de que se unieran a las posiciones pro republicanas.
- El catalanismo de izquierdas con figuras como Carrasco FormigueraMatías Malliol y Jaume Aiguader.- El regionalismo gallego, con Casares Quiroga al frente de la ORGA, partido republicano gallego.
- El republicanismo moderado con personajes como Niceto Alcalá Zamora o Miguel Maura. Alcalá Zamora sería elegido presidente del comité revolucionario creado con la firma del Pacto de San Sebastián.
Sin embargo, antes de que dicho pacto pudiera plantearse como una verdadera alternativa pacífica al cambio de sistema, los partidarios más acérrimos de la instauración de la República intentaron la vía golpista. Estimulada por diversos círculos militares (la U.M.R. Unión Militar Republicana) la guarnición de Jaca, con el capitán Fermín Galány el teniente García Hernández al frente se sublevaron contra la monarquía y proclamaron la República. Su principal error estribó en no romper las comunicaciones con Francia, por lo que el gobierno, enterado del levantamiento, pudo tomar las medidas necesarias para sofocarlo. Aislados los rebeldes, fueron hechos prisioneros y sus cabecillas, Galán y García Hernández fueron fusilados. La República había conseguido así a sus mártires.

La represión no acabó aquí pues todos los firmantes del Pacto de San Sebastián fueron encarcelados por lo que su reputación aumentó mucho desde sus celdas. El rey decidió poner a prueba a la opinión pública convocando elecciones municipales para el 12 de abril de 1931. la escasa popularidad de la monarquía quedó patente en la victoria de las candidaturas republicanas en todas las principales ciudades españolas. Los datos oficiales señalaron 29.953 concejales monárquicos frente a 8.855 republicanos pero en aquella época los votos de las ciudades eran los que decidían y éstas habían votado mayoritariamente por la República.

La proclamación de la República fue acogida con euforia por la mayoría de la población. Para estas multitudes la republica representaba la esperanza de una nueva España moderna y más justa. Mientras el país celebraba la proclamación de la República, Alfonso XIII abandonaba palacio rumbo a un exilio voluntario. Antes de marcharse dejó a los españoles esta proclama:
"Las elecciones celebradas el domingo, me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo [...]. Hallaría medios sobrados para mantener mis regias prerrogativas, en eficaz forcejeo con quienes las combaten. Pero, resueltamente, quiero apartarme de cuanto sea lanzar a un compatriota contra otro, en fraticida guerra civil [...]. Espero conocer la auténtica y adecuada expresión de la conciencia colectiva, y mientras habla la nación suspendo deliberadamente el ejercicio del poder real y me aparto de España, reconociéndola como única señora de sus destinos."
La república quedó instaurada inmediatamente y a ojos de la opinión mundial pudo considerarse como un maravilloso ejemplo de civismo y madurez política. Su primer jefe de gobierno fue Alcalá Zamora, pero en el nuevo gabinete ya podía identificarse un alto componente de miembros de corte anticlerical o que ejercían profesiones liberales, representantes de la Institución Libre de Enseñanza. Los más destacados ministros de ese primer gobierno republicano eran Miguel Maura (Gobernación), Fernando de los Ríos (Justicia), Casares Quiroga (Marina), Alvaro de Albornoz (Fomento), Marcelino Domingo (Educación) yManuel Azaña (Guerra).

Nada más formarse este nuevo gobierno la República tuvo su primer problema ante la reaparición del catalanismo político, que debía su fuerza a una combinación de la expansión económica catalana y su renacimiento literario (Jocs Florals). Desde el balcón de la Generalitat su líder, Francesc Macià, proclamó la Republica Catalana. Varios ministros viajaron rápidamente de Madrid a Barcelona para persuadir a Macià de que abandonara su idea y se mostrara favorable a la adopción de un estatuto de autonomía promulgado por las Cortes, a lo que accedió.

Sin embargo, menos de un mes después de la proclamación de la República (11 de mayo de 1931), el anticlericalismo que ésta había desatado se convirtió en violencia callejera. Después de un enfrentamiento entre monárquicos y republicanos el día anterior, los partidarios de la República prendieron fuego a seis iglesias en Madrid. La policía republicana no hizo nada para impedir la quema de los conventos. Manuel Azaña, futuro presidente de la República, dijo ese día: “Todos los conventos de Madrid no valen la vida de un republicano”. Los católicos practicantes no olvidaron ni perdonaron esta actitud de las autoridades, los republicanos por su parte, promulgaron una Ley de Defensa de la República.
El 28 de junio de 1931 se celebraron elecciones con un notable índice de participación que superaba el 70%. El sistema electoral, que primaba las mayorías otorgó un rotundo triunfo al Gobierno provisional formado tras las elecciones de abril y dio el siguiente resultado en escaños:
FORMACIONES CENTRO-IZQ.
ESC.
FORMACIONES CENTRO-DER.
ESC
PSOE
117
PARTIDO RADICAL
93
P. R. RADICAL-SOCIALISTA
59
PARTIDOS MONÁRQUICOS
36
ESQUERRA CATALANA
32
P. REPUBLICANO CONSERVADOR
27
ACCIÓN REPUBLICANA
27
PARTIDO AGRARIO
26
ORGA (Nacionalistas gallegos)
16
VASCONAVARROS
14
AGRUP. AL SERVICIO DE LA REP.
14
LLIGA REGIONALISTA
3
FEDERALES
14
OTROS PARTIDOS CENTRO-DER.
6

Las elecciones dieron la mayoría de los escaños a los socialistas y republicanos, los partidos que pertenecían a la izquierda y al centro. Manuel Azaña, fue elegido nuevo jefe de gobierno.



Artículo de http://www.guerracivil1936.galeon.com/proclamacion.htm







lunes, 25 de marzo de 2013

DICTADURA MILITAR ARGENTINA (24 de marzo de 1976- 10 de diciembre de 1983)



El 24 de marzo de 1976 se produjo un acontecimiento que marcará la historia reciente de Argentina. Ese día se produjo el golpe de estado que derrocó al gobierno democrático de Isabel Perón y una junta integrada por el teniente general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier Orlando Agosti se hizo con el control del país. 
Como presidente se designó a Jorge Rafael Videla; se dispuso que la Armada, el Ejército y las Fuerzas Armadas compondrían el futuro gobierno con participación igual. Comenzaba así el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”, lo que realmente acabó siendo una dictadura represiva. De este modo severo, los militares dieron paso a su plan de reorganización, algunas de sus acciones más severas fueron:
-         La disolución del Congreso y las legislaturas provinciales.
-          Destitución de la Corte Suprema de Justicia.
-     Supresión de la actividad política, de los partidos políticos y de los derechos de los trabajadores y la vigencia del Estatuto del Docente.
-          Prohibición de las huelgas.
-          Apropiación de numerosos organismos.
-          Censura de los medios de comunicación.
-         Clausura de los locales nocturnos.
-         Desaparición de miles de libros y documentos que se creían “peligrosos”.
-   Intervención a la Confederación General Económica (CGE) y a la Confederación General del Trabajo (CGT).
-         Imposición de un determinado corte de pelo para los hombres.


La reorganización del estado continuó con la llamada guerra sucia, es decir, el secuestro de personas, las cuales eran llevadas a centros de detención, por las Fuerzas Armadas, donde eran sometidas a interrogatorios que terminaban con la muerte de los detenidos. Toda persona quedaba incluida en la categoría de “enemigo de la nación”.
Los centros clandestinos de detención y torturas se levantaron por todas partes, existieron 340 repartidos por el territorio argentino, con nombres como ESMA, Vesubio, Garaje Olímpico, La Perla, etc.

De forma paralela se inició un plan sistemático de apropiación de niños. Los niños se separaban de las madres que parían en los centros de detención, con el objetivo de inscribirlos como propios y educarlos, venderlos e incluso abandonarlos en internados. Los militares pensaban que los niños de los desaparecidos debían perder su identidad, por eso los hacían desaparecer o los entregaban a familias de militares. Pensaban que la subversión era casi hereditaria o que se trasmitía a través del vínculo familiar. (Diario “Página 12”, 10 de diciembre de 1995).
Ante esta situación en 1977 nació el grupo Madres de la Plaza de Mayo, integrado por madres de desaparecidos, constituyendo el grupo más activo de oposición al gobierno.
El “Proceso de Reorganización Nacional” fue gobernado por diferentes juntas militares en distintas etapas:
-        1976-1980: Con Videla como presidente, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti
-       1980-1981: Con Roberto Eduardo Viola (presidente) Armando Lambruschini y Omar Domingo Rubens Graffigna.
-     1981-1982: Leopoldo Fortunato Galtieri ( como presidente) Jorge Isaac Anaya y Basilio Lami Dozo.
-      1982-1983: Cristino Nicolaides, Rubén Franco y Augusto Jorge Hughes. Reinaldo Benito Bignone fue el presidente de ésta última etapa, aunque no pertenecía a la Junta Militar.

En el aspecto económico se aplicaron recetas neoliberales que no resolvieron la problemática económica. Se inició un proceso de acelerada desindustrialización, ante la imposibilidad de competir con los productos extranjeros.
En 1977 se puso en práctica un sistema de devaluaciones preanunciadas (la “tablilla”), que unido a la Ley de Entidades Financieras, de ese mismo año, dio lugar a la especulación, también llamada bicicleta financiera.
La dictadura puso en práctica un plan basado en el liberalismo monetario, que se apoyaba en bancos extranjeros y ciertos organismos internacionales. Se puso fin al intervensionismo, a la protección del mercado interno y al subsidio a empresas. Se dejó actuar al mercado libremente y se bajaron los sueldos.
El resultado de esta política económica fue muy negativo: se produjo un gran endeudamiento externo, la quiebra de numerosas industrias y descendió el nivel de vida. Al concluir el régimen se desató, previsiblemente, la inflación.

El periodo transcurrido entre 1976 y 1983 dejó como marca el secuestro, la tortura, el robo de bebés y la muerte de argentinos, la quiebra económica...
Sin duda aquel 24 de marzo dio comienzo una de las página más oscura de Argentina, con 30 mil desaparecidos, miles de exiliados y un creciente terrorismo de estado que se infiltró hasta lo más recóndito de las vidas de millones de argentinos.
Por ello a este régimen autoritario se le considera el más sanguinario de la historia de Argentina.



Un breve recorrido por la Dictadur Militar Argentina (1976-1983) 



La película La Historia Oficial (1985) dirigida por Luis Puenzo refleja el tema de los niños robados, en los últimos años del Proceso. En el siguiente enlace:

 http://www.youtube.com/watch?v=zpnrlACx52I

lunes, 25 de febrero de 2013

LA PRIMERA REPÚBLICA ESPAÑOLA (1873-1874)


Hace escasos días se cumplió el 140 aniversario de la proclamación de la Primera República Española (1873-74). En la convulsión política y económica que actualmente vivimos, este acontecimiento de primera plana ha pasado muy desapercibido, aún siendo uno de los acontecimientos claves, por su desarrollo y evolución, de la historia reciente de nuestro país.
La Primera República (Memoria de España)

La Primera República Española se desarrolla dentro del periodo conocido como Sexenio Revolucionario (1868-73). Fue proclamada tras la abdicación de Amadeo de Saboya y su duración fue de poco más de diez meses. Fue un breve pero convulso periodo temporal en el que se sucedieron: cuatro presidentes, numerosas sublevaciones, huelgas obreras, una guerra en Cuba, el problema cantonal en Cartagena, la elaboración de una Constitución Federal, no nata, así como diferentes concepciones sobre como se debería desarrollar este proceso político novedoso en la historia de España.

El 11 de febrero de 1873 era proclamada la Primera República por el Congreso de los Diputados y el Senado reunidos en Asamblea General, por un total de doscientos cincuenta y ocho votos a favor frente a treinta y dos en contra, eligiéndose a Estanislao Figueras como presidente del Gobierno de la coalición radical-republicana, con minoría federalista. Pero el pacto coyuntural enseguida comenzó a resquebrajarse. Figueras, uno de los líderes más moderados del republicanismo, es nombrado ”jefe del poder ejecutivo” y forma un gobierno con ministros republicanos y del partido radical. En estos momentos, los republicanos controlan el gobierno y los radicales controlan las cortes y enseguida surgirá el enfrentamiento interno. La nueva república apenas tiene apoyos sociales:
-          La burguesía intelectual sólo quiere una mayor democratización, sin cambios radicales.
-          Los campesinos y obreros piden reparto de tierras, reducción de la jornada laboral o eliminación del sistema de quintas, un auténtico programa revolucionario desde el punto de vista social.
-          A nivel internacional, únicamente  EEUU había reconocido al nuevo régimen.
-          En el interior, la mayor parte de los partidos se oponían al nuevo régimen: carlistas, alfonsinos, el partido constitucional se pasa a la abstención y el partido radical, a los pocos meses también abandona el sistema.
De este modo, la República estaba condenada al fracaso prácticamente desde su aparición. En este contexto se producen numeroso levantamientos campesinos en Andalucía, que fueron reprimidos por el gobierno, así como los primeros focos federalistas, partidarios de organizar un estado federal desde abajo.

En un primer momento, y ante la agitación de los federalistas en algunas ciudades que proclamaron las Juntas como centros de poder en lugar de los Ayuntamientos, ante el temor de que fuese imposible restablecer el orden. Pi y Margall consiguió que las Juntas revolucionarias que surgieron por todo el país se disolvieran y que se respetasen los Ayuntamientos y Diputaciones existentes, al tiempo que él y Figueras evitaban la proclamación del Estado catalán. Dos ocasiones intentó el partido radical un golpe de estado: el primero encabezado por Martos, presidente del congreso y líder del partido radical, que Fracasa, saliendo del gobierno los ministros del partido radical; en marzo se disuelven las cortes y se convocan elecciones. Entonces  el partido radical intenta un nuevo golpe de estado que es descubierto y detenido.

En mayo se organizan las  elecciones a cortes constituyentes y el  partido republicano federal obtiene mayoría, pero con más de un  60% de abstención. Las nuevas cortes proclaman la República Federal. Se empieza a debatir un proyecto de constitución; Figueras dimite y es sustituido por  Pi y Margall  en el poder ejecutivo, un intelectual brillante, de ideas libertarias y seguidor de Proudhon que había dedicado toda su vida a teorizar sobre el Estado republicano federal, concebido como una suma de pactos entre regiones y federalismo organizado desde la base.
En estos meses se redacta la llamada Constitución de 1873, que finalmente no llegó a entrar en vigor. En ella se establecía una  república federal formada por 17 estados, incluidos Puerto Rico y Cuba, y los territorios de ultramar. Cada estado podía tener su propia constitución e incluso dentro de cada estado, cada municipio se convertía en un núcleo con su constitución y con división de poderes entre:
-          El Alcalde (Poder Ejecutivo)
-          El Ayuntamiento (Poder Legislativo)
-          Los Tribunales Locales (Poder Judicial)

A  nivel nacional  se repite la  división de poderes, con un legislativo bicameral, un  Congreso elegido por sufragio universal masculino de mayores de 21 años,  y un Senado formado por cuatro senadores por provincia, cuya misión era vigilar la constitucionalidad de las leyes. El  presidente de la República tenía el “poder de relación” entre los poderes del estado y entre los distintos estados. Aparecía también una relación de los derechos del hombre, ampliándose así el de asociación, la soberanía popular y la declaración del estado laico.

     Pero la República se enfrenta a numerosos problemas:
-              Había estallado la tercera Guerra Carlista (1872-76) y no se conseguía controlar.
-          Se inicia una huelga general proclamada por la A.I.T. en Alcoy, sofocada por el ejército.
-          Se había iniciado una guerra en Cuba. La burguesía comercial española que residía en la isla se oponía a las medidas que anunciaba el Sexenio, e incluso en la isla, al estallar la revolución, junto a la aparición de juntas revolucionarias, se inicia una sublevación por la independencia. La guerra comienza con el llamado Grito de Yara en 1868 y será dirigido por Manuel de Céspedes. La revolución se extiende al contar con el apoyo de los pequeños propietarios y sobre todo de los esclavos negros. La junta revolucionaria solicita una abolición del sistema de esclavitud y participación en el sistema político, pero la respuesta de la península llegaría tarde. Esta es la llamada guerra de los Diez Años (1868-78).
-          El Movimiento Cantonal: que exige establecer desde abajo y hacia arriba el estado federal, sin esperar a que se impusiera desde las Cortes o desde el gobierno. El cantonalismo pretende dividir las diversas zonas de la península en estados soberanos. A principios de julio estalla el movimiento proclamándose el cantón de Cartagena que se extenderá por la zona del levante y Andalucía y se formarán juntas revolucionarias. Se hace irreconciliable la división entre la dirección del Partido Republicano Federal y el grupo de los intransigentes. Esta minoría abandona las Cortes e incita la formación de cantones, en el propio Madrid. En este movimiento participan clases medias y populares urbanas (artesanos o tenderos y obreros). En la mayoría de los sitios el gobierno, debido a la participación del ejército, irá controlando la situación excepto en Cartagena, cantón que se mantiene independiente hasta finales del verano. La principal consecuencia política será la  sustitución de Pi y Margall por Salmerón.

Los inicios del cantonalismo supusieron el final de Pi y Margall, que había tratado de llevar a cabo una política conciliadora. Su sucesor, Nicolás Salmerón, endureció la postura del Gobierno y los cantones remitieron ante la represión de los generales Martínez Campos en Levante y Pavía en Andalucía. El gobierno de Salmerón supuso un giro conservador; sus principales objetivos fueron, sofocar el cantonalismo y frenar el avance carlista, así como reprimir a los internacionalistas por medio del cierre de sus locales y la detención de sus militantes, objetivos que serán cumplidos por la guardia civil. La actuación de este Gobierno suscitó en las Cortes fuertes polémicas, lo que provocó su dimisión en septiembre de 1873.
Su sucesor, Castelar, intentó obtener el apoyo de las clases conservadoras y sobre todo del ejército. Estableció una política autoritaria, recortando libertades individuales, disolviendo a los voluntarios de la república y suspendiendo las garantías constitucionales. El rechazo del Parlamento a la política de Castelar, protagonizado por la izquierda republicana, provocó la derrota de ésta, haciendo viable la implantación de un régimen de federalistas puros, hecho que sería impedido por el golpe de estado del 3 de enero de 1874 del general Pavía, que realiza en nombre del ejército y no como hasta ahora. Este hecho supondrá el fin del primer intento de establecer un republicanismo institucional, y por ende supondrá en final del Sexenio.
De inmediato, tras el golpe de Pavía, se estableció un gobierno provisional, presidido por Serrano a lo largo de 1874, mientras que los monárquicos concluían en Sandhurst, el 1 de diciembre de 1874, la cesión de los derechos dinásticos de Isabel II en su hijo D. Alfonso de Borbón, el futuro Alfonso XII.