En este espacio podrás encontrar reflexiones, acontecimientos o artículos sobre nuestro pasado y presente, por que un pueblo sin pasado y sin memoria, es un pueblo sin identidad.
Sólo por medio del estudio y del conocimiento lograremos conocernos a nosotros mismos.
En el día de hoy, 11 de septiembre de 2013, se cumplen
40 años del golpe de Estado por parte de lasFuerzas
Armadas de Chilejunto a los Carabineros y encabezado por Augusto Pinochet, que acabó con el legítimo gobierno
del socialista Salvador Allende en Chile.
El presidente Allende llegó a la
presidencia chilena el 4 de septiembre de 1970 con el 36,3 % de los votos
e inmediatamente comenzó la puesta en práctica de una serie de reformas
destinadas a la mejora económica y social del país:
1)
Nacionalización de la minería del cobre y la banca: En los años setenta, el cobre representaba tres
cuartas partes del total de las exportaciones del país. Cuando Allende llega al
poder, el Estado posee el 51% de las principales minas de cobre. El resto
pertenece a compañías estadounidenses, en particular Anaconda
Copper Company, controlada por las poderosas familias Rothchild y
Rockefeller. En Julio de 1971 el gobierno de Allende, con el apoyo
unánime del parlamento chileno, nacionaliza por completo la minería
del cobre.
Allende nacionalizó otras 91
industrias básicas durante su primer año en la Presidencia, entre ellas la
banca.
2) Reforma
agraria:La mayor parte del terreno
cultivable de Chile eran latifundios en manos de un puñado de familias. El
gobierno de Allende promulgó una reforma agraria que prohibía la posesión de
más de 80 hectáreas por persona. En 18 meses todos los latifundios
desparecieron. Además se instauró una asistencia
técnica gratuita al campesinado y se establecieron planes de crédito para las
nuevas cooperativas.
3) Reformas
sanitarias, educativas y sociales.
- Gratuidad de la universidad. El número de
estudiantes universitarios creció un 89% entre 1970 y 1973. Sistema de becas
para los niños de descendencia indígena (fundamentalmente mapuches) que habían
sido discriminados durante décadas.
- El“Programa de Suplementos Alimenticios”fue extendido a todos los
niños en escuelas primarias y a todas las mujeres embarazadas.
- Aumento de las pensiones mínimas al doble de la
inflación.
- Instauración de un sistema de centros de salud en
barrios obreros con al menos 1 centro de salud por cada 40.000 habitantes.
La posibilidad de ejecutar ungolpe de Estadocontra el gobierno de Allende fue
incluso anterior a su elección. Elgobierno
de Estados Unidos, dirigido porRichard
Nixon y susecretario de EstadoHenry Kissinger, influyeron
decisivamente en grupos opositores a Allende, financiando y apoyando
activamente la realización de un golpe de Estado. Dentro de estas acciones se
encuentran elasesinato del
generalRené Schneider y el llamado el Tanquetazo,
una sublevación militar que aconteció en julio de 1973. A mediados del año
1973, tras ésta sublevación grupos pertenecientes a laArmada de Chile planean derrocar al
gobierno,al que posteriormente se suman los altos mandos de laFuerza Aérea y grupos dentro deCarabineros. Días antes de la fecha
planificada para la acción militar, se sumóAugusto
Pinochet,comandante en jefedelEjército.
En la mañana del 11 de septiembre, las cúpulas de las Fuerzas Armadas y de Orden
lograron controlar gran parte del país y exigieron la renuncia inmediata de Salvador
Allende, quien se encontraba en elPalacio
de La Moneda. Tras el bombardeo de la sede presidencial,Allende se negó a entregarse y posteriormente
se suicidó; la resistencia en el Palacio fue neutralizada.
El golpe de Estado marcó el
fin del gobierno de la Unidad Popular, que sería seguida por el establecimiento
de unajunta militarliderada por Pinochet. Chile, en unadictadura
militar que se extendió hasta1990
. Durante este período, fueron cometidas sistemáticasviolacionesde losderechos humanos,se limitó lalibertad de expresión, se suprimieron
lospartidos políticosy elCongreso
Nacionalfue disuelto.
Martin Luther King (1929-1968) fue un pastor estadounidense de la iglesia bautista, que se caracterizó por su incesante labor en EEUU en defensa de los derechos civiles para los afroamericanos, y que participó incesantemente como activista en numerosas propuestas contra la Guerra de Vietnam y la situación de los más desfavorecidos. Es recordado como uno de los líderes y héroes, más importantes de la historia estadounidense en la lucha de la no violencia.
En este día se cumple el 50 aniversario de su famoso discurso: "I have a dream", pronunciado el 28 de agosto de 1963 delante del monumento a Abraham Lincoln en Washington, DC, durante una histórica manifestación de más de 200,000 en pro de los derechos civiles para los negros en los EE.UU.
Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.
Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.
Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.
También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.
Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.
1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia. Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.
Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"
Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".
Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.
Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.
Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".
Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".
Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.
Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.
Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.
¡Hoy tengo un sueño!
Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.
Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.
Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".
Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"
El Intento de Golpe de Estado en la Unión Soviética, también conocido como el Golpe de Agosto, fue un período de tres días, entre el 19 y 21 de agosto de 1991, en el que un grupo de miembros del gobierno de la Unión Soviética depusieron al presidente Mijaíl Gorbachov e intentaron tomar el control del país.
Los líderes que encabezaron el golpe de estado eran miembros del Partido Comunista (PCUS) de la línea dura, que pensaron que el programa de reformas de Gorbachov había ido demasiado lejos, y que el Nuevo Tratado de la Unión que había negociado dispersaba el poder del gobierno central en favor de las distintas repúblicas. El objetivo era revertir el rumbo de las reformas políticas y económicas emprendidas en los años ochenta.
El golpe fracasó en sólo tres días y Gorbachov volvió al poder. Sin embargo, los hechos ocurridos afectaron PCUS, contribuyendo al colapso de la Unión Soviética.
El colapso de la URSS. El golpe de Estado.
Premisas
Para el 20 de agosto de 1991 había sido anunciada la firma del nuevo Tratado de la Unión. La URSS se convertiría en un Estado federativo compuesto por repúblicas soberanas con poderes mucho más amplios. Anteriormente, el 17 de marzo de 1991, en el país se había celebrado un plebiscito y el 76 % de los participantes se había pronunciado por la preservación de una Unión renovada.
Mientras tanto, ya el 3 de marzo la república de Lituania había declarado su independencia; también el 3 de marzo se habían pronunciado los habitantes de Letonia a favor de separarse de la URSS y el 9 de abril se celebró otra consulta popular en la república de Georgia. Los georgianos votaron a favor de separarse de la Unión Soviética. Las demás repúblicas de la URSS también estaban a punto de declararse independientes de las autoridades centrales de Moscú.
La cúpula gobernante del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética y del Gobierno de la URSS continuaba manejando ideas conservadoras y sentía inseguridad personal ante el futuro. El ala conservadora con ayuda del KGB procedió a los preparativos de la destitución del presidente de la URSS.
Crónicas de agosto
El intento de golpe de Estado fue emprendido a las seis de la mañana del 19 de agosto de 1991. Por la televisión y la radio soviéticas se leyó el mensaje de un nuevo organismo del poder nacional: el Comité Estatal de Situación de Emergencia. En el documento se declaraba el estado de excepción a partir de las 4 de la mañana del 19 de agosto de 1991 en varias provincias de la URSS y por un periodo de 6 meses. Se suspendieron las actividades de todos los partidos políticos y en Moscú y en otras ciudades importantes entraron las tropas. Se estableció la censura de los medios de comunicación y se limitaron los derechos y libertades constitucionales. En las grandes ciudades se estableció el toque de queda. “Tenemos que tomar medidas decisivas que eviten la deriva del país hacia la catástrofe”, decía el texto del documento.
Guennadi Yanáyev, vicepresidente de la URSS, se proclamó presidente en funciones del país en sustitución de Mijaíl Gorbachov, que, según el Comité de Emergencia, había enfermado gravemente.
En la noche del 19 de agosto los seis miembros del Comité aparecieron en una conferencia de prensa. Yanáyev aseguró que Mijaíl Gorbachov estaba vivo y regresaría a Moscú después de su recuperación.
El mismo día, a las 9 de la mañana, el presidente de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia (RSFSR por sus siglas en ruso), Borís Yeltsin, había transmitido un mensaje a los ciudadanos del país en el que calificaba la situación de golpe de Estado reaccionario. Yeltsin convocó una huelga general. Esta grabación fue emitida únicamente por una emisora liberal con cobertura en Moscú. En el resto de canales los presentadores continuaban leyendo comunicados del Comité de Emergencia.
Por las carreteras occidental y nororiental de Moscú entraron tanques, vehículos blindados y camiones con tropas de élite: las divisiones Tamánskaya, Kantemírovskaya y Dzherdzhínskaya, en total unos cuatro mil uniformados. Tropas territoriales fueron emplazadas asimismo a Leningrado y a los alrededores de las capitales de las “rebeldes” repúblicas de Lituania, Letonia y Georgia.
En el primer día del intento del golpe una compañía de tanques se negó a subordinarse a los golpistas. Al mediodía del 19 de agosto Borís Yeltsin salió a las puertas del edificio del Soviet Supremo de Rusia y trepó a uno de estos tanques. Yeltsin se dirigió a la muchedumbre que estaba en los alrededores desde las primeras horas de la mañana y repitió su mensaje con la denuncia del golpe de Estado.
Las tropas se veían extrañas entre los habitantes de la capital de Rusia que se acercaban a los militares y les regalaban flores, cigarrillos, brindaban con cerveza y vodka y les instigaban a no cumplir órdenes. A medida que transcurrían las horas Borís Yeltsin y su entorno se iban dando cuenta de que los organizadores del golpe no controlaban la situación y no podían decidirse a llevar a cabo acciones serias.
El 20 de agosto en las plazas y calles alrededor de la sede del Soviet Supremo de Rusia se reunieron unas doscientas mil personas. Tras escuchar el discurso de Yeltsin miles de personas se quedaron para formar un anillo humano alrededor del edificio. Entre ellos se encontraba el famoso violonchelista Mstislav Rostropóvich y otras personalidades culturales del país. Por la noche se esperaba el asalto.
El único incidente en el que se derramó sangre ocurrió cuando un pelotón de vehículos blindados transitaba, cambiando el lugar de emplazamiento, por un túnel bajo la calle Novy Arbat. Los defensores del Soviet Supremo creyeron que ya había comenzado el asalto. Los carros de combate fueron incendiados con cócteles molotov. Los conductores de los vehículos perdieron la orientación y atropellaron a tres atacantes: Vladímir Úsov, Dmitri Komar e Iliá Krichevski. Fueron enterrados con honores oficiales tres días después.
El 21 de agosto fue agónico para el Comité de Emergencia. La mayoría de las estructuras del Partido Comunista y de los gobiernos provinciales permanecían en la indiferencia o con leves signos de apoyo discreto al golpe. La población del país, excepto las capas más politizadas de la capital de la URSS, no participó en la resistencia frente a los golpistas ni los apoyó. Las repúblicas de la Unión emitieron declaraciones de condena y de la misma manera se pronunció Occidente. Finalmente, el comando Alfa del KGB desistió de tomar por asalto el edificio del Soviet Supremo.
El 21 de agosto los tres miembros más prominentes del Comité de Emergencia volaron a Crimea para entrevistarse con Mijaíl Gorbachov y nuevamente pedirle la renuncia pública. El presidente de la URSS se negó a negociar hasta que le restablecieran la comunicación con Moscú. Al obtenerla inmediatamente derogó todos los decretos del Comité de Emergencia y ordenó detener a los líderes del golpe. El 22 todos ellos fueron arrestados. En la manifestación cerca del Soviet Supremo se estrenó una nueva bandera tricolor de Rusia. En la noche del mismo 22 de agosto en la plaza frente a la sede del KGB se demolió la estatua de Félix Dzherdzhinski, fundador de la policía secreta soviética. Las tropas regresaron a sus cuarteles dejando dañadas las calles y plazas de Moscú por los tanques.
Gorbachov bajo arresto domiciliario
Durante los primeros días del intento de golpe de Estado nada se sabía con exactitud sobre lo que ocurría en la residencia presidencial de Crimea. Hasta 1995, cuando Mijaíl Gorbachov publicó sus memorias en la obra Vida y reformas, no se conocieron todos los detalles. En el libro fueron incluidos también fragmentos del diario personal de la esposa del presidente de la URSS, Raísa Gorbachova.
Según las memorias, a las cuatro y media de la mañana del 19 de agosto una docena de aparatos telefónicos en el despacho de la mansión veraniega de Gorbachov en Crimea dejaron de funcionar. Ni los televisores, ni la radio captaban señales. Más tarde en la residencia aparecieron los cabecillas del golpe e insistieron en que el presidente firmara su renuncia voluntaria.
En sus memorias Gorbachov recalca que se negó rotundamente y calificó a los golpistas de pandilla de criminales que respondería por la aventura emprendida.
En la noche del 19 de agosto, la hija de Gorbachov, Irina, y su marido, Anatoli, grabaron con una pequeña cámara de vídeo un mensaje en el que el presidente de la URSS, mostrando un certificado médico, se declaraba completamente sano, rechazaba cualquier vínculo con el golpe y demandaba el levantamiento del estado de excepción. Irina y Anatoli sacaron la cinta de vídeo, la cortaron en varias partes y la repartieron entre la gente de confianza.
La mansión en Forós estaba rodeada por dos anillos de guardias. Frente a las costas se ubicaron tres buques patrulleros. Para que nadie aterrizara, la pista de helicópteros había sido bloqueada con camiones pesados.
Raísa en su diario anotó que durante los tres días de arresto domiciliario, la familia (en la residencia se encontraban, además de la hija y del yerno, dos nietas, Anastasía y Ksenia) salía de la casa para dar paseos por la playa. Gorbachov quería que los guardias y todo el personal de Forós estuvieran al tanto de que el presidente de la URSS no estaba enfermo y no guardaba cama. La familia se negó a comer los productos que llegaban de fuera de la residencia, consumiendo solo lo que estaba en las despensas desde antes del 19 de agosto. Todos tenían miedo de ser envenenados.
El 21 de agosto llegó el momento de máxima tensión. Gorbachov por fin obtuvo un pequeño receptor de radio y escuchó el informe de una emisora extranjera en el que se anunciaba la próxima llegada a Crimea de la delegación del Comité de Emergencia. La familia pensó que, al verse frustrados sus planes, los golpistas querrían matar a Gorbachov. Raísa sufrió un ataque de hipertensión (víctima del estrés, estuvo enferma los dos años posteriores). La guardia personal de Gorbachov (unas 30 personas) se armó con ametralladoras.
A Crimea llegaron dos delegaciones. La segunda era la de los seguidores de Borís Yeltsin. Estos fueron recibidos inmediatamente mientras que los golpistas no fueron admitidos al despacho de Gorbachov. En total el presidente de la URSS permaneció aislado 73 horas. “Estas horas fueron vividas al borde de las posibilidades humanas”, escribió en su diario Raísa Gorbachova.
Malos y buenos
El Comité Estatal para Situaciones de Emergencia se componía de 8 personas:
Guennadi Yanáyev, vicepresidente de la URSS (presidente del Comité de Emergencia),
Dmitri Yázov, ministro de Defensa de la URSS,
Vladímir Kriuchkov, presidente del KGB (servicio secreto) de la URSS,
Valentín Pávlov, primer ministro de la URSS,
Borís Pugo, ministro del Interior de la URSS,
Oleg Baklánov, primer vicepresidente del Consejo de Defensa de la URSS,
Vasili Starodúbtsev, presidente del Consejo de Agricultores,
Alexandr Tiziakov, presidente de la Asociación de Empresas Estatales.
Todos ellos eran miembros del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética. Hoy siguen vivos Baklánov, Tiziakov y Yázov. Vasili Starodúbtsev murió en 2011 y fue gobernador de la provincia rusa de Tula entre los años 1997-2005. El ministro del Interior Borís Pugo se suicidó el 22 de agosto de 1991, al día siguiente del fracaso del golpe. Se comenta que le pegó un tiro su esposa, que también se suicidó. Los golpistas permanecieron encarcelados hasta febrero de 1994, cuando la recién elegida Duma del Estado (Cámara Baja del Parlamento ruso) decretó la amnistía.
Entre los que se enfrentaron al golpe la figura más brillante fue Borís Yeltsin. A su lado se encontraba el primer ministro de la república, Iván Siláyev, el presidente del Soviet Supremo de Rusia, Ruslán Jazbulátov, y el vicepresidente de Rusia, Alexandr Rutskói. En octubre de 1993 estos dos últimos se atrincheraron en la sede del Soviet Supremo, rebelándose contra Yeltsin, y el mandatario ruso no dudó en ordenar el asalto, que dejó numerosas víctimas.
En el aplastamiento del golpe de agosto de 1991 también desempeñaron un papel clave el comandante y el subcomandante de las tropas aereotransportadas Pável Grachov y Alexandr Lébed. Ambos se negaron a derramar la sangre de civiles. Grachov en 1992 ocupó la jefatura del Ministerio de Defensa y Lébed fue rival de Yeltsin en los comicios presidenciales del año 1996, donde quedó en tercer lugar, y más tarde obtuvo el cargo de secretario del Consejo de Seguridad de Rusia.
Consecuencias
El 23 de agosto de 1991 durante la sesión plenaria del Soviet Supremo de Rusia y en presencia del presidente de la URSS, Mijaíl Gorbachov, Borís Yeltsin firmó el decreto sobre la suspensión de las actividades del Partido Comunista de la Federación de Rusia. El 6 de noviembre, en vísperas de la máxima fiesta comunista (el septuagésimo cuarto aniversario de la revolución bolchevique), Yeltsin prohibió definitivamente el partido.
En el período del 24 de agosto al 16 de diciembre se declararon independientes casi todas las repúblicas de la Unión Soviética. El día 20 de diciembre la URSS dejó de existir.
Cada año el 22 de agosto se celebra el Día de la Bandera Nacional como recuerdo de aquella tricolor que se convirtió en la insignia del país tras la derrota de los golpistas.
La
situación política en España era crítica a mediados de 1930. La dimisión de
Miguel Primo de Rivera y su recambio por Dámaso Berenguer, en nada soluconaron
los problemas políticos y sociales del país, incrementados por la crisis
económica de la Gran Depresión. Cada vez eran más los que pensaban que el
problema radicaba en la propia monarquía. Ese era el ambiente en que se
alcanzó, en agosto de 1930, el Pacto de San Sebastián, la alianza de los grupos
republicanos españoles para derrocar a Alfonso XIII.
A las tres y
media de la tarde del 17 de agosto de 1930, quince hombres de edades y aspectos
muy dispares se reunieron en los locales del Casino Republicano de San
Sebastián. Habían viajado desde diversos puntos de España hasta la ciudad
cantábrica para negociar un pacto de acción de todos los republicanos contra la
monarquía de Alfonso XIII. La razón por la que se eligió San
Sebastián radicó en la importancia que esa ciudad tenía como residencia
temporal de verano, no sólo para la realeza y la aristocracia, sino también
para buena parte de la burguesía española de la época.
El siguiente artículo apareció en La Vanguardia, Barcelona, el 19 de agosto de 1930.
“LAS IZQUIERDAS ESPAÑOLAS
San Sebastián, 18 [de agosto de 1930]
Todas las personalidades del
republicanismo español citadas en la nota que más adelante reproducimos,
celebraron el domingo al mediodía, en el Hotel de Londres, una reunión
preliminar para cambiar impresiones brevemente y se convino reunirse a las tres
de la tarde en el domicilio social de la Unión Republicana de San Sebastián.
La reunión de dichos elementos comenzó
a las tres y media y terminó algo después de las seis. Al final se facilitó a
los periodistas la siguiente nota oficiosa:
«En el domicilio social de la Unión
Republicana, bajo la presidencia de don Fernando Sasiaín, se reunieron esta
tarde don Alejandro Lerroux y don Manuel Azaña, por la Alianza Republicana; don
Marcelino Domingo, don Álvaro Albornoz y don Ángel Galarza, por el Partido
Republicano Radical-Socialista, y don Niceto Alcalá Zamora y don Miguel Maura
por la Derecha Liberal Republicana; don Manuel Carrasco Formiguera, por Acció
Catalana; don Matías Mallol Bosch, por la Acción Republicana de Catalunya; don
Jaime Aiguadé, por “Estat Catalá”, y don Santiago Casares Quiroga, por la
Federación Republicana Gallega, entidades que juntamente con el Partido Federal
Español -el cual, en espera de acuerdo de su próximo Congreso, no puede enviar
ninguna delegación- integran la totalidad de los elementos republicanos del
país.
A esta reunión asistieron también,
invitados con carácter personal, don Felipe Sánchez Román, don Eduardo Ortega y
Gasset y don Indalecio Prieto, no habiendo podido concurrir don Gregorio
Marañón por hallarse ausente en Francia, y de quien se leyó una entusiasta
carta de adhesión [...].
Examinada la actual situación política,
todos los representantes concurrentes llegaron, en la exposición de sus
peculiares puntos de vista, a una perfecta coincidencia, la cual quedó
inequívocamente confirmada en la unanimidad con que se tomaron las diversas
resoluciones adoptadas.
La misma absoluta unanimidad hubo al apreciar la conveniencia
de gestionar rápidamente y con ahínco la adhesión de las demás organizaciones
políticas y obreras, que en el acto previo de hoy no estuvieron representadas,
para la finalidad concreta de sumar su poderoso auxilio a la acción que, sin
desmayos, pretenden emprender conjuntamente las fuerzas adversas al actual
régimen político».
Ampliando la nota anterior, podemos
decir que la cuestión batallona de la reunión fue el criterio mantenido por la
representación catalana, expuesto claramente por el señor Carrasco Formiguera
en el sentido de que para tomar parte en el hecho revolucionario necesitan
ellos el reconocimiento de la personalidad catalana, pues no pueden prescindir
de ser catalanes, aunque sean republicanos.
Unánimemente se mantuvo entre los
reunidos el criterio de que Cataluña redacte libremente el Estatuto Catalán,
sometiéndolo en su día al refrendo de las Cortes Constituyentes.
En este espíritu federalista de la
asamblea se dijo también que el mismo criterio habría de seguirse por lo que
respecta a otras regiones con personalidad definida, como son las Vascongadas,
Galicia, etc., dentro de la unión perfecta de todas ellas.
Se convino ampliar las gestiones de
todos los elementos antidinásticos, como el Partido Socialista, la Unión
General de Trabajadores, la Confederación General del Trabajo, etcétera [...]”
Se
conoce con este nombre al tratado o acuerdo que consistió en la quita o
anulación de parte de la deuda alemana en un 62%, tanto las deudas contraídas
en el período de entreguerras, como las deudas resultantes de la posguerra, por
parte de 25 países acreedores. Tras las negociaciones, celebradas en Londres,
entre el 27 de febrero y el 8 de agosto de 1953, el acuerdo recogía una quita
sobre las deudas privadas alemanas, contraídas tanto en el período anterior a
la Segunda Guerra Mundial (22.600 millones de marcos), como la deuda de la
posguerra estimada en 16.200 millones.
Los acreedores de Alemania, tanto los que poseían más deuda (Estados Unidos,
Reino Unido y Francia) como otros muchos (Bélgica, Canadá, Ceilán, Dinamarca,
Grecia, Irán, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Noruega, Pakistán,
España, Suecia, Suiza, la Unión de Sudáfrica y Yugoslavia, entre otros)
acordaron la anulación de la deuda en un 62,6% quedando pendiente de pago
14.500 millones de marcos (7.500 millones correspondientes a las deudas
privadas contraídas antes de la guerra y 7.000 correspondientes a la
posguerra).
La Conferencia de Londres adoptó una solución
comprensiva para abordar las deudas restantes de Alemania, relativas a dos
partes constituyentes:
· Préstamos
que Alemania había tomado durante la República de Weimar para satisfacer los
acuerdos de reparación del Tratado de Versalles de 1919, que ya habían sido
aplazados dos veces y que posteriormente fueron en parte cancelados.
· Préstamos que el
gobierno federal había recibido de las potencias occidentales, especialmente de
Estados Unidos, para financiar la reconstrucción tras la Segunda Guerra
Mundial.
Para garantizar que la economía de Alemania occidental
realmente se relanzara y constituyera un elemento estable y central en el
bloque atlántico frente al bloque del Este, los aliados acreedores hicieron
grandes concesiones a las autoridades y empresas alemanas, que fueron mucho más
allá de la reducción de la deuda. Se partía del principio de que Alemania debía
estar en condiciones de reembolsar la deuda manteniendo un alto nivel de
crecimiento y una mejora de las condiciones de vida de la población. Pagar sin
empobrecerse. Con este fin, los acreedores acordaron:
1.- Que Alemania reembolsara en su moneda nacional, el deutshe mark, lo
esencial de la parte que se le reclamada. En forma marginal, reembolsara en
divisas fuertes (dólares, francos suizos, libras esterlinas…).
2.- Que al comienzo de los años cincuenta, mientras el país todavía tenía una
balanza comercial negativa (el valor de las importaciones es mayor que el de
las exportaciones), las potencias acreedoras aceptaban que Alemania redujera
sus importaciones puesto que podía producir muchos bienes que antes importaba.
Al permitir que Alemania sustituyera importaciones por bienes de producción
propia, los acreedores aceptaban reducir sus exportaciones hacia este país. En
el período 1950-1951, el 41 % de las importaciones alemanas provenían del Reino
Unido, de Francia y de Estados Unidos. Si se suma a esta cifra la parte de las
importaciones provenientes de otros países acreedores participantes de la
conferencia (Bélgica, Países Bajos, Suecia y Suiza), la suma total llegaba
hasta el 66 %.
3.-que los acreedores autorizaban que Alemania vendiera sus productos en el
extranjero, estimulando incluso sus exportaciones, con el fin de conseguir una
balanza comercial positiva. Estos diferentes elementos estaban consignados en
la declaración antes mencionada. «La capacidad de pago de Alemania, a sus
deudores privados y públicos, no significa sólo la capacidad de efectuar los
pagos regularmente en marcos alemanes sin consecuencias inflacionarias, sino
también que la economía del país pueda cubrir sus deudas teniendo en cuenta su
balanza de pagos actual.
El establecimiento de la capacidad de pago de Alemania requería hacer frente a
ciertos problemas que eran:
a) la
futura capacidad productiva con una consideración particular sobre la capacida productiva de bienes exportables y la capacidad para la sustitución de
importaciones;
b) la
posibilidad de vender mercaderías alemanas en el exterior;
c) las
probables condiciones de comercio en el futuro;
d) las
medidas fiscales y económicas internas necesarias para asegurar un superávit
para exportar.
En
caso de litigio con los acreedores, en general, los tribunales alemanes eran
competentes. Se dice, explícitamente, que, en ciertos casos, «los tribunales
alemanes podrán rechazar la ejecución […] la decisión de un tribunal extranjero
o de una instancia arbitral.» Es el caso, cuando «la ejecución de la decisión
sería contraria al orden público», (p.12 del Acuerdo de Londres).
Otro
elemento muy importante, fue que el servicio de la deuda se fijaba en función
de la capacidad de pago de la economía alemana, teniendo en cuenta los
adelantos en la reconstrucción del país y los ingresos por exportación. Así, la
relación entre servicio de la deuda e ingresos por exportación no debía superar
el 5 %. Esto quiere decir que Alemania occidental no debía dedicar más de una
vigésima parte de sus ingresos por exportación al pago de su deuda. En la
práctica, Alemania no destinó jamás más del 4,2 % de estos ingresos al pago de
la deuda (cifra alcanzada en 1959).
Y
otra medida excepcional fue la aplicación de una reducción drástica del tipo de
interés, que osciló entre 0 % y 5 %.
Las
potencias occidentales le brindaron a Alemania del Oeste una ofrenda de un
enorme valor económico: el artículo 5 del acuerdo firmado en Londres postergaba
el pago de las reparaciones y de las deudas de guerra —tanto de la primera como
de la segunda guerra mundial— que la República Federal Alemana debía a los
países ocupados, anexados o agredidos, así como a sus poblaciones.
Finalmente,
hay que tener en cuenta las donaciones en dólares de Estados Unidos a Alemania
occidental: 1.173, 7 millones de dólares en el marco del Plan Marshall, entre
el 3 de abril de 1948 y el 30 de junio de 1952 (o sea, cerca de 10.000 millones
de dólares actuales). A los cuales se agregaban, por lo menos, 200 millones de
dólares (cerca de 2.000 millones de dólares actuales), entre 1954 y 1961,
principalmente a través de la Agencia Internacional de Desarrollo de Estados
Unidos (USAID).
Gracias
a esas condiciones excepcionales, Alemania occidental se recuperó
económicamente en forma muy rápida y terminó por absorber a Alemania del Este a
comienzos de 1990. Y ahora, es por lejos, la economía más fuerte de Europa.
El
Acuerdo fue tan definitivo que por muchas décadas prácticamente no hubo
discusión alguna, ni interna ni externa, acerca de la cuestión de la deuda
nacional alemana.
Consecuencias
- La
reducción de la deuda de la República Federal Alemana (RFA) fue clave para su
rápida reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial; el crecimiento
supuso el resurgimiento de Alemania como potencia mundial. El cumplimiento de
las condiciones impuestas permitió a Alemania entrar en las instituciones
económicas internacionales, como el Banco Mundial, Fondo Monetario
Internacional y Organización Mundial del Comercio. Gracias a las distintas
garantías del acuerdo y al generoso nivel de reducción de deuda, Alemania tuvo
muy bajos indicadores de deuda pública y externa hasta la recesión de los años setenta. Solo de los
ochenta en adelante, primero debido a los costes de la reunificación y luego a
la crisis financiera global de 2008, la relación deuda/PIB de Alemania se elevó
hasta alrededor del 80%, donde todavía se mantiene hoy.
- El acuerdo
contribuyó de manera significativa al boom alemán de los cincuenta y los sesenta,
así como a la rápida reconstrucción de un país tan devastado.
Finalización del pago de la deuda
El 3 de octubre de 2010
Alemania terminó de pagar la deuda pendiente según el acuerdo de Londres de
1953.